LAVADO DE DINERO
Por: Carlos Orozco Galeana
Colima es una de las cinco entidades del país que registran el mayor número de “operaciones preocupantes” encaminadas al lavado de dinero, así lo reveló el periódico El Universal que, en base a una respuesta que le dio la SHCP sobre este tema, expuso que las entidades con el mayor número de operaciones preocupantes son Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Colima y Nuevo León.
De acuerdo a ese diario, las operaciones preocupantes se dan cuando directivos, funcionarios, empleados y apoderados de las instituciones financieras, sin justificación alguna, mantienen un nivel de vida notoriamente superior al de sus posibilidades, participan en la realización de procedimientos inusuales o cooperan en la ejecución de un delito.
Sin embargo, en la información subyace además que casi nadie es consignado por las autoridades, y son pocas las averiguaciones previas que concluyen con éxito. La secretaría de Hacienda y Crédito Público sentenció que en las 32 entidades federativas se han presentado 2 mil 816 operaciones preocupantes a lo largo de nueve años, es decir del 2007 al 2015.
Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el lavado de dinero es el proceso a través del cual es encubierto el origen de los fondos generados mediante el ejercicio de algunas actividades ilegales o criminales (tráfico de drogas o estupefacientes, contrabando de armas, corrupción, fraude, prostitución, extorsión, piratería y últimamente terrorismo).
El objetivo de la operación, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los fondos o activos obtenidos a través de actividades
ilícitas aparezcan como el fruto de actividades legítimas y circulen sin problema en el sistema financiero. En nuestro país, el tipo penal del delito de lavado de dinero se encuentra previsto en el artículo 400 Bis del Código Penal Federal, pero es lo mismo que si no estuviera estipulado.
De acuerdo a la Comisión Nacional Bancaria, se considera el delito de lavado de dinero cuando se obtienen activos o fondos obtenidos a través de actividades ilícitas, entre ellos, la corrupción. Cientos o miles de millones de dólares, producto del narcotráfico, se lavan en muchos territorios sin que la justicia haga algo. Es que están revueltos criminales, inversores y políticos, una tríada difícil de descifrar cuando no hay voluntad política y todo mundo en el gobierno, en los altos cargos, está inmiscuido.
El escándalo de los papeles de Panamá reveló que los capitalistas, y entre ellos políticos de renombre como Mauricio Macri, tienen mucho que explicar acerca de cómo fue que prefirieron guardar sus recursos en otros países que en el propio. ¿ Escondían algo, las consabidas truculencias de que se valen los abusivos para generar operaciones blanqueadoras de dinero?
Ahora mismo, Colima es un paraíso para los que gustan de lavar dinero. Bueno, ya desde hace tiempo están en jauja. No de otra forma se explican inversiones cuantiosas en diferentes ramas económicas que no dejan de fluir. La ciudad capital es, digamos, la insignia de la ilicitud, pero el puerto de Manzanillo no se queda atrás.
El impulso que dan las acciones ilícitas a la economía local, es extraordinaria. Miles de vehículos nuevos circulando, negocios abriendo, construcciones en auge, etc, proporcionan la base para tal afirmación. Como es muy potente la presencia del capital y como es muy probable que participen en esa dinámica funcionarios de alto nivel, es que nadie se apunta a investigar su procedencia ni quiénes son los inversionistas más destacados.

