Por: Noé Guerra Pimentel
Escribo esto desde voces informadas y la propia observación. Vamos al punto. Hasta el 27 de octubre de 1959, como lo afirmé hace días, la Playa El Paraíso no existía. Donde hoy está lo que queda de enramadas había un sistema de manglares, parte del vaso lacustre Las Boquillas. Una barrera de 2.5 kilómetros desde la boca del estero hasta la Boca del río Armería. Ese ciclón cambió todo.
El ciclón más mortífero del Pacífico mexicano en el siglo XX, había iniciado el 23 de octubre de 1959 frente a Puerto Ángel, Oaxaca; se intensificó a categoría 4 y 5, y tocó tierra cerca de Manzanillo el amanecer del martes 27. Cubrió totalmente Colima. En 24 horas, con intensos vientos dejó 369 milímetros agua en Manzanillo, 351 en Armería, 252 en Colima y 622 en Ixtlahuacán. Hundió decenas de embarcaciones, provocó el deslave de los cerros Los Copales y Juanillos que borraron 2 tercios del pueblo de Minatitlán, Col.

En la costa, arrancó de raíz manglares, vástagos y limoneras tierra adentro, doblando a ras de suelo los palmares; a la par, el río Armería bajó en una histórica avenida cuyas huellas aún son visibles. Cabe apuntar que el Armería nace a 2,600 metros en la Sierra de Cacoma y Quila en Jalisco como como la cuenca Atengo-Ayuquila-Ayutla, recorre 240 kilómetros, recibe al Tuxcacuesco y drena casi 10 mil km2. Esa inédita creciente arrastró sedimentos volcánicos acumulados por milenios detrás de los volcanes de Colima y los depositó en la costa formando un nuevo playón, ancho de hasta 80 metros en tramos de arena oscura.

El gobernador Rodolfo Chávez Carrillo nombró al balneario: El Paraíso. Armería, era junta municipal de Manzanillo y ahí encontró su futuro. En 1967 fue el décimo municipio del Estado. El Paraíso fue su acta de nacimiento. Como recuerdan los de los 60´s y 70s´s, todavía a finales de los años 80´s, la mayor parte del año el río era un cauce tranquilo de agua transparente. Espacio de recreación familiar, ejemplar balneario con playones y pesca de Guabina y chacales, a la vez que el motor agrícola que convirtió la zona en un vergel.

Con los años la cuenca se ha intervenido cada vez más. En el Ayuquila con la derivadora El Corcovado para el distrito 094, en el Armería están Jala, Peñitas, Colimán y Madrid para el distrito 053, más las presas Trigomil, Tacotán, Las Piedras y El Nogal. Cada obra retiene agua y, sobre todo, sedimento. Las imágenes de junio de este 2026, muestran la obra de la presa derivadora Armería en Periquillos, 150 metros aguas arriba del puente de la libre Col-Mzo frente a la localidad de Periquillos.

Cortina de enrocamiento de 150 metros de longitud y 6 de altura, inversión de 270.3 millones de pesos, inició el 1 de noviembre de 2025 y según deberá concluirse el 30 de noviembre de este 2026. Aquel entonces se dijo que llevaba un avance del 43%. La versión oficial nos ha dicho que esta obra asegurará el riego para 2,921 hectáreas de los ejidos Armería, Cuyutlán e Independencia.
Con obra de toma y desarenador para entregar agua limpia y dejar de reconstruir tres veces al año la presa provisional de tierra que se va con cada temporal. No es de almacenamiento, es una presa derivadora, desviará 2.618 m3 por segundo, 2.6 m3/s según Conagua y que es indispensable para el campo y que sin ella muchos cultivos no sobrevivirían.

En mi opinión olvidan el grave efecto colateral. Las imágenes de los años 80s lo muestran, El Paraíso abarrotado en Semana Santa con cientos de familias disfrutando una playa a 30 metros del mar. En contraparte la última panorámica aérea de C. Villicaña muestra a El Paraíso sin playa, la calle principal es ya una escollera, las casas y enramadas que antes tenían playa ahora son arrasadas. La línea de costa se llevó la arena. Hacia Cuyutlán se ve la erosión continua.
No es difícil de entender. Sin el sedimento volcánico, si el aporte de arena volcánica que reponga lo que se traga el mar, cada hidrometeoro se ha llevado la sexagenaria playa. El Paraíso nació de una tragedia en 1959 gracias al río que con el oleaje depositó ahí la arena. Hoy muere porque ese mismo río ya no llega al mar, ni su sedimento. Si el río no llega, el paraíso tampoco regresa.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






