Ventana Política
Por: Guillermo Montelón Nava
Hay simulaciones que terminan por convertirse en confesiones.
Y lo ocurrido en Morena para designar a la llamada Coordinadora Estatal para la Defensa de la Cuarta Transformación y de la Soberanía Nacional en Colima tiene todos los ingredientes de una de ellas: una encuesta cuyos resultados nadie conoce, aspirantes que esperaban competir en condiciones de equidad, aliados que fueron prácticamente ignorados y una ganadora proclamada con más de 60 por ciento, pero sin que la dirigencia morenista mostrara una sola cifra que permita comprobarlo.
El resultado fue anunciado: Rosa María Bayardo Cabrera será la coordinadora de Morena en Colima rumbo a 2027. Lo que no se explicó fue lo verdaderamente importante: ¿cómo se llegó a ese resultado?
Porque si se trataba de una encuesta, ¿dónde están los resultados? ¿Cuál fue el tamaño de la muestra? ¿Cuál fue la metodología? ¿Cuántos puntos obtuvo cada aspirante? ¿Cuál fue el margen de error? ¿Qué casas encuestadoras participaron? ¿Hubo ejercicios espejo? ¿Quién certificó los resultados?
Nada. Sólo apareció la ganadora
Y entonces la pregunta resulta inevitable: ¿para qué organizar una encuesta si los ciudadanos, los militantes y hasta los propios participantes no tienen derecho a conocer sus resultados?
Rosa María Bayardo, Griselda Valencia de la Mora y Joel Padilla Peña se registraron formalmente para participar en el proceso. Incluso Padilla había defendido públicamente su permanencia en la contienda y dijo confiar en que habría una encuesta principal acompañada de ejercicios espejo. Pero al momento de la proclamación, la fotografía política resultó reveladora: los otros aspirantes no estuvieron en el acto de la unción. Les jugaron el dedo en la boca. ¿O fueron cómplices de la simulación? Si lo fueron, Qué poca dignidad les queda.
¿Eso es democracia interna? ¿O es simplemente la escenificación de una decisión tomada previamente?
La sospecha no nace de la nada. Desde antes del registro se hablaba de Bayardo como la carta fuerte de Morena y de la gobernadora Indira Vizcaíno. Incluso la propia Bayardo reconoció haber recibido el respaldo de la mandataria, provocando que Griselda Valencia exigiera piso parejo.
Por eso, cuando Morena anuncia que Bayardo ganó con una cifra superior al 60 por ciento, pero se reserva todos los datos que permitirían verificar ese porcentaje, la encuesta deja de ser un mecanismo de participación y se convierte en un simple instrumento para vestir de democracia una decisión política.
Y aquí aparece la verdadera burla. El PT y el Verde son aliados cuando conviene, pero son convidados de piedra cuando estorban y este es el caso en Colima.
Morena tampoco parece haber entendido que sus aliados ya no son los mismos de hace algunos años. El PT participó en el proceso mediante Joel Padilla. El Verde, por su parte, tiene una fuerza política propia y un aspirante con presencia estatal como Virgilio Mendoza.
Sin embargo, al momento de definir a la coordinadora, el Verde simplemente desapareció del escenario, lo que da idea de que no les hará el juego, aunque aún es muy cuestionable el que sigan de aliados, a pesar del inmenso daño causado al país.
Ni encuesta conjunta, ni negociación pública, ni reconocimiento de su peso política, ni explicación. Todo es una grosería, una burla y una burda manipulación porque Morena quiere los votos, las estructuras y las alianzas del PT y del Verde cuando le son útiles, pero cuando llega la hora de repartir el poder, no los toma en cuenta y en ello llevan la condena.
El Verde y el PT han crecido. Y cuando un aliado deja de ser pequeño, deja también de aceptar indefinidamente el papel de acompañante.
No es casual que, rumbo a 2027, tanto el PVEM como el PT estén valorando competir por separado en diversas entidades, entre ellas Colima.
La ruptura, por tanto, es más que inminente y podría pasar de una mera posibilidad política a una realidad.
La candidata que todavía no puede ser candidata
Pero hay otro problema todavía más delicado.
Morena insiste en que no está designando candidatas, sino coordinadores para la defensa de la transformación. El problema aparece cuando la propia coordinadora se olvida del libreto y declara que “soy candidata del pueblo”. Le corrigieron, pero ya lo había dicho. Y un simple desliz verbal podría parecer anecdótico, pero no lo es.
Porque precisamente eso es lo que buena parte de la sociedad viene cuestionando: que Morena está adelantando la contienda electoral mientras intenta esconderla detrás de nombres distintos.
El INE y el IEE en el caso de Colima, han mostrado tibieza y sesgada actuación ante denuncias por acciones anticipadas presentadas por partidos de oposición, pues existen antecedentes de procedimientos especiales sancionadores relacionados con Rosa María Bayardo y Morena ante el Tribunal Electoral del Estado. Por eso no se trata solamente de una palabra mal utilizada, es la confirmación de lo que los ciudadanos observan y critican, así que no se sorprendan si en las urnas reciben su castigo.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

