NACE UN MINISTERIO

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Por José Díaz Madrigal

En el año que transcurre, hace unos meses, se conmemoraron los 100 años de vigencia del escudo de La Universidad Autónoma de México -UNAM-, el reconocido símbolo con el mapa de Latinoamérica custodiado por un águila mexicana y un cóndor sudamericano, enmarcado con la leyenda «Por mi Raza Hablará el Espíritu»  se debe a la inspiración de José Vasconcelos. Este llegó a la rectoría de la Universidad el 9 de junio de 1920, invitado por el honrado presidente Adolfo de la Huerta; supliendo en el puesto al colimote Balbino Dávalos.

A la media noche del 30 de noviembre de ese 1920, terminó el interinato de Adolfo de la Huerta y tomó posesión como presidente de México Álvaro Obregón; poco rato después en Palacio Nacional, se efectuó la ceremonia de protesta de los ministros de distintas secretarías. Por ese entonces no existía La Secretaría de Educación Pública -SEP- , de tal modo que desde la Universidad Nacional, se hacía trabajo como sí fuera el ministerio de educación, sin serlo oficialmente.

Vasconcelos que llevaba cinco meses dirigiendo la Universidad, cuenta que esa noche de toma de protesta de los secretarios de estado; Obregón lo llamó aparte y expresó: -me ha dolido que usted, el que más trabaja y menos gana de todo el gobierno, no haya podido protestar como secretario de estado. Le agradecí su sentimiento y repuse: la existencia del ministerio será ahora cuestión de pocos meses, si usted nos apoya en la Universidad. Obregón prestó su apoyo sin reservas.

Durante el carrancismo destructor, régimen anterior a De la Huerta y Obregón; en una torpe emulación del sistema norteamericano, se suprimió el antiguo Ministerio de Instrucción pública fundado por Justo Sierra. Los carranclanes copiando la usanza gringa, depositaron la responsabilidad de la educación popular en los Ayuntamientos de los estados; pero sin darles presupuesto o sí les daban, fiel a la vocación de saqueadores que representó el carrancismo, no llegó a donde tenía que llegar. Así pues, el periodo que estuvo al frente de México el norteño de barba florida, prácticamente todo lo que hacía lo echaba a perder.

Era necesario volver a restaurar  en la nación, el Ministerio de Educación Pública, pero ya no según el plan raquítico de don Justo, reducido a la ciudad de México y los territorios federales; sino de manera ancha y generosa  con acción sobre todo el suelo patrio. Mientras se cabildeaba en el congreso nacional la creación de la Secretaria de Educación Pública, Obregón autorizó a Vasconcelos para que pidiera en las cámaras un presupuesto alto, para el primer año de labores. Se le asignó una partida de 25 millones de pesos, suma pobretona para la tarea que se estaba echando a cuestas, pero que era el doble que dió Madero en su gestión o el triple que le dieron a don Justo Sierra.

El día de hoy 3 de octubre, se cumplen 100 años exactos que nació oficialmente la SEP, ese día se publicó en el Diario Oficial de la Federación, después de haber sido aprobado en la cámara de diputados, el decreto de la creación de esa Secretaría. En el mismo mes de octubre, pero el 12 día de La Raza, con cierta carga simbólica por la fecha; el presidente Obregón tomó protesta a Vasconcelos como primer ministro de la Secretaría de Educación Pública, en Palacio Nacional.

Desde entonces la SEP ha tenido buenos y malos secretarios, pero sin duda en la actualidad es la Secretaría que más presupuesto se le asigna; sin embargo a la fecha, comparativamente ya no tiene los magníficos resultados de otros tiempos.

Volviendo al asunto del escudo universitario, hubo momentos de extremismo ideológico en el país, en que resultaba incómodo el lema de la Universidad, haciendo pedidos que se cambiara ya que algunos radicales de izquierda, en particular les era poco grato la palabra «Espíritu».

Muchos años después explicaba Vasconcelos el motivo del lema universitario, comentaba: había que comenzar dando a la escuela el aliento superior que le había mutilado el laicismo de la Reforma. Este nos prohibía toda referencia a lo que es cuna y la meta de toda cultura, la reflexión acerca del hombre y su destino frente a Dios. Era indispensable introducir en el alma de la enseñanza, el concepto de religión, que es el saber obligado de todo conocimiento cabal y grande.

Usar la palabra Espíritu en la leyenda del escudo, significa la presencia de Dios, cuyo nombre es ilegal mencionarlo en el mundillo oficial. En concreto, continúa don José, por Espíritu quise indicar lo que hay de sobrenatural en el ser humano y que es lo único valioso, por encima de todo estrecho materialismo.

Para finalizar dice Vasconcelos: sí no hubiera habido tanto jacobino extremista, enemistados con Dios, el lema de nuestra máxima casa de estudios sería «POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU SANTO»