8M: oportunidad para el diálogo, no sólo la protesta

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

La gobernadora Indira Vizcaíno Silva ha garantizado la seguridad de las mujeres en la marcha del 8M, reiterando su respeto a la libre manifestación. Pero puede ir más allá. Más que sólo vigilar la movilización, podría abrir las puertas de palacio de gobierno para escuchar y construir soluciones con los colectivos feministas. Esa sería una verdadera transformación y un hecho histórico, pues nadie lo hecho en todo el país. 

Porque lo que ha sucedido en los últimos años con esta marcha es predecible: protestas legítimas que se mezclan con actos de vandalismo, enfrentamientos con la autoridad y una creciente brecha entre el movimiento feminista y el gobierno estatal. La estrategia de las barricadas y la política de puertas cerradas sólo alimenta el encono. El punto de inflexión sería otro: la apertura al diálogo y el compromiso real con acciones concretas.

Por eso, el 8M no es sólo una marcha; es un grito de exigencia y un ejercicio de memoria histórica. Ha logrado cambios tangibles en la legislación y en las políticas públicas en favor de la igualdad y la lucha contra la violencia de género. De ahí la oportunidad de que la gobernadora, junto con el fiscal general del estado y otras autoridades de procuración e impartición de justicia, escuchen de primera mano los planteamientos de las mujeres y trabajen en acciones para atender la crisis de violencia feminicida.

Este año, la postura del gobierno estatal es clara: no se repetirán errores del pasado. La gobernadora ha sido tajante al deslindarse del uso de gases en la marcha del 2024, señalando que nunca lo ordenó y que quien tomó esa decisión ya no forma parte de su gobierno. Es un mensaje relevante porque implica asumir responsabilidad y corregir fallos, algo que no siempre sucede en la política.

Pero, ¿por qué detenerse ahí? Si el gobierno propicia un espacio de diálogo, la manifestación no se quedará sólo en lo catártico, sino que puede desembocar en compromisos reales. La crisis de violencia de género no se combate con discursos ni con empatía en redes sociales. Se combate con políticas públicas eficaces, fortaleciendo líneas de atención, promoviendo estrategias de prevención y garantizando que los mecanismos de protección funcionen para todas las mujeres, sin importar su condición social.

Este es un gobierno encabezado por mujeres. Por ello, resulta estratégico abrir la conversación con los colectivos y reconocer su papel en la lucha por los derechos de las mujeres. Escucharlas no es un gesto simbólico, es una acción política que puede marcar una diferencia real en la relación entre el movimiento feminista y la administración estatal.

Desde la perspectiva política, la gobernadora tiene más que ganar con esta apertura que con la indiferencia. Si sigue la política de puertas cerradas, la jornada del 8M será lo de siempre: marchas, vandalismo y un gobierno ausente. En cambio, si recibe a los colectivos y escucha sus planteamientos, podría cambiar la narrativa y transformar la protesta en una vía de construcción de soluciones.

Si algunos grupos rechazan el diálogo, quedará claro ante la opinión pública quién busca soluciones y quién sólo se inserta dentro de la movilización feminista para utilizarla como una herramienta política. Y eso también es parte de la lucha por la igualdad: separar la verdadera defensa de los derechos de las mujeres del oportunismo político disfrazado de protesta.

Dos puntos

La Universidad de Colima lanzó la convocatoria de Bachillerato en Línea, una opción que permitirá a personas mayores de 17 años concluir sus estudios desde cualquier parte del mundo. Una iniciativa que combate el rezago educativo y amplía la cobertura del bachillerato en la entidad.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.