TAREA PÚBLICA
Por: Carlos Orozco Galeana
Colima requiere un impulso durable y eficazmente orientado para aprovechar las ventajas competitivas que tiene particularmente con Manzanillo, la capital económica del estado, como así se le reconoce en círculos políticos y económicos. Demanda un estado de derecho dinámico y confiable, capaz de inspirar confianza, una oferta educativa de calidad, una iniciativa privada audaz, creativa, comprometida y no corrupta y la cereza del pastel: seguridad pública que ofrezca certidumbre a los inversionistas. Gran verdad es esta: el puerto es el motor o la máquina principal de la locomotora del desarrollo del estado; de su funcionamiento depende la generación de ingresos, más empleos, riqueza y oportunidades, más bienestar.
En la actualidad observamos un crecimiento acelerado que se traduce en un acarreo de mercancías hacia adentro y fuera del país y que plantea inversiones millonarias para sostener el ritmo de desarrollo pues se está compitiendo con otros puertos de México y de otros países. Urge resolver ahí problemas ocasionados por el tráfico creciente de camiones y contenedores, desahogar vías urbanas colapsadas por ese movimiento y proteger el medio ambiente.
Pero tenemos que preguntarnos si ese crecimiento se refleja en progreso de nuestra entidad o solo es un espejismo. A los ojos de todos, el puerto es generador de riqueza, pero no se advierte cómo se beneficia Colima de su actividad. Para el país significa gran entrada de divisas, pero ¿qué parte del pastel nos toca ?
Diversos liderazgos sociales y políticos han intentado durante muchos años que la administración portuaria estipule beneficios a los manzanillenses. Ciertamente, los ha habido, pero a cuenta gotas, lo que hace pensar en la carencia de normas y procedimientos que permitan destinar ingresos para obras necesarias para la comunidad. En este contexto, la senadora colimense Gabriela Benavides le ha puesto el cascabel al gato. Aunque perdió la elección pasada, no le ha importado ser de primera minoría y desde un principio ha pugnado para que Manzanillo reciba más patrocinios del desarrollo comercial y portuario.
En efecto, hace unos días el Senado aprobó en pleno en lo general un dictamen que reforma la Ley de Puertos, para que las administraciones portuarias integrales puedan otorgar legalmente a municipios el 30 por ciento de los excedentes de sus ingresos anuales.
Eso pinta bien para Manzanillo porque podría cada año invertir en mejoras diversas, exigibles debido al deterioro de las vías urbanas por el paso de pesados contenedores con mercancías, por el desorden en el tráfico y para evitar accidentes y generar un ambiente menos contaminado.
Es deseable que el puerto, en lugar de constituirse como una molestia para la comunidad por el movimiento de los vehículos y de las embarcaciones, y por el deterioro urbano, se constituya en un elemento de coexistencia pacífica, agradable e interesante”, dijo el año pasado Héctor López, coordinador de puertos y marina mercante en una visita a Manzanillo. Este debe ser el objetivo principal.
Pregunta obligada: ¿ habrá la voluntad política de las autoridades portuarias para no permitir maniobras financieras que hagan creer a todos que sus ingresos fueron mínimos en un determinado año y que al final resulte que salieron tablas ?
La gestión de la senadora Benavides es digna de reconocerse aunque no faltarán lo que digan que solo está cumpliendo con sus obligaciones y que por ello le pagan. Si, tienen razón, es nuestra servidora, pero ¿cuántos legisladores en nuestro país se la pasan en la grilla o en el sueño eterno, y adjudicándose logros de otros que sí trabajan? ¿ Y los que la pasan bostezando o dormidos sesión tras sesión y dan la impresión de estar muertos ?
Es importante que nuestros representantes trabajen duro, los recorridos legislativos son difíciles y extenuantes por las distintas ideologías e intereses que hay en las cámaras. Ningún avance es fácil. Han de poner lo mejor de su parte, levantar la cabeza y la voz para comunicar sus planteamientos.
Bien por Gaby que se adjudica un logro que resalta. Bien por el puerto, que tiene una esperanza en ese trámite. En los meses siguientes quizás esté comentando en este espacio que muchos millones de excedentes derivados de API se disponen a ser invertidos en el progreso real de Manzanillo. La política de compromiso es factible cuando se busca esencialmente el bien común.

