LAS DOS YEGUAS

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Por José Díaz Madrigal

En el mundo de las carreras de caballos, es cosa común que a estos se les llame por el color de su pelaje; con mayor razón cuando se trata de competencias en poblados relativamente chicos o en zonas rurales que tienen el gusto de los deportes hípicos. En estos la contienda normalmente se desarrolla entre dos caballos, siendo muy distinto a las carreras que se dan en los bien tecnificados hipódromos de las grandes ciudades; que cuentan con muchos carriles, para igual número de caballos.

Algo parecido a las carreras de caballos, sucede con la tradición política mexicana. Por la época en que se perfilaba la sucesión presidencial para sustituir a José López Portillo, se alistaban distintos candidatos, todos ellos ministros de alguna secretaría de ese sexenio. Por este motivo, un reportero del noticiero 24 Horas de Jacobo Zabludovsky, le preguntó al folclórico gobernador de Guerrero Rubén Figueroa: sr. gobernador, ¿Desde su punto de vista cómo ve a los precandidatos para las siguientes elecciones presidenciales? Figueroa que se esmeraba por usar un lenguaje campirano contestó: mira amigo, para mí «La Caballada está Flaca. . .»

Con esta respuesta quería decir que ninguno de los varios nombres que se barajaban para suceder a López Portillo, tenía la fuerza suficiente para contender en la carrera presidencial. La frase que expresó Figueroa, la acuñó para quedarse.

Como efectivamente aquella caballada flaca no tenía el perfil para sortear los negros nubarrones que se vislumbraban en el horizonte. Entró a la pista de carreras, un potro rosillo capaz de soportar el aguacero de quiebra económica en que dejó al país otro López como el actual; aquel era López Portillo. Con todo ese reto que afrontar, el nuevo penco era colimote;  tratándose de Miguel de la Madrid Hurtado. Durante toda su administración, se la pasó apagando el fuego de la ruina monetaria que le había dejado el sexenio anterior, que hundió hasta el fondo la economía nacional. Tan dañada la dejó aquel López, que no fueron suficientes los seis años de De la Madrid, para enderezar el barco de la nación.

A tan solo tres días para que termine oficialmente la campaña electoral -2 de junio- por la gubernatura de Colima. Se despegan del arrancadero a partir de mañana, únicamente dos yeguas parejeras: uno de los carriles lo ocupa la yegua Mora -por el color del partido con que compite- se trata esta, de una jaca fachendosa, ligera y presumida. La del otro carril, es una yegua de gran alzada, con estampa de potranca fina; que luce un lustroso vello de color Zaino, manifestando la suma y voluntad de tres partidos.

Hace días ya se dieron una calada de cara al pueblo, entre tanta averiguata, la yegua Mora salió renqueando como sí hubiera traído la carga ladeada; dándose un bajón en las encuestas. En cambio la otra, la del Zaino color, durante la calada sacó a flote su talento de hembra cortés, subiendo en la preferencia de la gente.

En esta competencia se juegan dos proyectos diferentes, el que representa la yegua de la carga ladeada, es una copia al carbón del López de ahora y, lo de al carbón es por lo obsoleto y engañoso de su discurso. Solo para ilustrar y que sirva de advertencia, existen varias instituciones que monitorean lo que dice López Obrador en las mañaneras; una de esas organizaciones, asegura que está a punto de llegar a las 50,000 mentiras desde que utiliza esas tramposas conferencias. A causa de una de estas mentiras, ya está demandado penalmente, pero como es un pájaro de cuenta, le viene guango el pantalón.

Los tres principios que fueron el caballo de batalla del tabasqueño, mismos con los que engañó a los incautos que votaron por él: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo; pues resulta que es como si hubiera dicho, voy hacer exactamente eso: robar, mentir y traicionar.

Primero, es una metralleta para disparar mentiras, se le contabilizan un promedio de 80 mentiras por conferencia. Segundo, dejar robar a otros simulando préstamos o subsidios, es lo mismo que robara él -tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata-. Y el último, traición es: cerrar guarderías para madres trabajadoras, desaparecer medicamentos contra el cáncer infantil, estar en los últimos lugares del peor manejo de pandemia entre 200 países de la tierra, tirar el dinero de los mexicanos en obras que no sirven. Esta descripción del macuspameño, es la misma catadura de la yegua Mora, que poco a poco se va arrejolando, haciéndola de tos, viboreada víctima de su propia minusvalía.

La yegua de Zaino color, orejana, de rienda sentida sin necesidad de ser espueleada, con estrella en ascenso, que perfectamente sabe que la suerte no cabalga en burro. Su proyecto no ha aflojado carrera, exponiendo en cada lugar donde se hace presente: como hay que detener la destrucción, que siniestramente hace el gobierno federal; como unir al pueblo de Colima participando juntos con gobierno local para defender al estado de los ataques insensibles del ejecutivo federal.

La suerte está echada, van pesos tronchados en contra de la yegua Mora, a favor de quien va a ganar la carrera: la yegua de color Zaino.