8M ¿DÓNDE TERMINA TU LIBERTAD?

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Por José Díaz Madrigal

En el correr de la vida de algunas relaciones entre hombres y mujeres, existen historias de parejas que se iniciaron con intensa y sublime pasión; sin embargo al pasar el tiempo, aquel fuego potente y pasional que había entre los dos, termina por apagarse, concluyendo en triste y trágico desenlace. La siguiente es una de esas historias verídicas, en la cual los nombres de los personajes, por respeto se ocultan en el anonimato.

Los traté y conocí en Guadalajara, era ella una hermosa y joven profesional exitosa, económicamente bien posicionada, con buen trabajo. Invariablemente andaba y vestía con escrupulosa elegancia, que le hacía resaltar su bella figura; puesto que era alta, delgada y mejor proporcionada. Nativa del Estado de Colima, así que afectuosamente nos decíamos paisanos. Tenía de pareja a un muchacho de origen extranjero, que estudiaba el último año de una carrera de ingeniería.

Se habían conocido en una pequeña fiesta, de las clásicas que se organizan los sábados por la noche. Ella acudió de invitada por una amiga. En cierto momento de la fiesta, se hizo una rueda entre los asistentes para escuchar cantar y tocar la guitarra al estudiante extranjero. Éste tenía talento para interpretar baladas de moda, que con su carisma y simpatía las entonaba con un atractivo y especial acento. La paisana quedó apantallada de aquel agradable y extrovertido muchacho, que dicho sea de paso, había sido la estrella de la noche.

Empezaron a salir. A ella se le notaba que en esa relación metió el corazón hasta el fondo, no podía disimular su enamoramiento. El habilidoso extranjero, luego echó de ver que la traía derrapando el pavimento. Con frecuencia le soltaba un auto último modelo. Durante varios meses se hicieron inseparables, hasta que ella quedó embarazada.

Oigan fulana está preñada, nos dijo un día a tres compañeros de una mesa, incluyendo a un hermano de él. Lo comentó sin ninguna señal de gusto o preocupación, más bien con cara de cínico. Los tres que estábamos ahí le dijimos hazte cargo, ve como te quiere; además es una dama refinada, bonita y educada. Al muy sinvergüenza le valió una pura y dos con sal. No quiso responsabilizarse de su paternidad. Le dijo con insolente desparpajo: sí tú quieres ten al niño, de lo contrario aborta.

La pobre mujer quedó abatida ante semejante majadero, sintió que le hervía la sangre por el descaro de aquel canalla. Erróneamente eligió la segunda alternativa, abortó.

Pasaron los años, cada quien tomamos diferentes destinos. Jamás volví a saber nada de ninguno de los dos, hasta que cierta ocasión hablando con una señora, deslizó casualmente el nombre de aquella guapa mujer que había conocido en Guadalajara. Con sorpresa pregunté ¡ah! ¿Cómo está ella? me contesta con otra pregunta ¿la conoces? claro que si -le dije-, pues fíjate que está muy mal. Me platicó que después del noviazgo con el extranjero, se unió en matrimonio con un buen hombre, pero nunca más logró embarazarse. Ahora está extremadamente flaca, sufre de profunda tristeza perseguida por fantasmas de su pasado, desanimada, deprimida, enferma del alma. Se acabó la otrora exitosa y elegante dama. Demacrada, desaliñada y sin ganas de vivir.

En el marco de los festejos del día internacional de la mujer el viernes pasado, los franceses se declararon como los primeros en el mundo, que incluyen como artículo constitucional el derecho al aborto. “El sello de la República refrenda un largo combate por la libertad” con ese título ufanista, se escribió el encabezado de un periódico en Francia.

Combate por la libertad, como sí se tratara de librar una guerra contra enemigos de la patria. La libertad entre personas no significa vivir sin reglas. . . O sin consecuencias.

La vida humana comienza desde el momento de la fecundación, en el que inicia el desarrollo continuo de un individuo -de individual- nuevo, diferente al cuerpo de la madre; es decir es OTRA persona chiquita, distinta a la progenitora.

Las consecuencias del aborto inducido o provocado voluntariamente -matar a una personita- entre las mexicanas, aumenta 78% la posibilidad de depresión, 64% la ansiedad y los trastornos bipolares y 155 veces más los pensamientos suicidas, que es lo mismo a decir sin ganas de vivir, tal como le sucede a la protagonista de ésta historia, que es verdadera.

La libertad de uno termina donde empieza el derecho del OTRO. . . Juan Jacobo Rousseau.