REFORMA ENERGÉTICA
Por: Florencio Llamas Acosta.*
En mis clases de gestión legislativa he recomendado a mis alumnos que al elaborar iniciativas de ley, deben analizar su pertinencia social, la factibilidad técnica, política y financiera y así como su viabilidad legal para evitar controversias legales.
Siguiendo el criterio de la pertinencia social, abordaré la propuesta de reforma energética presentada por Enrique Peña Nieto, que por su naturaleza histórica y sociopolítica aparece muy polémica en la esfera pública.
El planteamiento pretende que se produzcan más hidrocarburos a un menor costo, permitiendo que empresas privadas complementen la inversión de Petróleos Mexicanos mediante contratos para la exploración y extracción del petróleo y gas; y obtener mejores resultados bajo condiciones competitivas en las actividades de refinación, transporte y almacenamiento, permitiendo que las empresas privadas participen bajo la regulación del Gobierno de la República.
Esto está motivado por las condiciones que se encuentra la industria petrolera, que no cuenta con la tecnología ni el capital para extraer el petróleo en aguas profundas (zona en el mar con profundidad entre 500 y mil 500 metros) y ultraprofundas (zona en el mar con profundidad mayor a mil 500 metros), pues son muy costosos y muy riesgosos.
Tampoco estamos explotando adecuadamente el petróleo y gas que tenemos en las rocas de lutitas (rocas que contienen gas y petróleo que requieren fracturarse para obtenerlos). Lo mismo sucede con el petróleo que está en campos maduros (campos que tienen cada vez menos presión natural para que salga el petróleo).
Respecto de la gasolina y el diesel, la Constitución establece que sólo Pemex los puede producir, por lo que si Pemex no produce lo suficiente, nadie más lo puede hacer. De ahí que tengamos que importar 49% de la gasolina que usamos. A pesar de que exportamos gran parte de nuestro petróleo crudo, tenemos que importarlo ya procesado como combustibles. Lo mismo ocurre con el gas. La producción de Pemex es insuficiente, por lo que se importa 33% del gas que consumimos.
Estos y más argumentos justifican la conveniencia de aprovechar los recursos de hidrocarburos que se encuentran en el territorio mexicano, por ello, la reforma propone que el Gobierno de la República otorgue contratos de utilidad compartida a Pemex y empresas privadas para extraer petróleo y gas. Además del petroquímica, transporte y almacenamiento de petróleo, gas y sus derivados. En el mismo sentido, se propone un sistema de contratos para la exploración y extracción de petróleo y gas que otorgue el Gobierno de la República. Dichos contratos se pueden otorgar a Pemex tanto solo, como asociado con empresas particulares, así como a empresas particulares que quieran participar en el sector.
Es pertinente reconocer que se trata de una iniciativa de corte neoliberal, al permitir la inversión privada en las actividades que antes se consideraban exclusivas del estado, sin embargo esta vía permite fortalecer la industria petrolera sin generar deuda ni perder el sentido nacionalista del petróleo, pues el estado mantiene su rectoría. Es tiempo de cambiar de paradigmas ¿O usted cómo lo piensa?
*Maestro en Ciencia Política y Administración Pública. Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Colima.
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