Por: Manuel Olvera Sánchez
Corría el 4 de julio del año 1582, cuando un grupo de trabajadores se organizaron ante las acciones explotadoras de sus patrones, situación que la parte patronal consideraba a estos actos rebeldes llevados a cabo por los trabajadores como un motín, y no como una huelga, lo único que los trabajadores exigían era el reconocimiento de un objetivo de carácter profesional, con la finalidad de que las condiciones laborales fueran distintas a como ellos las estaban viviendo.
En esos años, los movimientos laborales enfocados a suspender sus trabajos no se consideraban como una huelga, sino como unos motines o rebeldías por parte de los trabajadores, y que el patrón procedía imponiendo un castigo de manera inmediata, con las consecuencias como la suspensión del pago, y otro tipo de represalias al quejarse y levantarse en contra de la parte patronal.
Las huelgas y las luchas sociales llevadas a cabo por los trabajadores se les ha restado importancia, ya que la historia no es muy afecta a reconocerlas porque de esta manera evitan que los trabajadores estén conscientes del papel que juegan entre la sociedad y los cambios que pueden lograr con sus luchas laborales, y que, pese a represalias, han dejado huella en la historia.
Fue precisamente hasta el año de 1906 en Cananea, Sonora y en 1907 en Río Blanco, Veracruz, cuando en realidad se presentan unas huelgas en el amplio sentido de la palabra, es decir, que aquellas libertades que eran prohibidas por los trabajadores en estas fechas se habían logrado liberar esas ataduras alzando la voz y siendo representados por líderes mineros dignos de reconocerse.
Ya en los años 1933 y 1934 y ante la amenaza de una posible expropiación petrolera en nuestro país, los obreros se dan a la tarea de crear un sindicato nacional, a través del cual dan inicio a una lucha en la cual demandaban la firma de un solo contrato colectivo a nivel país, sin embargo, al no llevarse a cabo un acuerdo entre la parte patronal y la laboral estalla la huelga en el año de 1937 por parte de los trabajadores petroleros, sin embargo, vale destacar siempre, la aferrada defensa de los líderes sindicales hacia sus representados.
De la anterior huelga, vale destacar que los empresarios extranjeros le apostaban a que los obreros no podrían sacar adelante la industria y hacerla, sin embargo, los obreros contaron con el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas, con lo cual se da fe y queda como testimonio en la historia de México y de Latinoamérica, en los cuales la lucha obrera lograba objetivos nunca antes vistos.
Otra de las luchas obreras que dejaron huella en la historia de nuestro país, y que contaron con el respaldo de sus líderes sindicales es la llevada a cabo por el sindicato mexicano de electricistas en el año de 1936, fueron 6000 trabajadores que desempeñaban labores de electricistas que al realizar un paro dejaron sin energía eléctrica todo el centro del país por 10 días, lo cual derivo que 200,000 trabajadores de diversos giros también no laboraran en esos tiempos. Este movimiento laboral derivó en poner fin a 400 años de una relación laboral, en la cual el común denominador era el mando y la obediencia, este movimiento logró definir una relación obrero patronal, en el cual surgió un modelo igualitario de relaciones colectivas de trabajo.
Uno de los sindicatos que mayor número de trabajadores aglutina en nuestro país es el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), un sindicato que si bien es cierto su representación solo recaía sobre una sola persona, hoy en día ha sido rebasada por diferentes corrientes que han tenido el atrevimiento de desafiar liderazgos que se habían dedicado solo a velar por sus intereses personales y políticos, haciendo a un lado los intereses de sus representados, sin embargo, vale recordar que sigue siendo la organización sindical más poderosa de México.
Uno de los líderes sindicales del SNTE que mayor noticias dio durante el tiempo que estuvo al frente de del sindicato fue la Maestra Elba Gordillo, Elba Esther, una de sus banderas, fue la de poner fin a través de los estatutos que rigen el actuar de los agremiados al SNTE su obligación forzosa al Partido Revolucionario Institucional, es decir, inició un movimiento nacional haciendo frente al poder presidencial y más aún al partido en el poder, lo cual derivó en su momento en un conflicto con el Secretario de Educación de aquellos años, Manuel Barlett, ya que esto le impedía crecer su estrategia de seguir manteniendo el control totalitario de los trabajadores al servicio de la educación.
Esta situación fue tan tensa y evidenció el gran poder con el cual contaba la Maestra Elba Esther Gordillo al grado de qué el presidente despidiera a Manuel Barlett de la Secretaría de Educación, sin embargo, el SNTE se vio obligado acceder en aspectos tales como la federalización de la educación, pero también logrando incremento salariales muy significativos para los docentes a través de la carrera magisterial, ofertas de actualización y galardones simbólicos entre otros beneficios para los agremiados al SNTE.
Tuvieron que pasar varios años, para que los trabajadores al servicio de educación, contarán con pseudo líderes sindicales, tanto a nivel nacional local y que se evidenciaran como unos serviles al gobierno en turno, haciendo un lado y perjudicando a sus representados.
Hace algunos días fue presentada una propuesta de reforma a la ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE) en el cual queda evidenciado de nueva cuenta que los derechos y conquistas sindicales por parte de los trabajadores que dependen del ISSSTE están siendo violentado y peor aún, la postura adoptada en particular por los líderes del SNTE tanto a nivel nacional como local.
Pueden decir que la iniciativa prácticamente está en la congeladora, pero eso no quiere decir que en cualquier momento la mayoría oficialista someta a la comisión respectiva su análisis y aprobación para de esta manera someterla al pleno y se afecte a los trabajadores al servicio de la educación y todos los que estén adheridos al ISSSTE sin que nuestros líderes sindicales enarbolen lucha alguna a favor de los trabajadores.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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