La oposición y la ruta del 2027

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

Algo está cambiando en el escenario político de Colima y las últimas mediciones demoscópicas comienzan a reflejarlo: el PRI dejó de tener un amplio rechazo ciudadanos y nuevamente aparece como una fuerza competitiva rumbo al 2027.

La encuesta de Massive Caller del 8 de mayo muestra un dato revelador: el PRI registra por sí solo 20.5% de intención del voto, colocándose como segunda fuerza política en el estado, por arriba incluso del PAN y de Movimiento Ciudadano. Y aunque Morena y sus aliados siguen encabezando las preferencias, también es evidente un desgaste del oficialismo, que ya no mantiene las ventajas aplastantes del pasado.

Pero más importante aún que el crecimiento de los partidos, es el posicionamiento de los perfiles. En el PAN, el alcalde de Colima, Riult Rivera, aparece ampliamente arriba de cualquier otro aspirante de su partido, con más de 55% de preferencia entre simpatizantes panistas para la candidatura a gobernador. Y en el PRI, la senadora Mely Romero Celis encabeza las preferencias con 40.8%, consolidándose como el perfil más competitivo de su partido.

No es casualidad. Tanto Riult Rivera como Mely Romero han logrado mantenerse vigentes políticamente por una razón sencilla: trabajo territorial, presencia pública y consistencia dentro de sus respectivos espacios políticos.

En tiempos donde abundan los chapulines y las figuras artificialmente infladas desde el aparato gubernamental, ambos representan perfiles construidos a partir de carrera política y posicionamiento real. Y eso importa.

Porque rumbo al 2027, la oposición enfrenta una realidad ineludible: separados difícilmente podrán competir contra el aparato electoral, presupuestal y propagandístico de Morena. Pero juntos, el escenario cambia por completo. Ahí están los números.

Si se suman las preferencias actuales del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, la oposición prácticamente empata —e incluso podría superar en ciertos escenarios— a Morena y sus aliados. Esa es la verdadera lectura de la encuesta.

Por eso, más allá de filias personales o diferencias partidistas, el gran reto de la oposición será construir un frente amplio competitivo. Y aquí Movimiento Ciudadano tendrá que decidir si quiere seguir funcionando como aliado de facto del oficialismo o realmente asumirse como oposición.

Porque una cosa es el discurso y otra los hechos. En la práctica, el oficialismo ya comenzó a perfilar quiénes considera sus principales adversarios: Mely Romero y Riult Rivera. Basta observar el nivel de ataques desde el oficialismo y campañas de desgaste contra ambos para entender quiénes realmente preocupan al régimen.

Y eso también es un indicador político. Falta tiempo para la elección, sí. Pero los bloques comienzan a definirse. Morena buscará mantener el poder apelando a la estructura gubernamental y a los programas sociales. La oposición, en cambio, tendrá que construir algo mucho más complejo: unidad.

Porque el 2027 no se va a decidir únicamente por partidos, sino por la capacidad de generar una alternativa creíble frente al desgaste del oficialismo y, sobre todo, que esa alternativa realmente articule a la ciudadanía organizada y represente un espacio de genuina participación ciudadana.

Dos puntos.

Las encuestas no definen elecciones, pero sí marcan tendencias y estados de ánimo. Y hoy la tendencia es clara: Morena sigue siendo fuerte, pero ya no luce invencible. De ahí el cambio de la dirigencia nacional para mantener la cohesión con sus partidos aliados –el PT y el PVEM–, que cada vez se venden más caros y están consientes de su importancia en el engranaje electoral del oficialismo.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.