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La UEFA estudia ya el informe oficial del partido Benfica-Real Madrid (0-1) y el incidente entre el brasileño Vinicius Júnior y el argentino Gianluca Prestianni, quien supuestamente le profirió insultos racistas, para la apertura de un procedimiento y la adopción de posibles sanciones disciplinarias.
El organismo europeo confirmó la revisión de los informes de los encuentros el martes, correspondientes a la ida del “play-off” de la Liga de Campeones, entre ellos el de Lisboa, en el que el árbitro aplicó el protocolo antiracismo después de que Vinicius le avisara de que Prestianni le había insultado, tras su celebración del único gol del partido.
Como demonstram as imagens, dada a distância, os jogadores do Real Madrid não podem ter ouvido o que andam a dizer que ouviram. pic.twitter.com/7JF9AVuhEM
— SL Benfica (@SLBenfica) February 18, 2026
“Los informes oficiales de los partidos disputados anoche están siendo revisados en estos momentos. Cuando se denuncian hechos, se inician procedimientos y, en caso de que estos den lugar a la imposición de sanciones disciplinarias, estas se anuncian en la página web disciplinaria de la UEFA”, explicó sin hacer más comentarios al hacer al respecto.
Además del presunto incidente racista, la UEFA investigará también el lanzamiento de objetos desde la grada, -uno de los cuales impactó en Vinicius- y la sanción al entrenador del Benfica, José Mourinho, que fue expulsado (m.84) por protestar y reclamar una segunda tarjeta amarilla para el delantero brasileño Vinicius tras una falta a Richard Ríos.
El técnico no se sentará en el banquillo del Bernabéu la próxima semana en el partido de vuelta y la normativa de la UEFA (art. 79.04 de la normativa de la Liga de Campeones) le permite, en caso de estar sancionado, no comparecer en la conferencia de prensa oficial previa al encuentro y ser sustituido por un técnico asistente.
La UEFA aprobó en 2009 el protocolo contra el racismo
Desde 2009 y tras su aprobación por el Comité Ejecutivo de la UEFA, los árbitros disponen de unas directrices oficiales para ayudarles a gestionar los incidentes racistas dentro de los estadios, que en un procedimiento de tres pasos les otorgan la facultad de detener inicialmente el juego y, si el comportamiento racista continúa, suspender el partido.

