RGTM
¿Quiénes somos cuando no somos nuestro nombre?
Repito mi nombre en voz alta y no me identifico.
Digo mi profesión y no conecto con mi identidad.
Busco señales que me indiquen quién soy, no en quién me he convertido.
A veces creo soñar conmigo misma, aunque siempre termino olvidando mis sueños, y entre ellos, me olvido de quién soy.
Sé que ya no estoy sobreviviendo, porque siento de forma intensa mi existencia, la manera en la que vivo y la delicia de lo que es sentir cómo amo.
Sé que la sobrevivencia paraliza el alma y destruye la emoción.
Sé que no soy dueña de la vida; pero sí de mis decisiones, aquéllas que son el reflejo de lo que soy. ¿Pero quién soy?
Me gusta mirar al cielo y contemplo la ilimitada existencia de nuestro ser. Quizá nos enseñaron a inclinar nuestra mirada para que no nos diéramos cuenta de lo grandes que somos.
La búsqueda incansable de nuestra identidad nos hace confundir lo irreal con lo real, pero ¿cómo saber lo que es real? Lo único real es el amor, la base de la vida: aquel que nace desde nuestro interior, que nos hace ver de una forma distinta y desinteresada, y que nos hace vibrar solo de pensar que estamos vivos.
No es que seamos diferentes, es que aún no sabemos quiénes somos. Algún día lo sabremos y, si somos honestos con nosotros mismos, quizá nos demos cuenta de que somos más que nuestro nombre. Tenemos miedo de saber quiénes somos porque lo más probable es que, cuando lo sepamos, sufriremos mucho, al darnos cuenta de que no somos lo que siempre hemos creído.
Busca, sólo así te encontrarás.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






