Sociedad de la Información
Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez
Faltan poco más de quince semanas para que se defina quién recibirá la “bendición” de Morena en las entidades que renovarán gobierno en junio de 2027. Sin embargo, en Colima, el nerviosismo que rodea a quienes impulsan la candidatura de la actual alcaldesa de Manzanillo, Rosi Bayardo, resulta tan prematuro como inexplicable. Como bien señalaba el diplomático francés Talleyrand: “Lo que no puede continuar, se detiene”, y la promoción sistemática de la Presidenta Municipal —respaldada, según sus detractores, por cuantiosos recursos del erario estatal y del Puerto— parece haber chocado con una realidad política distinta a la esperada.
Las señales equívocas: El efecto bumerán. En el marco de la visita de la mandataria federal, Claudia Sheinbaum Pardo, este viernes 13 de marzo de 2026, se enviaron señales que pretendían consolidar a Bayardo como la heredera indiscutible. No obstante, el resultado fue un bumerán político: en lugar de unidad, sembró dudas; en lugar de fortaleza, exhibió ansiedad.
Ya lo advertía Jesús Reyes Heroles: “En política, la forma es fondo”. La Presidenta Sheinbaum llegó a Colima con una agenda técnica y prioritaria: seguridad, el desarrollo del Puerto de Manzanillo y la supervisión de obras estratégicas. No vino a validar candidaturas anticipadas. La Federación, históricamente, posee un lenguaje dual: por un lado, el gesto afectuoso del protocolo; por el otro, la frialdad de las cifras. Lo vimos con López Obrador, quien arropaba a la gobernadora Indira Vizcaíno Silva mientras permitía que el Secretario de Marina desnudara, una y otra vez, la cruda realidad de la violencia en la entidad.
Seguridad: El espejo de la realidad. Con la actual Presidenta, el retrato es idéntico. Mientras ella ofrece el respaldo institucional, el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, expone la herida abierta: Colima ha dejado de ser un enclave discreto para convertirse en un corredor disputado por el crimen organizado. Las detenciones de alto impacto realizadas desde la llegada de la primera mujer presidenta sugieren una verdad incómoda: la operatividad delictiva no es nueva, sino un cáncer que ha echado raíces en los últimos años ante la mirada de las autoridades locales.
Sheinbaum Pardo es una mujer de método y filosofía firme. Como dice el proverbio: “Por sus frutos los conoceréis”. Ella no viene a repartir palmadas en el hombro, sino a verificar resultados y lealtades. Desea percibir si la administración estatal camina hacia el retiro en Palenque o hacia la consolidación del proyecto en el Zócalo. En un contexto donde la presión externa, particularmente desde el norte con Donald Trump, pone a prueba al Estado Mexicano, lo que menos le ocupa a la Ejecutiva Federal es el “quién va adelante” en la aldea local, a menos que eso comprometa la estabilidad nacional.
“No se hagan bolas”: Un fantasma del pasado. Tras la reunión en Manzanillo, la difusión de una fotografía de la Gobernadora junto a Rosi Bayardo con la leyenda: “Es Rosy, no se hagan bolas”, pretendía emular el famoso decreto de Carlos Salinas de Gortari. Pero el eco fue contrario. En lugar de cerrar filas, el mensaje crispó a las bases morenistas. Al tiempo con este mensaje los morenistas colimenses desnudan su amor y corazón por lo neo liberal según nos comentó un morenista de corazón.
Dice el refrán popular: “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. Los “morenistas de corazón” interpretaron el mensaje no como una línea presidencial, sino como una instrucción desesperada para los funcionarios estatales y federales que aún dudan del proyecto sucesorio. La fragmentación es evidente: el grupo de la gobernadora parece hablarse a sí mismo, mientras sectores alineados con Mario Delgado Carrillo o los cuadros históricos del partido guardan una distancia prudente.
El tablero externo y la cuña del mismo palo. Mientras Morena se desgasta en internas, la oposición se perfila con claridad. Para la sociedad colimense, las piezas se mueven: Por eso si preguntas a los priistas. Es Mely Romero Celis; Es el Rector de la UdeC o Esther Gutiérrez por el PAN; Es Virgilio Mendoza Amezcua por el Verde y PT; y Es Riulth Rivera desde un grupo minúsculo de funcionarios de la capital.
Para reflexionar. El escenario para Morena es complejo. La Presidenta Sheinbaum sabe que en 2027 el PT y el Verde podrían jugar sus propias cartas, dejando a Colima como un “estado liberado” para la competencia entre aliados. Para finalizar, cabe recordar que en la alta política “el que se mueve no sale en la foto”, pero el que se mueve antes de tiempo, se cansa. El senador Virgilio Mendoza ha optado por la prudencia y el respeto a los tiempos, manteniendo su compromiso con la 4T sin entrar al choque. Al final del día, aunque Indira Vizcaíno tenga voz, el voto decisivo emanará del binomio Sheinbaum Pardo-Delgado Carillo.
Para despedirme. Bien dice el dicho: “Para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo”. La unificación de Colima y la paz social requieren de perfiles que sumen y no que dividan por ambiciones prematuras y si los hay. Presidenta Claudia Sheinbaum, Colima la recibe con esperanza; que su visión ayude a poner orden en una casa que, por ahora, parece más preocupada por las próximas elecciones que por las próximas generaciones. Nos vemos en otra entrega.
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