Luis Rosales Chávez| CN COLIMANOTICIAS
Tecomán, Col.- Aunque en México existen leyes que protegen a las tortugas marinas y sancionan el saqueo de sus nidos, la falta de recursos para vigilancia y los riesgos que enfrentan quienes participan en su conservación siguen siendo los principales obstáculos para proteger estas especies en las costas de Colima, afirmó el biólogo Carlos Martínez Perea, conocido en redes sociales como Charly Aventuras.
En entrevista, explicó que el problema no radica en la ausencia de un marco legal, sino en la limitada capacidad de las instituciones para hacer cumplir la ley debido a la falta de presupuesto.
“Las leyes existen y las normas también, pero muchas veces no hay recursos suficientes para que las autoridades vigilen y sancionen estas acciones. Ahí está el verdadero reto”, señaló.
Destacó que, ante estas limitaciones, los campamentos tortugueros y santuarios realizan una labor fundamental, pese a las carencias con las que operan.
“Muchos batallan para conseguir combustible o insumos, pero siguen trabajando porque realmente creen en la conservación de estas especies”, comentó.
Martínez Perea agregó que la falta de recursos no es el único desafío, pues quienes protegen los nidos también enfrentan riesgos por la presencia de personas dedicadas al saqueo.
Lamentó que el robo de huevos continúe impulsado por mitos sobre sus supuestos beneficios para la salud o la virilidad, además de la demanda que aún existe en el mercado ilegal.
Recordó que el reciente aseguramiento de un cargamento con miles de huevos de tortuga evidencia que el tráfico ilegal sigue siendo una amenaza.
“Mientras exista quien compre huevos de tortuga, seguirá habiendo quien los extraiga de los nidos para venderlos. Combatir este problema también implica cambiar esa cultura de consumo”, afirmó.
Respecto al mar de fondo, aclaró que, aunque puede afectar algunos nidos, principalmente los de la tortuga laúd por encontrarse más cerca de la línea de oleaje, no representa el principal riesgo para las poblaciones que llegan a las playas colimenses.
Indicó que en Colima anidan tres de las siete especies de tortugas marinas del mundo: golfina, prieta y laúd. Sin embargo, sostuvo que estas especies han convivido durante miles de años con fenómenos naturales como el mar de fondo y han desarrollado mecanismos de adaptación.
“El mar de fondo siempre ha existido. Las tortugas han aprendido a convivir con él. El problema mayor somos nosotros: la pérdida de hábitat, el saqueo de huevos, los vehículos sobre la playa y las actividades humanas que ponen en riesgo su reproducción”, concluyó.

