Ventana Política
Por: Guillermo Montelón Nava
Los cuatro nuevos nombramientos de Claudia anunciados el jueves 4 de julio, para completar su gabinete principal de colaboradores, dan mucho para el análisis y el comentario, pues no solo confirman que López toma y seguirá tomando decisiones imponiéndole a Claudia a gente de su confianza, sino que pretende seguir ejerciendo un control estricto para asegurarse de que sus instrucciones se cumplan conforme sus propósitos, dejándole a la virtual presidente electa, muy poco margen de maniobra, salvo que una vez que rinda protesta, imponga su propio criterio y estilo de gobernar.
Queda claro que Rosa Isela Rodríguez es una de las secretarias más allegadas a Obrador que si bien como secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana puede decirse que pudo apenas cumplir con el papel de vocera de lo poco que se hizo en materia de combate a la delincuencia, cumpliendo, eso sí, muy bien con la política de abrazos no balazos, pues lo cierto es que en este sexenio se incrementó la inseguridad, la violencia y se fortalecieron los grupos de la delincuencia organizada, al grado de no solo tener manga ancha para el tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión y el homicidio, sino que ahora ya se dan el lujo de ejercer pleno dominio de diversas zonas del territorio nacional y con ello no solo ejercen la violencia impunemente, sino que hasta se dan el lujo de imponer a presidentes municipales a diputados locales y a diversos funcionarios. De hecho la lucha entre carteles es precisamente por el dominio de territorios muy bien ubicados, manteniendo el terror entre la población, que en muchos casos decide abandonar sus viviendas. Sobre ello, Rosa Isela Rodríguez tendría mucho que explicar.
Ahora, al ser designada como Secretaria de Gobernación, un cargo que en los hechos debiera ser el segundo encargo más importante después de la presidencia, López Obrador quiere asegurarse de tener a quien lo represente como enlace con los coordinadores de los grupos parlamentarios de Morena, con los demás integrantes del gabinete, especialmente las fuerzas armadas y también para que los gobernadores sigan fielmente sus instrucciones, de tal manera que Claudia, en este campo de la política interior, parece que podrá hacer muy poco, pues estará muy bien vigilada por una incondicional de López.
Otra funcionaria que repite en el gabinete de Sheinbaum es la Secretaria del Bienestar Ariadna Montiel quien seguramente llega bien recomendada, no solo porque en este cargo ha podido dar amplia proyección al gobierno de Obrador con los programas sociales que han sido clave para el triunfo de Claudia, sino porque se tienen nuevas propuestas para ampliar esta política asistencialista como una forma de control de las masas mediante las dádivas que al final, tendrán un altísimo costo para el desarrollo del país, aunque sí, grandes dividendos políticos y de control electoral.
Por lo que hace al nombramiento de Mario Delgado Carrillo, su nombramiento no solo resulta muy cuestionable, criticable y polémico por sus antecedentes como el principal señalado en investigaciones periodísticas sobre el uachicol fiscal mediante el tráfico de combustibles desde la Unión Americana a México sin declaraciones, además de vinculársele a organizaciones criminales que aportaron dinero a las campañas de Morena, incluyendo a la de la presidencia. Esos hechos deberían ser razón suficiente para que Claudia no hubiera permitido esta imposición, aunque, como han sido las cosas, lo que parece es que Mario quiere cobrar muy bien sus servicios, no solo de coordinador de campaña, sino como aportador de recursos extraordinarios para los gastos de campaña, pues de otra forma no puede uno explicarse cómo se le da una encomienda tan delicada e importante como es el coordinar la política educativa, cuando en esta materia nunca ha tenido la mínima experiencia.
Se trata pues de un nombramiento que deja mucho que desear y mucho que decir sobre la virtual presidente quien, como científica que se dice ser, debe entender que la educación es clave y fundamental para el desarrollo del país, salvo que quiera confirmar que a la 4T no le interesa la educación de los mexicanos ni el desarrollo de las personas mediante una adecuada formación académica, sino el tener una masa manipulable, desinformada y sumida en la apatía o la mediocridad para el control político.
Y por lo que hace a Omar García Harfuch, su flamante Secretario de Seguridad y Protección ciudadana, parece que ahora sí, Claudia pudo nombrar a alguien de su gente, pues este personaje no ha sido de la simpatía de Obrador y aunque Omar ha demostrado ser un excelente policía, no deja de tener algunas cosas cuestionables, por su relación con García Luna, pero lo que más debe preocupar es que será un Secretario de Seguridad con las manos atadas, pues esa Secretaría se quedó sin presupuesto, sin personal y sin estructura operativa, dado que hoy todo lo hacen las fuerzas armadas. Ya veremos lo que resulta de este nombramiento.
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