TAREA PÚBLICA
Por: Carlos Orozco Galeana
En Morena están en Jauja porque cuenta en todo el país con un conjunto de candidatos a gobernadores producto de la gran ola electoral del 2018 y del desempeño de otros más como son súper delegados o representantes en las Cámaras federal y locales, por lo que se calcula que algunos podrán ganar una posición como la referida. Morena, en sus cuentas alegres, valora que obtendrá al menos 11 gubernaturas de las 15 en disputa. Me parecen cuentas alegres, sin embargo. Las encuestas no aclaran, que se sepa, quiénes sí votarán el día de la elección y quiénes se quedarán en casa ni quienes cambiarán de opinión al paso del tiempo.
Los programas federales le abrieron la puerta del poder de par en par a más de uno para escalar en cargos representativos. No es poca cosa presentarse en las diversas regiones otorgando recursos en especie o anunciando entregas de dinero en forma generosa y en cierta forma puntual. Muchos beneficiarios agradecen al presidente López Obrador su bondad aunque los apoyos sean producto del trabajo de los mexicanos que contribuyen al fisco. En tiempos de crisis, piensan los más pobres, lo importante es la acción solidaria del gobierno porque jamás ninguno había sido tan interesado en brindarles apoyo permanente, los cuales tienen ya rango constitucional. “Papá Andrés” le dicen a Amlo los viejecitos en algunos lugares.
En Colima, al igual que en el resto del país, Morena está en ebullición permanente pues hay poder a la vista. El que tenga más saliva comerá más pinole ahí y quien tenga más trabajada la plaza aumentará sus probabilidades de no quedarse con las manos vacías después de la trifulca interna.
Ahora mismo, tras el destape de Indira Vizcaíno como aspirante al gobierno estatal, surgió la voz del “yo también quiero” de la diputada federal Claudia Yáñez quien parte con cierta desventaja puesto que Indira lleva varios años picando piedra localmente en tanto que Claudia tiene corto tiempo haciéndose notar, eso sí, dejando una buena impresión con su tarea dinámica y efectiva.
Los colimenses tienen a la vista en ella una carta más, una cara nueva que nos hace voltear la vista hacia lo que ocurra en Morena con su proceso interno de elección. El cedazo que empleará – selección interna en base a encuesta, seguramente – permitirá a los potenciales electores tomar partido por la persona que seleccione, ya en la elección constitucional.
A propósito de este Movimiento, Claudia Yáñez fue nombrada como coordinadora de los comités de defensa de la 4T, una estrategia muy importante para procurar que la implementación de medidas de protección de sus intereses trascurran en la legalidad. Y vaya que esta comisión para Claudia ha hecho ruido entre la clase política que solo veía a una candidata fuerte en Indira y que ahora observa cómo hay una más que irá por todas las canicas.
Su nombramiento supone la confianza absoluta que le brinda el dirigente morenista Mario Delgado, con quien suelen aparecer las dos féminas retratándose con cierta regularidad para demostrar que cuentan con su respaldo. También evidencia que hubo el consabido palomeo para que Claudia participara de esa manera buscando posicionarse en el ánimo de los morenistas y luego en el de la mayoría de colimenses. Esas comisiones las otorga Amlo, nadie más.
Claudia ha ganado simpatías por su trabajo en el Congreso en apenas dos años. Ha puesto el ejemplo a sus demás compañeros representantes, casi buenos para nada la mayoría y demostrado que tomó su responsabilidad con ética incontrastable de servicio. En realidad, pareciera que lleva más tiempo ahí por la naturaleza de las gestiones de alto nivel que realiza. Se ha involucrado hasta el tope en diversos asuntos vinculados a actividades productivas defendiendo intereses del Estado o de sectores olvidados por el gobierno federal. Su crítica es enérgica y precisa.
Que nadie se espante pues de sus aspiraciones. Tiene el derecho de luchar por la gubernatura al igual que todos los demás pretendientes. Claudia sabe el terreno que pisa y está dispuesta a dar la batalla contra quien sea porque si algo tiene esta mujer, como lo demuestra en su trabajo, es determinación para luchar por sus convicciones. Es importante su aclaración de que no está obsesionada con alcanzar la candidatura, pero seguramente luchará en todo caso para que recaiga en alguien con capacidad y solvencia moral.
Por último, será muy importante el comportamiento de los simpatizantes – apoyadores de Morena que, al promover a su favorita en redes sociales, podrían causar un gran daño a ambas candidatas porque los ciudadanos son reacios a apoyar, al interior de los partidos, a quienes anteponen sus simpatías personales al respeto necesario que debe existir en una competencia democrática genuina. Avisados están.

