LA MEJORA DEL APRENDIZAJE, FIN ÚLTIMO DE UN CAMBIO EDUCATIVO

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    Al dictar la conferencia La construcción de la coherencia en las Universidades, un proceso de calidad: ¿Qué nos puede ofrecer las competencias?, impartida a profesores de la Universidad de Colima y de otras instituciones educativas del estado, el ponente habló de tres ideas: el cambio institucional, la coherencia institucional como factor de calidad y la construcción de la coherencia institucional.

    Respecto al primero de esos tres aspectos afirmó que el cambio educativo es un proceso complejo, donde cada institución tiene su propia cultura, que a veces es necesario transformar debido a que el sistema educativo no está funcionando del todo, por lo que se tienen que hacer cambios duraderos, los cuales requieren analizar qué cosas se tienen que cambiar de esa cultura para poder evolucionar.

    Abundó en ese proceso de cambio en las instituciones educativas, al decir que su última finalidad deberá ser conseguir mejorar el aprendizaje de los estudiantes y para lograrlo, comentó, se deben cambiar tres cosas en los profesores: el uso posible de materiales nuevos o un cambio de uso de materiales alternativos; la inserción de ese uso de materiales en un cambio en sus enfoques didácticos, y, por último, que este enfoque didáctico no concluya si el profesor no cambia su creencia de por qué se produce la enseñanza-aprendizaje.

    Para él, realizar un cambio del modelo educativo habrá de tener una justificación, un por qué, un para qué y un quién saldrá beneficiado, y así­ saber qué significa este cambio socialmente, personalmente y moralmente;  un cambio no es tan fácil de lograr por los grupos de poder que existen dentro de las instituciones y en cada una de ellas hay siempre diversidad de opiniones, de intereses e ideologí­as.

    Con relación a la coherencia institucional, el especialista comentó que en su experiencia de treinta años como académico universitario, tiene la impresión de que las instituciones universitarias son bastantes incoherentes y eso también lo ha observado en los demás niveles educativos.

    Me parece que conforme se va avanzado en las etapas del sistema educativo, la incoherencia cada vez es mayor, y en la universidad tal vez sea múltiple porque es una institución donde el saber ya está organizado, ya tiene su estructura, su academia, su disciplina y en torno a ella hay personas, hay poderes y todo mundo quieres defenderse de un cambio, manifestó Amador Guarro.

    La idea de la coherencia institucional, prosiguió, aparece cada vez más como un factor de la calidad en las instituciones, y así­, la institución que no avance en la construcción de esa coherencia tendrá una serie de dificultades para enfrentar un planteamiento educativo de calidad.

    La coherencia no se debe y no se puede imponer, porque lo único que va conseguir es la inconformidad de los profesores y, en el mejor de los casos, que se logre imponer, nunca se desarrollarán todas las potencialidades, puesto que si no se tiene el suficiente poder coercitivo la coherencia se burocratiza, se dirá que se trabaja por competencias pero todo se quedará en papel y no en la práctica, apuntó el investigador.

    Guarro Pallás señaló, por último, que la coherencia debe construirse en un delicado equilibrio entre lo institucional y lo personal, la construcción de la coherencia institucional debe ser una práctica de democracia radical, porque volver a la esencia de la democracia, debe concebirse como un proceso, como un proceso de toma de decisiones colectivo y participativo, interactivo además para garantizar que el proceso sea de calidad.