Lo anterior, ante las reducidas posibilidades del ascenso “vertical” a puestos directivos.
En 1998 se hicieron ajustes a los lineamientos, mismos que tuvieron vigencia hasta el día de ayer.
El programa considera 5 niveles, identificados con las letras A, B, C, D, y F, cada uno de ellos cuenta con un monto de “estímulo” monetario mayor al nivel precedente.
Cuando un docente (cuya participación es voluntaria) ingresa al programa lo hace al nivel A y se dice que ha sido “incorporado”. La estancia mínima en cada nivel es de 3 años y el maestro puede avanzar (”promoverse”) si su evaluación global es “satisfactoria”.
No hay límite para el tiempo de estancia de un profesor en cada nivel y una vez logrado el mismo, no es obligatorio evaluarse ni hay un tiempo máximo de permanencia. Por tanto, una vez dentro del programa los beneficios son de por vida, aún después de la jubilación.
Actualmente Carrera Magisterial beneficia a 774 mil docentes, es decir, al 65% de los 1.2 millones de maestros de educación básica.
El programa cuenta con una instancia rectora denominada Comisión Paritaria Nacional de Carrera Magisterial, en la cual están representados la SEP y el SNTE. En el seno de esta Comisión se acuerdan los lineamientos operativos, a nivel de detalle.
La operación del programa está a cargo de la Coordinación Nacional de Carrera Magisterial, dependiente de la UPEPE. Está a cargo, desde su creación, del Profr. Juan de Dios Rodríguez Cantón.
En los estados operan comisiones paritarias, que deciden quién recibe los estímulos.
EVALUACIÓN GLOBAL
El programa se basa en un sistema de evaluación global, por medio del cual se determina a quién se le debe otorgar el estímulo.
Se incorporan o promueven solamente los docentes que obtienen los más altos puntajes, pero el número de “incorporados” y “promovidos” está acotado por el monto de recursos disponibles para cada año, autorizado por la Cámara de Diputados en el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Se desconocen los criterios que se utilizan para distribuir los recursos entre las entidades federativas, pero al parecer el monto asignado es proporcional al número total de maestros de cada entidad.
Esta limitante financiera implica que no hay un puntaje mínimo que permita la “incorporación” y “promoción”, dado que se cubre hasta donde alcancen los recursos. Esto permite cierta holgura en el manejo del programa por parte de las comisiones paritarias estatales, aún cuando son “supervisadas” por la Comisión Nacional.
