VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
La farsa electoral que viviremos el próximo domingo, no solo pone fin a los conceptos de estado y de república, sino que pone al país en camino a la anarquía total, luego de que Morena y su mal llamada 4T han destruido las bases constitucionales, debilitando o desapareciendo instituciones fundamentales, además de debilitar al propio estado, con lo que, sin darse cuenta, al querer concentra el poder en una sola persona, han generado una crisis institucional que poco a poco se traducirá en la pérdida de control y en incapacidad para mantener el orden, el estado de derecho y el imperio de la Ley.
Si bien, desde que este régimen concibió la reforma al poder judicial como acto de venganza y como una forma de apoderarse del estado para concentrar todo el poder, solo vieron los beneficios políticos y económicos, se olvidaron de la esencia y de la importancia de mantener una estructura jurídica que es fundamental para mantenerse, no solo como un gobierno o como un estado fuerte, legítimo y con las instituciones necesarias para garantizar una buena gobernabilidad, sino la existencia de un régimen que también ofrezca garantías de orden, de control institucional y de respeto a las leyes en un marco de solidez constitucional. Es decir que su ambición de poder los está llevando, no solo a que tengamos hoy una crisis constitucional, sino a esa pérdida de control y a la incapacidad para ejercer el propio poder, que se han empeñado en concentrar.
Las consecuencias de esas acciones las hemos visto, no solo al perder el control en materia de seguridad lo que ha facilitado que hoy la delincuencia organizada sea la que tenga el dominio en buena parte del territorio nacional, donde además de generar violencia, aplican acciones de presencia mediante el secuestro, la extorsión, el tráfico de personas e incluso la confrontación a las propias fuerzas de seguridad del estado. También lo podemos ver ahora en estas acciones de presión que viene ejerciendo la CNTE, tanto en la capital del país, como en otras ciudades del país con el pretexto de exigir que se cumplan demandas totalmente inviables, improcedentes y que solo pretenden seguir chantajeando al gobierno, al estado mexicano, para gozar de privilegios, mientras millones de niños y jóvenes se ven afectados en su educación, pero también para hacer ver su poder y su fuerza, luego de que el propio gobierno, igual que pasó con la delincuencia, los dejó crecer y hacer por conveniencia política, sin ver a futuro las consecuencias que hoy padecemos con esta anarquía que, si no hay una reacción firme del estado, pronto se convertirá en anarquía total.
Ante este panorama, resulta urgente que, tanto la sociedad, como el propio gobierno se den cuenta de la necesidad de recuperar la esencia de la gobernabilidad, no solo como una reforma eficaz del propio estado, sino ahora con la urgencia de reconstrucción mediante la recuperación de instituciones socavadas por el propio gobierno como se hizo con organismos autónomos y ahora con el poder judicial. Lo que han hecho es terminar con el sistema de la carrera judicial para convertirlo en una carrera política, una muestra más de la destrucción institucional que nos lleva, más que a una dictadura a la pérdida de gobernabilidad y la disminución de la capacidad del estado para mantener el orden y cumplir con sus principales funciones de promover el desarrollo, el bienestar, el crecimiento, así como ejercer el poder en un marco legal y jurídicamente legitimado.
Lo lamentable es que Morena se ha planteado el propósito de destruir y desmantelar las instituciones las que Obrador de hecho mando “al diablo”, pero sin plantear una alternativa o una propuesta para sustituirlas, ni siquiera desde una perspectiva ideológica, sino, solamente por resentimientos, ánimos de venganza y ambición de poder.
Por eso, ahora que se tiene la reforma al poder judicial y que se hace la elección, no solo se reflejará en incapacidad, falta de profesionalismo y de experiencia de los juzgadores, sino que se propicia que haya una mayor corrupción, pues se les deja en una escenario de caer en la tentación brutal de perpetuarse en el cargo, ya que podrán ser reelectos, además de estar sometidos, no solo al poder político, sino a los caciques y, peor aún, quienes carezcan de principios éticos y morales, estarán al servicio de la delincuencia organizada.
Pero si bien el escenario es sumamente preocupante, en los casi 25 años de avance democrático y de construcción de instituciones que habíamos logrado, la sociedad mexicana pudo avanzar en madurez y en información, por lo que el próximo domingo seguramente habrá una demostración de la fuerza y el poder de la sociedad organizada, no solo para no prestarse a la farsa electoral más burda y fraudulenta que haya habido en la historia, sino para manifestarse y hacerse escuchar, pues los mexicanos sabemos ya que es mucho lo que está en juego si caemos en la anarquía total.
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