DESDE ABAJO, EXPLOTANDO
Por: Carlos Orozco Galeana
Desde su llegada a Colima, tras una estancia en la coordinación de senadores de su partido, en la que se evidenció como el personaje que verdaderamente es, el precandidato panista a la gubernatura Jorge Luis Preciado, apostando a la desmemoria de todos, ha venido externando críticas diversas a sus opuestos como si fuera una persona inmaculada y habla de saqueadores cuando a su alrededor tiene al menos a uno de ellos.
Luego de ocupar, sin competir, tres posiciones plurinominales: diputado local, diputado federal y senador, obtenidas de regalo por su partido, dice tener oportunidad de ser gobernador cuando la verdad es que su trabajo en favor de Colima es inexistente y su presencia por acá es esporádica, amén de sus antecedentes poco gratos a su paso por la legislatura local y el congreso federal.
Comparándolo con sus adversarios, se ve chiquitico, el propio Leoncio Morán, candidato del Movimiento Ciudadano, ya estaría igualándole en preferencias no obstante carecer de infraestructura partidista. Leoncio no es una pera en dulce para el PRI, pues ganó la alcaldía capitalina y la diputación federal por el primer distrito. Es competitivo y, sin duda, con más aceptación social que Jorge Luis. Se le reconoce un trabajo aceptable como alcalde.
Jorge Luis tiene, como pocos políticos colimenses, y a su corta edad, una gran cola, condición maléfica que alcanzó con brillantez luego de ser presunto operador de un desvío de recursos por 55 millones de pesos a la campaña de Felipe Calderón en el 2006 en perjuicio de beneficiarios de un programa de vivienda rural según apunta el periodista José Reveles en su libro “Las manos sucias del Pan”. Es decir, Preciado se congratuló con FCH haciendo triquiñuelas con dinero público. Es tan grande su fama, que un amigo mío del norte de México, se escandalizó cuando supo que iría como candidato panista a la gubernatura de Colima:
Me escribió: “Gustavo Madero ha de tener un resentimiento con los colimenses al tratar de empoderar a un sujeto soberbio que es un depredador de la moral y la honestidad y cómplice de fechorías. Su dedo atropelló a la militancia. Olvida que la decisión será por voto, no por la vía plurinominal.
“Qué pena para Colima si llegara a gobernar alguien que ofrece medio millón de pesos a sus compañeros de partido para apoyar iniciativas… ¡de sus adversarios políticos! A un político que ve en los tabledances y moteles de paso un negocio lucrativo; a una persona que buscando limpiar su promiscuidad y sus relaciones clandestinas usó instalaciones del Senado para fiestas personales. Viéndose de lejos, eso es lo que el Pan nacional ofrece a los colimenses.
Jorge Luis se presenta, en su ya campaña, como el mesías que salvará a Colima de todos sus males. No le creamos. Sus desempeños han sido en la penumbra partidista, allí donde no llega el ojo ciudadano, allí donde se preparan actividades para medrar, tergiversar, desestabilizar, corromper. La política buena, la que construye y unifica jamás ha sido su propósito. Ni tampoco es práctica de la gente de la que se rodea y que mereciera, en cambio, al menos uno de ellos, reitero, una investigación que castigue su enriquecimiento ilícito y desvergonzado.
No le conoceremos en su campaña una sola iniciativa edificante, sólida y oportuna porque jamás se ha distinguido en eso. Oiremos descalificaciones contra sus rivales, a los que culpará de todo lo malo que ocurre. Dirá: allá están los ladrones, mientras estaría pisándose la “colotota”.
El PAN desaprovecha la oportunidad de la alternancia. Se dividió y lo cooptó un grupo mafioso que solo defiende intereses. Los más valiosos y competitivos ya lo dejaron y bien hicieron al rechazar a una dirigencia dominada por las ansias de poder y control de su militancia. Su capo en turno es Jorge Luis. En junio próximo se comprobará lo que digo: habrá la menor rentabilidad electoral de un candidato panista en toda su historia. Nada podrá hacer frente a la opción de MC, incluso de MORENA, y no se diga frente al poderoso PRI. Si ese sujeto dice que ganará, allá él. Yo digo que está en chino. Le conocemos demasiado.

