Por: JAIME E. MEDINA
Desde la prehistoria, la vida social siempre ha estado constituidas por grupos de convivencia llamados familias. Durante el paso de los tiempos, estas familias se han transformado cobijados por las costumbres, cambios, estilos de vida y tipos de convivencia y comunicación que cada generación trae consigo mismo.
Es muy cierto, que, dentro de nuestro entorno familiar, se han observado diferentes formas de interactuar como también las diferentes formas de ver la vida y de vivirla; especialmente, los entornos de respeto propio y hacia los demás.
Durante el paso de los años, los contextos familiares se han venido transformando y constituyéndose de diferentes integrantes, trayendo consigo nuevas costumbres, hábitos, tradiciones e ideologías, ocasionando así nuevas clasificaciones, como por ejemplo las familias consanguíneas, punalúa, sidiamica, monogámica, poligámica, matriarcal, patriarcal. Cada una de estas están constituida por diferentes figuras familiares.
Si bien, la educación empieza en casa y considerada como la primera institución de enseñanza para la vida, es ahí donde se dan las primeras armas de valores morales, éticos, religiosos, familiares, políticos y sanitarios. Como ya lo habíamos mencionado antes, cada generación trae consigo diferentes costumbres, estilos, modas, fanatismos y cambios doctrinarios, llevando consigo un cambio social en todos sus matices que en ella implica y siendo el aspecto social como el tercero en juego después de la escuela como formadores de personas.
Hoy en día, las tecnologías juegan un papel muy importante dentro de la formación de individuos, debido a que los medios de interacción social tecnológicos están ganando cada día más terreno dentro de las costumbres, los hábitos, ideas, dependencias de convivencias y comunicación familiar de cada una de las personas de distintas edades.
Pero ¿Qué tiene que ver las tecnologías dentro de la pérdida de valores en la familia? Pues prácticamente juega un papel muy importante, ya que redes sociales y shows de entretenimientos por internet se han vuelto la forma de vida de casi una gran parte de todos los sectores sociales, ocasionando así, la desvinculación natural que debe de enfocarse papás, madres, tíos, abuelos e hijos.
En tiempos atrás, en épocas de nuestros abuelos o padres, el acercamiento familiar era más continuo y cercano, no había factores extras que interrumpieran ese enlace armonioso de cada uno de los integrantes del círculo familiar. El compartir la mesa y tener una charla amena con nuestros papás y hermanos, el salir a jugar con nuestros amigos, el ir al campo, el dar legalidad a las buenas ideas de enseñanzas de nuestros padres, en tener una clasificación de respeto bien establecida hacia nuestros mayores y otras cosas más que influían en una sociedad muy diferente a la nuestra.

En nuestros tiempos ha decaído bastante o han cambiado la forma de criar personas hacia los principios éticos, debido a que la composición familiar se ha transformado, y han aparecido nuevos medios de crianza ya sea por el desenfoque que ha afectado el internet o simplemente, por el nuevo rol familiar que se han venido configurando, desde familias monoparentales o compuestas, llevando consigo nuevos instrumentos ideológicos de enseñanza, desequilibrando y creando una nueva forma de construir una familia.
El amor, juega un papel muy importante, debido a que se considera un sentimiento muy indispensable, y que en esta generación se ha venido perdiendo, abandonándolo, olvidándolo como un medio de acercamiento y motivación que otorga dirección a su comportamiento.
La falta de comunicación, entre padres e hijos es demasiado indispensable para tener un entorno de confianza y acercamiento, si se pierde esa seguridad entre cada uno de los integrantes de la familia están expuestos a que otros factores eduquen y redirecciones el estilo de vida. Desafortunadamente, el que se carezca de comunicación familiar ocasiona que se pierdan cierto respeto y principios, o en el peor de los casos, hijos descarriados o con alguna situación de adaptación social o dependencia de sustancias ilícitas.
El acompañamiento en cada una de las etapas de la vida, es un medio de demasiado valor. En tiempos pasados, nuestros padres nos inculcaban desde pequeños la importancia de la corrección y de la buena acción, acompañándonos, exigiéndonos el ser una persona recta. El acompañamiento en nuestros tiempos, podemos considerarlo temporal, creyendo que con el simple hecho de llevar sustento familiar se podrá dirigir la educación interior de nuestros pupilos, olvidándonos, del encuentro íntimo de padre, madre e hijo o cualquiera que sea la composición familiar. El estar cerca de nuestros hijos en cada una de las etapas representa, fortalecimiento y cuidado de cada objetivo planteado que él desea alcanzar, permitiendo que lo instruido en casa nunca se desaparezca.
El futuro es incierto y se desconoce todo lo que contrae consigo mismo. Los cambios en nuestras comunidades sociales están expuestas a diferentes factores o modelos de convivencia. Lo que, si es necesario evitar, es que no perdamos u olvidemos la importancia de conducir con rectitud, sapiencia y ética a nuestros progenitores, así también, uno mismo.
Nuestra obligación como ciudadanos y familia es poder contribuir a ambientes más favorables a nuestra coexistencia. No perdamos costumbres, obligaciones y responsabilidades a causas de una idea, moda o forma de vivir o ver las cosas. Los buenos estilos de vida idóneos siempre han prevalecido desde generaciones atrás y que han forjado a personas comprometidas y modelos a seguir, sabemos bien que necesitamos adaptarnos y dejarnos llevar por los tiempos modernos, pero lo que no permitamos es que se nos vaya de las manos las buenas formas de crianza que no inciten a la violencia, a la desigualdad, al clasicismo y al racismo. Porque donde se pierdan los principios y las normas de crear una buena ciudadanía o seres de bien, es ahí donde ni lo más sofisticado tecnológicamente hablando nos podrá salvar.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

