150 AÑOS DE MÚSICA POR CATALOGAR

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    Sin embargo, pese a su relevancia y antigüedad, enfrenta también un desafío de cara a cumplir siglo y medio de vida: catalogar y sistematizar su archivo compuesto por 200 mil 500 documentos entre partituras, libros y fotografías; entre lo que destaca el archivo de música mexicana principalmente popular y teatro musical del siglo XIX.

    Aunque este acervo resguardado en la biblioteca se encuentra en proceso de catalogación y digitalización, los trabajos hasta ahora han sido incipientes lo que ha propiciado su difícil consulta para los músicos y especialistas al no tener pleno conocimiento de qué es lo que hay, así han coincidido algunos músicos consultados por EL UNIVERSAL.

    El director del Conservatorio, David Rodríguez, reconoce que falta mucho por avanzar en la catalogación del Fondo Reservado, divido en cinco categorías: fondo de música mexicana, fondo fotográfico, fondo de música occidental, archivo histórico y archivos personales; pero se mantiene optimista y, asegura que van por buen camino, aunque se negó a determinar una fecha para concluir esta labor imprescindible para su óptima consulta, difusión, investigación, documentación y, sobre todo, para parte de ese material sea interpretado.

    La Biblioteca del Conservatorio pertenece a una red que se rige de manera general y tiene la particularidad de ser histórica. “Es quizá la más antigua puesto que el Conservatoria es la escuela más antigua, estamos por cumplir 150 años y desde entonces tenemos material muy valioso en el fondo reservado dividido en cinco categorías”.

    El fondo, asegura Rodríguez se está “enriqueciendo”, ejemplo de ello es el archivo personal que un músico, compositor y catedrático del Conservatorio está donando a la institución, aunque su nombre se reserva hasta que el proceso termine y se le pueda rendir un homenaje a modo de gratitud. En todo caso, adelanta que se trata de un fondo que podría ser uno de los más importantes que haya de música antigua en el país.

    “Entre lo más importante que hay en este acervo figuran libros que casi estamos contando por toneladas”, cuenta.

    Esta donación abre las puertas a los músicos, especialistas, compositores y herederos para que “confíen” en la institución y puedan contemplar la posibilidad de también donar su acervo, pues Rodríguez asegura que cuentan con la infraestructura y el personal para su debido resguardo. “Si hubiera interesados en resguardar valiosos acervos en el Conservatorio, nosotros estaríamos en la condiciones de hacerlo, las entregas se harían con certezas jurídicas”.

    Joyas del acervo

    Epifanía Abascal, jefa de la Biblioteca, explica que uno de los fondos más importantes y más nutridos es de música mexicana integrado por música de salón y teatro musical. “A mediados del siglo XIX inician las leyes de imprenta en México y comienza a publicarse la música, por eso el material que tenemos data de esa época. Así, tenemos material que lanzaron los grandes editores del siglo XIX, quienes hacían convenios con editoriales europeas, principalmente alemanas, por eso tenemos partituras con portadas de años como 1860. Muchas de estas portadas tienen diseños nacionalistas, los cuales llamaban mucho la atención, por ejemplo “Los aires nacionales” de Ricardo Castro”, cuenta Abascal.

    Rodríguez, añade: “Algunas carátulas son consideradas obras de arte, en las que se puede ver la búsqueda por una identidad nacional, previo al movimiento nacionalista. Es muy interesante este material por sus implicaciones históricas, podemos saber qué música oía cierta clase social que se inclinaba por la música de salón, bailes estilizados. La música de orquesta no se imprimía, casi siempre era la de salón”.

    El director destaca los materiales que revelan la importancia de los copistas del siglo XIX interesados en la ópera italiana y en la zarzuela. “Si bien no había una tradición de música sinfónica, sí había un movimiento orquestal que iba encaminado al acompañamiento de la ópera”, dice.

    Una de las joyas es el manuscrito original de la ópera Beatrice di Tenda con música de Vincenzo Bellini y libreto de Felice Romani. “Es posiblemente el manuscrito que se utilizó para su estreno en México. Cualquier investigador que quiera hacer una edición musical sobre este título tendrá que consultar el que tenemos, es el único que hay en México.”

    La importancia de este acervo, dice Abascal, es indudable, sin embargo los especialistas poco se interesan en él, como es el caso de Beatrice di Tenda. “Las consultas que se hacen de este acervo son principalmente de música mexicana –entre el material que destaca es de compositores como Ricardo Castro y Melesio Morales-, por varias razones, una porque es el de mayor volumen, y dos, porque quienes vienen con mayor frecuencia provienen del Cenidim (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez) y alumnos de posgrado”.

    La musicóloga y jefa de la biblioteca resalta los lotes de fotografías, como el de Gustavo Campa.

    El Conservatorio se encamina hacia sus 150 años, que espera festejar con una gran fiesta que incluirá, confían, la reunión de algunos de los egresados más destacados. Los músicos esperan que la celebración incluya la celeridad en la catalogación del acervo.

     

     

     

     

     

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