Últimas tres semanas de campaña
Por: Florencio Llamas Acosta
Como las telenovelas que se trasmiten por los canales comerciales, para su conclusión semanas antes empiezan a anunciar que quedan pocos capítulos, de igual forma en el proceso electoral, los partidos empiezan a dar su último esfuerzo pues quedan sólo tres semanas de campaña para el gran final que será el 7 de junio.
Las campañas locales las hemos visto transcurrir en diferentes tonos y estrategias cada una atendiendo a sus objetivos. Las campañas del PRD, Movimiento Ciudadano, Partido Verde, PT y Morena no pintan en el escenario electoral, centrando su objetivo en mantener su registro y buscan colocar posiciones dentro de los cabildos, congreso estatal y federal.
Las que destacan en esta contienda son las del tricolor y los blanquiazules, en general, las del PRI se han caracterizado por tener como eje la idea de ganar la elección con el voto razonado de los colimenses, implementando una campaña apegada a la legalidad, tratando de convencer al electorado con el perfil de sus candidatos y la calidad de sus propuesta, evitando la difamación para los adversarios, cuidando que los eventos no impliquen derroches de recursos con el propósito de no rebasar los topes de campaña. Sin embargo, para el votante que poco sabe de reglas electorales, este tipo de campañas no le ha gustado pues extraña las campañas a las que estaba acostumbrado percibiéndolas como poco atractivas.
En las campañas del PAN es todo lo contrario, y aplicando que un perdido a todas va, este partido ha hecho una campaña de circo, maroma y teatro para acercarse y convencer a los ciudadanos, ofreciendo a los votantes el tipo de eventos a los que tradicionalmente están acostumbrados y que a un sector popular si le ha gustado. En esta campaña predomina el derroche de dinero, que se observa en la contratación de activistas, publicidad y en la realización de eventos costosos, donde el dispendio es más que evidente, ofreciendo comida, bebidas y música, sin que les preocupe rebasar los topes de campaña, ni respetar las reglas del proceso, asumiéndose como víctimas del los órganos electorales.
En lo que coinciden todas las campañas es en seguir los tres tiempos de una campaña, el primero en el posicionamiento del candidato y la marca, segundo en la presentación de las propuestas de los candidatos y tercero, la invitación a votar por su partido. En este sentido todos los partidos ya se encuentran en la tercera etapa de la campaña, donde vendrá la invitación a votar el próximo 7 de junio. Es en esta etapa donde juegan un papel fundamental los indecisos por lo que la campaña busca desplegar estrategias para disuadir al voto opositor, atraer el voto indeciso y generar el voto útil.
Es en esta etapa donde la consistencia de la campaña y la congruencia de los candidatos permitirán afianzar las simpatías o debilitarlas, ya que toda campaña es una guerra de imágenes, y en esta última fase la denuncia pública, la guerra sucia y las calumnias afloran con el fin de cambiar la imagen y el posicionamiento de los candidatos.
Tal es el caso de Jorge Luis Preciado, que vendiendo la imagen de un pobre ahora resulta que es un pobre millonario que le miente al senado y a los colimenses al falsear su declaración de bienes, declarando que tenia 5 bienes inmuebles, después que 7 y finalmente que son en realidad 11 con un valor de 62 millones de pesos. Por eso, los políticos deben seguir al pie de la letra aquella sabiduría popular que dice: “para tener la boca grande hay que tener la cola corta”. ¿O usted cómo lo piensa?
*Maestro en Ciencia Política y Administración Pública. Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Colima.
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