RESTAURA EL INAH MASCARONES MAYAS DE LA ZONA DE EDZNÁ

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    Las obras prehispánicas de este sitio, que se ubica a 55 kilómetros de la ciudad de Campeche, se hallan en una de las construcciones emblemáticas de la región maya de esa entidad, conocido como el Edificio de los Cinco Pisos, rematado por una crestería que le da especial majestuosidad.

    En el tercer nivel de ese edificio piramidal de 31 metros de altura se encuentran los dos mascarones —uno de cada lado de la escalinata—, cuya iconografía se ha interpretado como recreaciones de seres míticos.

    La restauradora Diana Arano Recio informó que las esculturas fueron elaboradas en estuco modelado directamente sobre bloques de sillares de piedra caliza, y pintados en tonos amarillo, ocre, rojo, azul, verde y rosa, en tanto que sus formas fueron delineadas en negro y café. Se calcula que su antigüedad corresponde al periodo Clásico Temprano, entre los años 250 y 600 d.C.

    Al estar expuestos a un ambiente de drástico contraste, que va de dos meses de sequía (febrero y marzo) a la excesiva humedad el resto del año, además de vientos que les pegan directo y secan súbitamente el estuco humedecido, su conservación ha significado un reto para los restauradores, que desde 2009 trabajan para encontrar la manera de detener los desprendimientos, pérdida de color y proliferación de algas.

    Imitan la piel del jaguar

    La restauradora del INAH destacó que durante el proceso de restauración y estudio de los mascarones se descubrieron nuevos elementos que enriquecen el conocimiento de ambas piezas. “Durante la limpieza del mascarón del lado oeste se encontró una policromía que imita la piel del jaguar, con fondos anaranjados y semicírculos de diferente tamaño de color café oscuro.

    “La textura está aplicada sobre un costado de una línea ondulante que divide a una especie de jeroglífico cuadrangular elaborado a manera de orejeras, flanqueando el rostro del personaje antropomorfo representado en el mascarón”.

    Asimismo, en ambas piezas se detectó una segunda capa de estuco de color rojo oscuro, que estaba debajo de la que presenta una mayor paleta cromática, “esto nos revela que los mascarones fueron remodelados, posiblemente como una acción de mantenimiento o un cambio social que denota la modificación radical en los colores que los decoran”.

    Nuevos datos, abundó, también indican que el mascarón oeste fue decorado con una técnica mixta (entre temple y fresco); los tonos amarillos y rojos conforman los fondos, fueron aplicados sobre el estuco húmedo con un aglutinante orgánico, mientras que los tonos azul, verde, café y negro se observan como una capa independiente del estuco, de modo que tienen una mayor fragilidad a los factores ambientales.

    Fuente: MILENIO

     

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