Leopoldo Ochoa cursó su quinto semestre en Brasil de agosto del 2008 a enero del 2009 en la pequeña ciudad de São Carlos, caracterizada por su intensa vida universitaria. “Polo”, como es llamado por sus amigos y familiares, aseguró que desde el inicio de la licenciatura se fijó la meta de hacer movilidad a Brasil, motivado por situaciones como la compatibilidad del plan de estudios entre la Universidad de São Paulo y la colimense y por el caso exitoso de un tío que años atrás estudiara en aquél país sudamericano; “desde que entré a la carrera traté de cumplir con los requisitos de movilidad, que eran mantener un buen promedio e ir investigando por separado lo que se ocupaba”.
Al escoger Brasil como su destino de movilidad, empezó a leer textos en portugués, a escuchar música en ese idioma, a relacionarse con personas que hubieran visitado el país y aprender sobre esa cultura. Según su experiencia, lo difícil no es leer un texto ni comprender la gramática, sino entender y mantener una conversación, por lo rápido y fluido que hablan los brasileños.
Sobre los apoyos, dijo que fueron de gran utilidad los dos mil dólares que por partes iguales ofrecen para los estudiantes de movilidad la Universidad de Colima y el Gobierno del Estado y en cuanto a su alojamiento, señaló que un mes antes de su salida, por medio de la institución anfitriona entró en contacto con un estudiante brasileño que tenía cuartos disponibles. “Cuando me fui ya tenía su nombre, teléfono y la dirección en mano; al llegar sólo hice una llamada para avisarle que estaba en la ciudad y tomé un taxi”.
Leopoldo describe São Carlos como una ciudad pequeña, tranquila y con pocos habitantes, muy similar a Colima. Además, agregó, “su gente es solidaria y amable; desde que llegué recibí un buen trato”. El intercambio, dice, fue una experiencia que le dio una nueva perspectiva de las cosas y desde entonces valora más lo que, como estudiante, le ofreció la Universidad de Colima.
Le llamó la atención lo disciplinados que son los alumnos en esa universidad, ya que “con mucho rigor atienden sus actividades toda la semana, pues no es fácil conseguir un espacio en las universidades, pero eso sí, los fines de semana los usan para divertirse, ya que los brasileños son personas que se caracterizan también por ser alegres”.
A fin de año, recuerda, “tuve la oportunidad de hacer un pequeño ahorro y viajé por algunas ciudades de São Paolo, conocí Río de Janeiro, la samba, la música y los platillos de varias regiones”.
Al hablar de su vida después de la licenciatura “Polo” dijo que en la parte laboral no sufrió mucho para encontrar empleo, pues justo al egresar, un maestro de la Facultad de Telemática lo invitó a trabajar en un proyecto del gobierno estatal, que terminó el mes pasado. Ahora trabaja en la Secretaría de Educación; “el intercambio ha sido una buena referencia”.
Leopoldo Ochoa comentó que en estos meses ha estado en constante comunicación con la Secretaría Técnica de Relaciones Internacionales y Cooperación Académica de la UdeC, ya que le han solicitado apoyo para la traducción, con personas que visitan nuestra casa de estudios desde Brasil. “Quiero dejar claro que cualquier cosa que se les ofrezca, incluso impulsar a estudiantes a que se vayan a Brasil, puedo contactarlos con gente o incluso darles un pequeño curso de portugués”.
Finalmente, nuestro entrevistado invitó a los estudiantes de la Universidad de Colima a que participen y aprovechen los programas de movilidad que tiene nuestra casa de estudios, ya que se trata, dijo, “de una experiencia académica y una experiencia de vida; no dejen ir esta oportunidad porque ya que uno sale de estudiar es difícil”.
Ernestina Martínez González, madre de Leopoldo Ochoa, dijo que desde que inició la carrera su hijo manifestó el interés por realizar un intercambio impulsado por el ejemplo de su tío que, veinte años atrás fue a estudiar a Brasil, al igual que varios de sus primos que antes que él realizaron alguna movilidad. Dijo también que desde el primer semestre se fue preparando con seriedad y disciplina para realizar el intercambio, leyendo, escuchando música y tomando clases de portugués. En todo fue apoyado por sus padres, dijo.
Ernestina, quien se desempeña como profesora de educación primaria, dijo que la movilidad no sólo es una experiencia que sirve a los estudiantes que se van de intercambio, sino también a sus familias, pues la dinámica en el hogar funciona de otra manera y además se siente la ausencia del hijo que no está. La entrevistada aseguró que al regreso de Brasil, su hijo llegó con otra visión; “vi que se hizo más organizado, más ordenado y le dio mucha seguridad”
Dijo también que es importante que los padres confíen en sus hijos y los animen a tomar este tipo de oportunidades que solamente se pueden vivir de esta manera durante los estudios profesionales, donde podrán adquirir experiencias de vida y académicas.
Martínez González dijo que el apoyo que ofrece la U de Colima es definitivo, pues es lo que ayuda a tomar la decisión, tanto a los estudiantes como a sus familias; “da mucha confianza que tienen un seguro, que la Universidad en cierta forma se hace responsable académicamente y administrativamente para con sus calificaciones, todo está estructurado para que no haya problemas en ese sentido y entonces a uno sí le da seguridad”, enfatizó.
La entrevistada aseguró que las oportunidades para movilidad que ofrece la U de C cada vez son mayores, pues en su época de estudiante no existían tantas facilidades. “Yo creo que el programa de movilidad es una parte importantísima que tiene la Universidad, porque gracias a eso muchos jóvenes quieren regresar a hacer una maestría o un posgrado y eso enriquece mucho a Colima, ya que vienen personas más preparadas y con oportunidades de aprender nuevas cosas”.
Por último agradeció a la UdeC este tipo de oportunidades, ya que le gustaría que después de esta exitosa experiencia, los hermanos de Polo también puedan realizar una movilidad; “creo que es una experiencia positiva en todos los sentidos, ya que al regresar quieren conocer más y quien no ve más allá de lo que tiene en su contexto, no aspira a más”.





