Bitácora Reporteril
Por: César Barrera Vázquez
La recuperación y entrega de las exinstalaciones del Tecnológico de Monterrey a la Universidad de Colima, acto que hizo oficial la gobernadora este jueves, no es solamente una decisión de infraestructura educativa, sino un reconocimiento del estado a la importancia estratégica que tiene nuestra máxima casa de estudios para la educación superior y, en consecuencia, para el desarrollo de Colima.
Si bien ya existen otras universidades públicas en la entidad, la Universidad de Colima sigue siendo la institución con mayor presencia y cobertura en el estado. De ahí que poner a su disposición un espacio de esta magnitud signifique fortalecer a la institución que atiende a la mayor parte de los jóvenes que buscan continuar sus estudios profesionales.
La decisión de la gobernadora resulta atinada porque responde a una necesidad concreta: si el gobierno estatal invierte fuerte en becas desde el nivel básico, lo lógico es que también contribuya a que quienes concluyan ese nivel y el bachillerato encuentren espacios suficientes para continuar su formación profesional.
Y es precisamente ahí donde la Universidad de Colima cumple un papel fundamental. Según datos oficiales dados a conocer durante la conferencia Diálogos por la Transformación, siete de cada 10 estudiantes de nivel superior en la entidad estudian en la UdeC, y su cobertura mantiene desde 2021 un incremento sostenido de 2.1 por ciento.
Ese dato explica por sí mismo la relevancia de fortalecer a nuestra máxima casa de estudios. No se trata únicamente de entregarle un inmueble: se trata de ampliar su capacidad para atender una demanda educativa creciente.
Vale también reconocer la gestión del rector Christian Torres Ortiz Zermeño, cuya consolidación de la oferta educativa ha permitido que la institución mantenga su papel central en la formación de profesionistas del estado.
Siempre he defendido la importancia estratégica de la Universidad de Colima para el desarrollo de la entidad: no solo por el número de estudiantes que atiende, sino por su capacidad para generar conocimiento, formar profesionistas e impulsar la cultura de paz.
Con esta decisión, la gobernadora entiende algo elemental: que el gobierno no tiene que hacerlo todo solo. Para impulsar la educación y el desarrollo de Colima se necesitan aliados, y la UdeC es, sin duda, uno de los más importantes.
La recuperación de estas instalaciones significa, así, mucho más que un nuevo espacio físico: es la confirmación de que fortalecer a la Universidad de Colima es fortalecer el desarrollo de todo el estado.
Dos puntos
La opacidad se entiende como sinónimo de corrupción. Precisamente la corrupción ocurre en lo oscurito, donde la transparencia no tiene lugar. Preocupa, en ese sentido, que el régimen muestre síntomas de opacidad al ocultar información tan básica como una declaración patrimonial, obligación de transparencia. Tal es el caso del vicealmirante y exsecretario de Marina José Rafael Ojeda, cuyos sobrinos han sido señalados en investigaciones relacionadas con una presunta red de huachicol durante su gestión. Lo peor es que pareciera que el régimen defiende y justifica estas prácticas, contrarias a la rendición de cuentas y al combate a la corrupción.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






