TEODORO GARCÍA

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Por Jose Díaz Madrigal

Cardona es la última ranchería perteneciente al municipio de Colima, ubicada adelante de La Estancia, casi pegada a la vía del tren; por la carretera que por ese rumbo conduce a Buenavista. En ese lugar vive Teodoro García, un viejo ranchero de 80 años, de complexión gruesa, color moreno, de esos morenos tostados por el sol, ojos vivaces, manos velludas y puesto en la cabeza su inseparable sombrero colimote.

Teodoro poseé el “Don” de la conversación, con él se pueden pasar horas enteras charlando, sin que se agote el interés de seguir escuchándolo. Es de esos amigos amenos, agradables y divertidos; que cuando se tiene la oportunidad de platicar con él, pasa el tiempo y ni siquiera se siente que han pasado una o dos horas en grata conversación.

Por ser un hombre observador y con experiencia, tiene opiniones y puntos de vista interesantes sobre distintos tópicos. Uno de los temas que abordamos últimamente, fue uno relacionado con los ferrocarriles; dice, fíjate lo que han representado para México los gobiernos responsables, que en verdad quieren el progreso del país, tal como lo fue el de don Porfirio Díaz. El tren de vía ancha llegó a Colima en 1908 y, con éste acontecimiento entramos de lleno a los modernos medios de comunicación. Dejamos de usar las carretas y bestias de carga, para transportar mercancías a Guadalajara o la ciudad de México.

Se continúa utilizando el tren para el mismo fin, pero ahora cargando la mercadería en robustas cajas metálicas, que son los contenedores, que van estibados de dos en dos por cada plataforma y, aún así no es suficiente el tren aunque éste trabaje las 24 horas del día. Desde la administración de don Porfirio, a la fecha han pasado más de 100 años y un montón de gobiernos diferentes y, dime cual de ellos se ha preocupado por construir una necesaria doble vía, puesto que una sola desde hace muchos años, ya no es suficiente.

El primer tren que llegó a Colima, fue el de vía angosta y, no arribó procedente de Guadalajara sino de Manzanillo, en septiembre de 1889. Tuvieron que pasar 19 años para que se conectara Colima con Guadalajara y así con el resto del país, pero ya con la vía ancha; que fue la que vino a inaugurar don Porfirio en 1908.

No ha habido en la historia de México, ningún otro gobierno como el de don Porfirio Díaz que le diera tanto impulso a los ferrocarriles. En 1911 cuando dejó la presidencia, había en la República más de 20 mil kilómetros de vías en uso. Cuando llegó don Porfirio al poder, apenas había unos 750 kilómetros de vías; sin embargo como era un hombre con visión constructiva y de progreso, promovió los trenes facilitando las concesiones a diferentes grupos empresariales, incluyendo a gobiernos estatales. Hubo inversionistas mexicanos, ingleses y norteamericanos.

En la actualidad hay poco más de 25 mil kilómetros de vías ferreas en el país, más del 80% de esas vías, se construyeron en tiempos de don Porfirio. Incluso el tan cacareado tren transísmico que va de Salina Cruz Oaxaca a Coatzacoalcos Veracruz, fue hecho en época del general Díaz e inaugurado en 1907. El problema es que gobiernos irresponsables, lo dejaron en el abandono y más tarde entró en desuso.

Claro que tiene razón el atento y buen amigo Teodoro, en cuanto que no se han hecho ampliaciones al tramo Manzanillo-Guadalajara. Con la nueva administración federal que inicia el próximo octubre, esperemos que exista voluntad política de la mandataria para buscar los mecanismos que lleven a la innovación y en éste caso se permita construir la doble vía Manzanillo-Guadalajara.

Sin que le cueste al erario público, puesto que el aludido tramo está concesionario, sólo faltaría animar a esa empresa a que haga los trabajos con recursos propios, garantizándole un tiempo prudente para la explotación y después pasaría a ser propiedad de la nación.