MORENISTA QUIERE A DON PILLO DE REGRESO

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Por José Díaz Madrigal

En varios periódicos de circulación nacional, la semana que pasó, se difundió la noticia acerca del deseo de un diputado federal perteneciente al partido en el poder, de traer los restos mortales de Porfirio Díaz a México. Don Porfirio está sepultado en un panteón de París, donde murió el 2 de Julio de 1915. Desde aquel año se ha intentado en diferentes ocasiones la repatriación del que fuera el más longevo presidente mexicano.El legislador morenista, oaxaqueño como el general Díaz; propuso un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados, con la finalidad de solicitar a la Secretaría de Gobernación, de Cultura y Relaciones Exteriores; gestionar ante el gobierno francés, el regreso de los restos de don Pillo.Éste planteamiento en el Congreso mexicano, se puede ver como una conciliación de la historia patria con don Porfirio; que ejerció el poder como se estilaba en la mayor parte del mundo en el siglo XIX, con autoridad. Los países democráticos en ese tiempo eran dos y, con limitaciones: La Gran Bretaña y Los Estados Unidos.Don Porfirio llegó a la presidencia de la República, precedido de gran popularidad y mucha fama. Casi como el que tenemos en la actualidad, con la diferencia que aquel si sabía gobenar. Durante la intervención francesa fue uno de los generales más capaces, participó a lado de Zaragoza en la batalla del 5 de Mayo en Puebla; donde Zaragoza reconoció la audacia de Porfirio. Tiempo después, mientras el grueso del ejército republicano sitiaba Queretaro, Porfirio atacaba la ciudad de México, la cual tomó.Don Pillo conocía su chamba y la sabía hacer, por eso era querido por la tropa y por compañeros militares de su mismo rango. Al ser restaurada la República y luego de la muerte de Juárez, fue uno de los jefes que se disputaron con las armas el control de la nación. En la batalla de Tuxtepéc, la última de aquel siglo; Díaz derrotó al ejército federal que mandó Lerdo de Tejada a combatirlo. Después de ese enfrentamiento, Porfirio subió al poder inaugurando una era de paz y crecimiento nacional; que desde el fin de la guerra de independencia 56 años atrás, hasta la llegada de don Porfirio a la presidencia; los mexicanos no habían disfrutado de un sólo respiro de calma y tranquilidad. Don Pillo trajo paz, orden y progreso por más de 35 años.Comparativamente ningún otro gobierno en los más de 200 años de independencia, ha traído mayores beneficios a los mexicanos como el de don Porfirio, que se veía reflejado sobre todo en seguridad pública y ésto permitió trabajo, libertad y prosperidad. El bandolerismo y la delincuencia era castigada con severidad, no con abrazos.Antes de Porfirio los dos personajes protagonistas fueron San Ana y Juárez, que representan la mutilación y el caos respectivamente. Con amputación territorial del primero y miseria destrucción y muerte con el segundo. Después de Porfirio hubo dos duplas de asesinos, Villa-Carranza en primer lugar y luego la de Obregón-Calles. El problema con don Porfirio fue que se hizo viejo, no supo retirarse a tiempo, cuando la gente ya se sentía aburrida y hastiado de un sólo mandatario.En el circo político de la vida nacional, apareció Madero ofreciendo espectáculo nuevo y los espectadores se fueron tras él, cambiando la paz y la seguridad por un ingenuo que no sabía gobernar, que no tenía el don de mando; provocando con esta falta de virtud que le dieran un golpe de Estado.La imagen negativa que tenemos de Porfirio Díaz, fue la que nos enseñaron de forma oficial en la escuela; quizá porque el bando triunfante de la Revolución, necesitaba una bandera con que justificar sus malos gobiernos, echando la culpa como sucede ahora a los gobiernos pasados y todos aquellos que se oponen o se oponían, son tachados de porfiristas, reaccionarios o conservadores.Tiene razón el diputado por MORENA de hacer justicia a don Porfirio y, que salga a flote esa corriente subterránea de la historia mexicana, que ha permanecido abajo, en los mantos freáticos, porque lastíma a jacobinos amantes del desorden y abrazar a delincuentes.