La jugada de Humberto Moreira

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    Por lo tanto, se comentaba que Humberto Moreira pediría licencia a la gubernatura antes de dejar el cargo, quizá a finales de 2010, para buscar una posición en el PRI, que además le permitiera colocarse en la campaña presidencial de 2012.

    Casi dos años después, el movimiento se dio tal y como se anticipaba, pero el gobernador Moreira no le tiró a cualquier posición en el partido, sino a la más alta. La aspiración de Humberto Moreira para presidir el Comité Ejecutivo Nacional del PRI tiene un propósito y un beneficio.

    El propósito: obtener una posición privilegiada en la conducción de la estrategia priista para recuperar la Presidencia de la República en 2012 y, de tener éxito, asegurarse un futuro en el próximo sexenio. El beneficio: se quita del camino para que Rubén Moreira compita por la gubernatura sin un conflicto de interés aparente.

    La ruta trazada por los dos hermanos tuvo su primer punto clave en enero de 2009, cuando Rubén Moreira dio el primer paso hacia la gubernatura, al ser postulado por el PRI para una diputación federal. Esto le permitió romper el “candado” que exige a aspirantes a gobernador contar con un cargo de elección popular, pues en julio ganó su distrito de Saltillo con 73% de los votos, el porcentaje más alto de cualquier candidato en todo el país.

    En ese momento, el PRI en Coahuila ganó el segundo “carro completo” en elecciones estatales. En 2008 el tricolor se llevó todos los distritos locales. En julio de 2009 todos los distritos estatales. En octubre de ese año, en elecciones municipales, ganó 35 de los 38 municipios, arrebatando Torreón de las manos del PAN, que lo había gobernado durante siete años.

    Esos son los números que le permitieron a Humberto Moreira aspirar a la presidencia del PRI. Con esos resultados electorales, busca replicar a nivel nacional la fórmula que ha aplicado durante cinco años en Coahuila: la identificación plena entre los programas de gobierno y la estructura partidista.

    Durante su sexenio, he observado de cerca la forma de operar de Humberto Moreira y dos cosas resultan evidentes. Una es su énfasis en programas sociales y obra pública, sobre todo en los municipios más pequeños y olvidados que no habían visto una máquina de construcción o una nueva clínica o escuela en 20 años. Su idea es que primero hay que cumplir satisfactores básicos para tener una población mejor educada y con mayor posibilidad de empleo. Lo segundo es el férreo control sobre su grupo político y la intensa disciplina que profesan los cuadros en los municipios, el Congreso o el Ejecutivo.

    Una estampa lo retrata fielmente. Durante una gira por Cuatrociénegas para arrancar obras de pavimentación, el alcalde se quiso lucir en su discurso y llegó a comparar a Moreira, que apenas llevaba año y medio en el cargo, con el hijo más célebre del municipio, Venustiano Carranza.

    Poco después, en el remoto municipio de Candela, el alcalde se deshacía en elogios para Moreira repitiendo a cada oportunidad que ningún gobernador anterior se había acordado de ellos.

    Estos dos rasgos se entrelazan en el hecho de que la suerte del grupo político de Moreira va atada a su propio rumbo.

    Así, Moreira ha tejido una red de apoyo que le sirvió desde sus tiempos de profesor y funcionario educativo. Como secretario de Educación del Estado entre 1999 y 2002, y con el apoyo del sindicato de maestros, Moreira construyó una base que le permitió convencer al entonces gobernador Enrique Martínez de lanzarlo a la alcaldía de Saltillo. Como alcalde de la capital usó las mismas redes electorales para, en 2005, quedar como el aspirante priista a la gubernatura mejor calificado en las encuestas.

    Bajo esta lógica, los cargos administrativos -de elección o partidistas son intercambiables- con el objetivo máximo de ganar elecciones. Durante el sexenio que arrancó en 2005, el equipo encabezado por Humberto Moreira ha transitado sin problemas entre la administración y el partido.

    El mismo Rubén Moreira inició el sexenio como subsecretario de gobierno para pasar luego a dirigir el PRI estatal. Secretarios del gabinete han sido enviados a competir por alcaldías o diputaciones locales y federales.

    Este año, los secretarios de Finanzas y Educación que apenas habían asumido sus cargos en agosto, para diciembre habían renunciado para buscar diputaciones locales. En la camada de candidatos al Congreso del Estado van por lo menos cinco miembros del gabinete estatal.

    Humberto Moreira espera ver las elecciones estatales de 2011 desde el palco privilegiado de la presidencia del partido. Con Rubén Moreira en la gubernatura, su grupo asegura vigencia durante seis años más.

    El gobernador rechaza cualquier discusión más allá de 2011. Para él, la elección más importante siempre es la próxima. No se distrae con metas más allá del horizonte inmediato, quizá por temor a distraerse y perder el enfoque de lo que importa en el presente.

    En una entrevista reciente apenas si tocó su posición rumbo al 2012. “El próximo presidente será priista y es amigo mío”, dijo. Pero cuando le pregunté si se refería a Enrique Peña Nieto respondió que “yo soy amigo de todos los que quiera, de Enrique, de Manlio”.

    Le pregunté sobre el 2018 y menos quiso entrar en detalles. “Falta tanto tiempo”, dijo y medio en broma añadió que “si el país sigue así a ver si no se acaba en dos años”. Pero si el PRI recupera Los Pinos en 2012 con Moreira al frente, seguramente le espera una posición en el próximo Gobierno Federal. De ahí al 2018 sólo es cuestión de tiempo.


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