Tey, Mely, Julia o Virgilio por Colima

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Sociedad de la información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

A las puertas de septiembre, la oposición en Colima enfrenta una urgencia estratégica insoslayable: definir sin dilación la candidatura que encabece su proyecto rumbo a 2027. La postergación resulta costosa frente a un Morena que ostenta una ventaja considerable en la entidad; una resolución tardía o un proceso de selección empañado por fracturas internas comprometerá severamente sus posibilidades electorales. En la baraja de perfiles destacan Esther “Tey” Gutiérrez Andrade, alcaldesa de Villa de Álvarez; Mely Romero Celis, senadora de la República; Julia Licet Jiménez Angulo, diputada federal y dirigente estatal del PAN; y Virgilio Mendoza Amezcua, senador y líder del Partido Verde Ecologista en el estado.

En la vertiente priista, las aspiraciones femeninas presentan competitividad potencial, siempre que dispongan de la cohesión e institucionalidad partidista indispensable. Si bien en el plano nacional se perfila a Mely Romero Celis como la carta natural del PRI para la gubernatura, en el ámbito local aflora una franca disidencia. Este sector, articulado desde estructuras del municipio de Colima —atribuido operativamente a la Secretaría General del Ayuntamiento—, busca descarrilar dicha proyección para catapultar la figura del alcalde capitalino, Riult Rivera Gutiérrez.

Por los rumbos del PAN, la coyuntura favorece a Julia Licet Jiménez Angulo. Esta inclinación no es fortuita, sino producto del reacomodo nacional de paridad de género, donde la distribución de candidaturas masculinas en otras entidades constriñe al partido a postular una mujer en Colima, colocando a su dirigente estatal en una posición de ventaja táctica sobre liderazgos locales. Entretanto, las demostraciones de fuerza política del alcalde capitalino revelan a la opinión pública un pragmático “Plan B”: la opción de migrar hacia Movimiento Ciudadano si la alianza PAN-PRI le cierra el paso.

El escenario relativo a Virgilio Mendoza Amezcua responde a una lógica distinta, aunque apremiada por definiciones inminentes. El senador ha trazado una distancia calculada: ruptura ostensible con el morenismo local, pero manteniendo alineación explícita con la dirigencia nacional y la Presidencia de la República. Si bien este equilibrio dual le otorga un posicionamiento singular, su base de simpatizantes demanda certezas inmediatas sobre la ruta formal: si encabezará la contienda bajo las siglas del PVEM, mediante una plataforma independiente o articulando una coalición opositora.

La evidencia electoral y territorial sugiere que Mendoza Amezcua constituye la figura con mayor capacidad de tracción para articular un frente opositor competitivo contra Morena en el estado. Esta circunstancia no pasa desapercibida para el aparato gubernamental local, que despliega su instrumental político y recursos institucionales para contener su avance. Ante un bloqueo de tal magnitud, el senador ecologista requiere actuar con extrema precisión táctica antes de ser neutralizado por el propio sistema estatal.

Para reflexionar. Para capitalizar y canalizar el descontento ciudadano hacia la gestión estatal, el legislador necesita insoslayablemente el respaldo formal de una plataforma partidista que sirva de pivote negociador frente a la alianza opositora. La viabilidad de una candidatura aislada es nula, y la falta de anuncios concretos evidencia que, si bien existe un trabajo de filigrana política en curso, la estructura organizativa aún dista de la solidez institucional que muestran el PAN y el PRI.

El hermetismo del exalcalde de Manzanillo responde no a la indecisión, sino a un cerco de contención orquestado por sus adversarios. Quienes reconocen su potencial electoral han intensificado el boicot para neutralizar su proyección. No obstante, la paradoja del momento radica en que el desenlace comicial de 2027 se perfila y resuelve en esta coyuntura previa, donde las decisiones cupulares inmediatas condicionarán irreversiblemente la sucesión gubernamental.

Para despedirme. De concretarse la postulación de Mendoza Amezcua como eje opositor, las dinámicas de poder interno sufrirán un reordenamiento profundo. Figuras como Julia Jiménez, Mely Romero o Tey Gutiérrez podrían consolidar réditos políticos significativos al ajustar cuentas con las facciones que sistemáticamente han bloqueado sus aspiraciones. El margen de maniobra se agota y las próximas semanas definirán si la oposición construye una alternativa real o cede el terreno por fragmentación.

Nos vemos en otra entrega.