45 minutos

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Por: Francisco Pérez Medina

¿Es mucho o poco tiempo? Afortunadamente solo eso fue, sino estaríamos ante una de las mayores tragedias en nuestra entidad. ¡Qué tromba la de ayer!, vaya que a todos nos sorprendió; aunque, se había anunciado días previos el pronóstico de lluvia con la tormenta “Elida”, superó cualquier expectativa.

Cuando se esperaba su llegada, unos días antes, ni una gota cayó. Es más, fueron los días más soleados y calurosos del verano; por eso, en muchos tendederos de los hogares colimenses se encontraba colgada la ropa recién lavada, que poco tardaría en secarse ante el calor al que ya estamos acostumbrados; algunos, tal vez, los encontró tomando la siesta luego de concluir la jornada o de haber saboreado un rico platillo rodillón -caldo de res me atrevo a inferir, pues nunca falla, cuando hace calor, encontrar este riquísimo manjar-; a otros, en plena chamba o regresando ya del trabajo en trayecto al hogar, y; afortunadamente, a ningún estudiante, fuera de su domicilio.

De estar así, de pronto se oscureció el cielo -de esa forma rara que nuestros abuelos temen-. Al voltear hacia el cielo se veía conformándose una tormenta, pero, jamás a la escala en que llegó. Muchos alcanzaron a recoger la ropa, cerrar ventanas, desenchufar aparatos eléctricos; otros, no tuvieron esa suerte. Comenzó con fuertes vientos, en una dirección y luego girando en sentido contrario; lluvia chipi chipi que fue incrementando consistencia a gota gorda y fría hasta, en algunas zonas, caer pequeños granizos; rayos, primero a mucha distancia, luego, sintiendo que caían a algunos metros, te encontraras donde te encontraras; de pronto, ya no podías ver nada: rezar, meditar, mantener la calma, o esconderte bajo la almohada, fue lo que muchos hicimos ante la sorpresa de la naturaleza.

Largos minutos transcurrían, saliendo del transe al dar cuenta de que se metía el agua por la puerta de entrada, por las ventanas, por el patio, por cualquier entrada de aire o por el techo, que comenzó a poner a prueba el impermeabilizante por el que habías pagado para evitar justamente lo que acontecía. Una vez que pasó el relativo largo tiempo, trapear, secar con trapos o toallas, verificar estar a salvo, era momento de informarse: saber si era cierto lo que acababas de presenciar y conocer los daños reales de lo que la imaginación apenas vislumbraba.

Redes sociales saturadas de imágenes y videos en los que, infortunadamente, se confirmó lo dramático de la tromba: árboles caídos o encendidos todavía por un rayo o centella, ríos desbordados, vehículos arrastrados, zonas inundadas o personas intentando salvar el patrimonio. Pudimos ver que, una agencia de autos, el agua hacia estragos en su planta baja; a un costado, un centro comercial inundado; a unos metros, una barda perimetral del río siendo destrozada. Más hacia el sur, un puente rebasado y destrozado; una clínica que en sus escaleras asimilaba una cascada, como hace 12 años; autos estacionados que chocaban; otros, que sin mucho esfuerzo eran girados en 180 grados quedando en sentido contrario y, un caso, tal vez chusco, que afortunadamente no pasó a mayores, con un motociclista que, sin querer, salió expulsado equiparando un clavado.

Todavía no se conocen los daños totales de la tromba, pero, muchos incuantificables, tardarán demasiado tiempo en recuperar la ya golpeada economía de las familias colimenses. Desde estas líneas, deseamos que todos se encuentren bien y superando esta situación que, afortunadamente, sólo duró 45 minutos.

Salida 

1.- Para la justicia mexicana, un doctor fue encarcelado por cuidar de un paciente que falleció por covid19; mientras, a un político, se le ofreció un hospital para tratar anemia.

2.- Sólo falta que quieran culpar al personal médico fallecido, por haber consumido altas dosis de refresco y comida chatarra. 

3.- Hoy, son ya 53,929 mexicanos fallecidos por Covid 19; mañana, se llega a la terrible cifra de 500,000 contagiados. ¿Recuerda cuántas veces le han dicho que ya se aplanó la curva? Dígalo bajito, ya ve que YSQ no le gusta que se informe ni difunda nada de esto.

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