Imelda Miller, con su singular interpretación y sus ojos verdes en Manzanillo

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José Luis Cobián|CN COLIMANOTICIAS

Manzanillo, Col.- “La soledad comienza a poblarse de monstruos; la noche titila en una punta con colores caídos, desiertos, y el alba saca llorando los ojos del agua”. Pablo Neruda.

Imelda Miller de buena fama y generalmente estimada, representa el amor que se hace, que se construye. De ojos verdes con su singular manera de interpretación en 1973 deleitó con el tema “Que alegre va María”, cautivando a México, y que el día de hoy estará en Manzanillo.

Imelda Miller como Yoshio, con el que tuvimos la oportunidad de entrevistar, evocan y enorgullecen a esos grandes cantantes de la OTI, vigentes y exitosos, pero a hurtadillas de los medios de difusión y de las televisoras, de los que aún podemos disfrutar de su particular estilo en el romanticismo.

Es por eso que a Imelda, con su analogía de los fines de semana en familia, la podemos recordar con el tema “Tengo una banda dominguera que siempre toca en la plaza”. Una cantante yucateca que no hay por qué decir lejana, aún llena de magia los escenarios, que tiene en su haber 17 festivales internacionales y una gran carrera artística con el dulce lamentar de su trayectoria, entre caídas y éxitos personales, que pese a todo sigue de pie, como ejemplo de tenacidad y esfuerzo para las nuevas generaciones y lo que implica el medio artístico; pero lo más importante es que hoy podemos disfrutar de su talento a las 11 de la noche en un fino rinconcito a pie de playa, La Toscana, sin cover.