Por: Gustavo L. Solórzano
La temporada de estiaje o de “secas” como se le conoce comúnmente, representa severas pérdidas para nuestro entorno. El año pasado estados como Tabasco y Veracruz, por mencionar solo algunos, vivieron en carne propia los estragos de la sequía. Falta de agua en las ciudades y los incendios forestales a la orden del día, fueron algunos de los problemas derivados que enfrentaron los ciudadanos en esos estados. En Colima, según informo en su tiempo David Rodríguez Brizuela, gerente estatal de Conafor, la temporada cerró con 89 incendios forestales. Mucho influyó el descuido de la gente que tira basura y colillas de tabaco y desde luego las famosas quemas para “limpiar” la tierra de lo sembrado.
El año pasado también resaltó el hecho de que aumentaron los brigadistas que se prepararon para hacer frente a los incendios forestales. Así mismo, por primera vez se tuvo el apoyo de un carro motobomba, y diez vehículos que no fueron suficientes pues en el 2015 solo se tuvieron 11 incendios forestales. Sobra decir que los incendios forestales generan un grave daño no solo a las especies del bosque sino también a la propia tierra. La deforestación, que suele ser uno de los mayores daños colaterales arrastra consigo daños a nuestro ecosistema que lamentablemente no siempre son reversibles en su totalidad.
En el presente año, las previsiones en este sentido son preocupantes, pues la Conafor por medio de su titular informa que la temporada inició el uno del presente. Con una nota de nuestro compañero Edgardo Zamora, supe que Manzanillo, Minatitlán y Coquimatlán, son de los municipios que enfrentan mayores incendios. Desde febrero se presentaron dos incendios de considerable magnitud y bueno, llama la atención que era temporada de frío y no suelen presentarse en esa época. Por si fuera poco lo que comparto con usted apreciable lector, la Conagua ha señalado que el presente será un año de sequía con afectación de hasta un cincuenta por ciento. Sin duda esta es una llamada de atención para toda la población colimense, pues por un lado nos dicen que nuestra agua está contaminada y causa serios daños a nuestra salud y por el otro que la niña será responsable de que no tengamos el vital líquido en forma suficiente.
Conocido también como “El viejo o el Anti niño”, la Niña suele ir acompañada del descenso de las temperaturas y provoca fuertes sequías en las zonas costeras del Pacífico. La razón de su “sexo” se debe al hecho de que se presenta de manera distinta al Niño y es menos caótica, mas no por ello menos problemática y riesgosa. Hay que saber que mientras menor es su duración más graves son las consecuencias; su mayor impacto en las condiciones meteorológicas se observa en los primeros 6 meses de vida del fenómeno. Finalmente, se sabe que ambos fenómenos existen desde hace miles de años y que al parecer la mano del hombre nada puede hacer para detenerlo pero si para atenuarlo. Solo hace falta despertar nuestra conciencia hacia una cultura ecológica ya desde luego poner manos a la obra de una forma comprometida con la vida.
ABUELITAS:
Siendo niño, me apasionaba escuchar la historia sobre la remodelación de un céntrico edificio en nuestra ciudad, que fue convento y que en el encontraron mujeres emparedadas con sus respectivos esqueletos de “niños”. Me parecía y me sigue pareciendo, un misterio hasta hoy que leí un artículo cuyo enlace les comparto: https://es-us.noticias.yahoo.com/hallan-n%C3%BAmero-ni%C3%B1os-enterrados-fosa-convento-irland%C3%A9s-172400511.html Es cuánto.

