Un rinconcito en el cielo

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Sociedad de la información

Por Luis Alfonso Polanco Terríquez

Manzanillo es Manzanillo. A pesar de ser señalado por portales informativos como uno de los puertos más inseguros, o de ostentar la tasa de accidentes de tráileres más alta del país en el tramo Guadalajara-Manzanillo, la magia del puerto no se apaga. Ni los constantes retrasos por las obras en la autopista han logrado frenar la afluencia de turistas en estas vacaciones invernales de 2025. Hoy, el puerto luce pletórico, saturado de visitantes nacionales, internacionales y locales que se rinden ante su encanto.

Esto confirma una premisa simple: lo que está bien hecho, habla por sí solo. Es justo reconocer que, tras un inicio incierto en la administración estatal con aquel accidentado evento de “Manzanillo se Ilumina”, las autoridades aprendieron de sus errores. En los últimos tres años han logrado rescatar y pulir el espectáculo de fin de año, convirtiéndolo en un imán que ya tiene a miles instalados en la arena y a otros tantos listos para emprender el viaje en las próximas horas.

Seguridad y Prudencia, Nuestra recomendación se suma a la del Gobierno Federal: eviten viajar de noche. Ante el cansancio, es preferible descansar en el vehículo antes que arriesgar la vida. La regla de oro es clara: si ingiere bebidas alcohólicas, no conduzca. Asimismo, exhortamos a la serenidad; en estas fechas la adrenalina suele estar a flor de piel y es vital evitar altercados, especialmente cuando hay menores de edad presentes.

En el ámbito municipal, los esfuerzos son notables. Ojalá las autoridades hayan tomado nota de las fallas del año pasado, específicamente en la logística de la pirotecnia, para que el espectáculo sea visible para todos y no solo para unos cuantos privilegiados. Respecto al concierto programado, al ser dirigido a un sector específico, es probable que la asistencia fluctúe en comparación con años anteriores.

Un llamado a la civilidad. Nos unimos al clamor de las autoridades para erradicar los disparos al aire. La historia nos ha dejado cicatrices profundas con la pérdida de vidas inocentes —incluso menores— que dormían bajo techos que no eran de concreto. Celebremos con conciencia. Del mismo modo, evitemos los excesos de alcohol frente a la familia; la verdadera fiesta es la convivencia, no la inconsciencia.

Reflexiones desde el corazón. Me detengo a pensar en la letra de “Rinconcito en el cielo”, escrita por Carlos Cárdenas e inmortalizada por Ramón Ayala en 1985. Cada quien le otorga su propio significado; para mí, es un tributo a mis padres, abuelos, hermanos y tíos que ya nos esperan “allá”. También a esos amigos, padrinos y compadres que se adelantaron en el camino. Quisiera construir ese rincón celestial para encontrarnos de nuevo y protegerlos de todo mal, tal como desearíamos hacerlo en vida con nuestros seres queridos.

“Técnicamente, cerramos este año entre claroscuros: con la alegría del reencuentro y la tristeza por la partida de un amigo. Me conmueve volver a coincidir con aquellos que compartieron conmigo el final de la adolescencia; personas que me han abierto las puertas con la misma calidez de hace 41 años. A la Generación 1980-1984 del CREN de Ciudad Guzmán, Jalisco, mi más profundo agradecimiento.

Durante más de cuatro décadas dediqué mi vida a otras actividades y me distancié de muchos; hoy, intento recuperar esos lazos. Con algunos el proceso será lento, pero con otros ya vamos caminando con paso firme. Tengo fe y confianza en lograrlo. Hoy más que nunca, agradezco a mis padres Graciela y Alfonso (ambos en el eterno oriente), haberme formado como un hombre libre, pero con una fe inquebrantable en Dios.

“Este año nos dejó pérdidas dolorosas y batallas de largo aliento que no siempre se ganaron. El futuro podría parecer sombrío, pero hay una luz: un sector importante de la sociedad mexicana está despertando. Como bien dice nuestro amigo Pedro Castillo en sus video-análisis: “¡Despierta!”. Muchos jóvenes y adultos están rechazando una realidad que no les satisface y están transformando sus hábitos para construir un entorno más humano.

Como dicen los versos de La Muralla de los Enanitos Verdes: “Estoy parado sobre la muralla que divide todo lo que fue de lo que será… mirando cómo esas viejas ilusiones, pasando la muralla, se hacen realidad”.

Para despedirme, retomo los versos de Mecano en Un año más: “Hacemos el balance de lo bueno y malo, cinco minutos antes de la cuenta atrás…”. Entre el champán, las uvas y los deseos, nos preparamos para recibir el Año Nuevo 2026. Estimados lectores, deseo salud y bienestar para cada uno de ustedes. Nos vemos en la próxima entrega.