Lo que tiene la olla, saca la cuchara

0

Por: Jonás Larios Deniz*

Siento gran admiración y respeto por los padres y madres de familia. Es difícil criar hijos y educarlos por y para hacer el bien viviendo en medio de un mundo globalizado, sexualizado y lleno de imágenes violentas. Los padres y madres de familia se encuentran siempre en una encrucijada para evitar que sus hijos caigan en vicios y comentan infracciones graves y delitos que marquen sus vidas. Las adicciones, el pandillerismo y la vagancia entre adolescentes pueden prevenirse desde la familia; en mi opinión a través del valor de la honestidad.

Los padres y madres de familia son el ejemplo por excelencia para los hijos, antes que las imágenes religiosas, los profesores, los artistas, los amigos o cualquier otra persona. Mi mamá dice que lo que tiene la olla saca la cuchara y yo coincido. No es mi intención acusar, me interesa alertar. Los hijos aprenden los valores y los antivalores de los padres y madres de familia, fundamentalmente. Si los padres actúan con honestidad los hijos serán honestos.

Me toca ver, con regularidad, la manera como una vecina instruye a sus hijos para que respondan a los cobradores que ella no se encuentra en casa. ¡Dile que no estoy! Los pequeños hijos de mi vecina, que no deben tener más de 11 años, acuden al encuentro del cobrador en turno para comunicar el recado. Es el más pequeño quien toma la palabra por encima del resto para gritar: ¡Mi mamá no está! Da tristeza ver como los niños aprendieron la lección de mentir. Tal vez el cobrador tendría que cambiar su medio de transporte, pues el ruido del motor de su motocicleta lo delata desde antes de tocar a la puerta, o tal vez la madre de estos niños tendría que salir a decir que no tiene dinero para hacer el pago, disculparse y hacer un compromiso de pago para una fecha posterior.

Tal vez las leyes y sistemas de atención a los asuntos de la familia en México deberían internarse en la profundidad del tema y reconocer que las niñas, niños y adolescentes pasan muchas horas en casa sin la vigilancia de los padres y que las responsabilidades de la educación en el hogar se amontonan sin que haya quien las atienda. Las madres, que tradicionalmente estaban al cargo de los hijos, han salido a desempeñarse laboralmente. El modelaje de los padres y madres de familia hacia los hijos se está deteriorando.

En días pasados, medios locales y nacionales informaron la aprobación por votación unánime de la nueva Ley de Seguridad Integral Escolar para el Estado de Colima, que tiene la intención de proteger la integridad física y psicosocial de la comunidad escolar, tanto al interior como en el perímetro de la escuela. El dictamen fue presentado por el gobernador Mario Anguiano Moreno, planteando como fundamento la formación de ciudadanos responsables, libres de adicciones y violencia y capaces de poner en práctica valores como el respeto, la tolerancia, la paz y la armonía. Legislar sobre el tema del bullying escolar es un paso gigantesco, es fundamental para que se inviertan recursos en su análisis e intervención. ¡Felicidades al Gobernador Mario Anguiano Moreno y al Congreso del Estado de Colima!

Ahora bien, me parece conveniente incorporar al discurso conceptual y jurídico del bullying escolar las figuras de los padres y madres de familia para que asuman su responsabilidad; además, para que las víctimas, los victimarios y los testigos reciban apoyo asistencial.

¿Por dónde empezar? Recomiendo y aplaudo la estrategia Grupos de Reflexión Masculina que ofrece el Consejo Estatal para la Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI), es una oportunidad terapéutica extraordinaria para renunciar a la violencia, en este caso, la que deriva del machismo. La raíz de la violencia en la sociedad y del bullying como un imagen reflejo que reproduce el modelo, es la desigualdad injusta y retrógrada que se da en la familia, donde el machismo sigue siendo la norma. Padres y madres de familia: tanto en la casa como en la escuela, lo que tiene la olla es lo que saca la cuchara.

 

* Profesor-investigador de la Universidad de Colima