Por José Díaz Madrigal
Justo este día 27 de septiembre, se cumplen 205 años de la consumación de la independencia mexicana. Fue Agustín de Iturbide, el personaje relegado por los historiadores del gobierno, quien por su talento, visión y liderazgo; supo poner fin a once años de guerra fratricida.
Durante todo ese tiempo en que ya habían muerto todos los iniciadores de la independencia, tales como Allende -el más meritorio- Hidalgo, Aldama y Jiménez o los continuadores; Morelos, Matamoros y Mina. De todos modos no se notaba que los insurgentes, ahora capitaneados por Guerrero, pudieran rendirse. Éstos seguían fuertes en el estado que hoy lleva su nombre: Guerrero.
Iturbide que pertenenecía al ejército realista, se encargó de combatir a los rebeldes prácticamente desde el inicio del movimiento. La mayoría de las veces con sonados éxitos, por la derrota que inflingia a los sublevados. Así se mantuvo por varios años en las dos provincias que tenía bajo su mando: Guanajuato y Michoacán.
Agustín con su habilidad de jefe natural, veía que los insurgentes medio disminuían su capacidad operativa, pero no se apagaban. En ese periodo de guerra atenuada en que se vivía, Iturbide echaba mano de diferentes recursos. Se le acusó ante el virrey Juan Ruiz de Apodaca, de abuso de autoridad y crueldad excesiva. El virrey lo mandó llamar a la ciudad de México para que respondiera a las acusaciones. Don Juan decidió quitarlo del mando de las dos provincias mencionadas.
En noviembre de 1820 por sugerencia de la famosa Güera Rodriguez, el mismo virrey le dió el mando ahora del ejército del sur; donde el imparable Vicente Guerrero tenía sus dominios. Muy orondo y confiado, con rumbo del sur enfiló su tropa el experimentado Guti. A las primeras de cambio se topó con la guerrilla de Guerrero.
Ese territorio donde había entrado, tiene la característica de una topografía sumamente accidentada, compleja y montañosa; muy distinta a las planicies del Bajío a las que estaba acostumbrado Iturbide. Mientras que los de Guerrero por ser nativos, conocían a la perfección cada vericueto del camino.
En los dos primeros meses de campaña, Iturbide se dió cuenta que los Insurgentes que estaba combatiendo eran irreductibles. Así que por medio de una persona de confianza, empezó a cartearse con don Vicente Guerrero. El propósito, dejar de pelear y proclamar la independencia. Las cartas fructificaron, en pocos días, el 24 de febrero de 1821 ambos personajes se reunieron dándose el conocido abrazo de Acatempan.
Lo siguiente que pasó no fue fácil. Una vez reunidas las dos fuerzas, tuvieron que luchar en diferentes regiones contra los adictos al virreinato. Después de 7 meses, por fin se dió la entrada del Ejército Trigarante el día 27 de septiembre de 1821. Poniendo punto final a 300 años, un mes y 15 días exactamente de dominio español en estas tierras.
La nueva nación abarcaba desde la Alta California por el norte hasta Costa Rica por el sur. El mandamás de todo ese territorio con casi 5 millones de kilómetros cuadrados, era Agustín de Iturbide. Ningún otro jefe mexicano ha tenido bajo su mando, esa inmensa extensión territorial.
Sin embargo Iturbide fue borrado de los próceres mexicanos y hasta del propio himno nacional. Pues el original redactado por Francisco González Bocanegra, tenía una estrofa que decía:
Sí en la lid
contra hueste enemiga
Nos convoca la tropa guerrera
De Iturbide la sacra bandera
¡mexicanos valientes seguid!
Claro está, Iturbide fue el creador de nuestra bandera. Los tres colores representan las tres garantías de independencia.
Blanco: la pureza de la religión Católica
Verde: la independencia de México
Rojo: la unión entre mexicanos y españoles
A Iturbide le debemos también, el nombre de nuestro país: México a secas, que es como nos conocen en el mundo y no el poco original de Estados Unidos Mexicanos, con ligero tufo de yancofilia. Por consecuencia él es el creador de nuestra nacionalidad: mexicanos.
Los radicales revolucionarios masones y anticlericales del siglo pasado, fueron los encargados de borrar de tajo la memoria de Iturbide. El delito, fue que era Católico y defendía el Catolicismo que profesaba la mayoría de mexicanos. Por iniciativa del diputado Antonio Díaz Soto y Gama, se quitaron las letras de oro del Congreso de la Unión, en la administración del máximo matón de mexicanos del siglo XX, Calles, quien ostentaba el grado mayor de las Logias masonas; decretó que se eliminara el nombre de Agustín de Iturbide de los héroes de independencia. El golpe final se lo dió el pazguato de Ávila Camacho en 1943, que castigaba con pena de cárcel a quien entonara la estrofa prohibida que menciona a Iturbide en el himno nacional.
Como quiera que sea, este 27 de septiembre voy a brindar por aquel que fue el creador de nuestra nacionalidad.






