*Ecologistas instan a las autoridades a reconsiderar y realizar estudios técnicos rigurosos, así como a implementar medidas reales de mitigación y compensación.
Alfredo Quiles Cabrera| CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- Organizaciones ecologistas demandaron a las autoridades federales “a reconsiderar y realizar estudios técnicos rigurosos, así como a implementar medidas reales de mitigación y compensación en la Laguna de Cuyutlán”, la cual tendrá daños graves e irreversibles una vez que se inicien los trabajos de construcción y desarrollo de lo que será el nuevo Puerto de Manzanillo.
Mediante un comunicado de prensa y diversos medios de comunicación de circulación nacional, la organización Defensores del Medio Ambiente y Recursos del Mañana (Demarem A.C.) lanzó una alerta por los graves riesgos ecológicos, sociales y económicos que podría implicar la expansión del puerto de Manzanillo hacia el vaso II de la Laguna de Cuyutlán, proyecto para el que se tiene considerada una inversión de más de 60 mil millones de pesos.
El proyecto portuario busca ampliar la infraestructura estratégica del puerto para incrementar la capacidad operativa y consolidar a Manzanillo como un nodo clave en el comercio marítimo nacional e internacional.
La expansión proyecta ampliar la capacidad para recibir buques de mayor calado, incrementar las áreas de almacenamiento de mercancías y diversificar terminales para contener carga general, graneles y productos líquidos. Se trata de un megaproyecto que busca posicionar a Manzanillo como un puerto competitivo a nivel global, en un contexto de creciente demanda logística y comercio internacional.
No obstante, el caso de las nuevas instalaciones portuarias, que busca ampliar de cuatro a diez millones el movimiento anual de contenedores, pone en tensión la necesidad de crecimiento económico con la obligación de proteger ecosistemas frágiles y preservar formas de vida comunitarias ancestrales.
Las organizaciones ecologistas advirtieron sobre la probable remoción de manglar, el dragado, relleno y corte de la Isla Cocodrilos II son obras que podrían ocasionar daños irreparables al sistema lagunar, ya que los vasos están interconectados y el deterioro en uno puede afectar a todo el ecosistema.
Expresaron que además de los daños ambientales, se prevén impactos sociales como la pérdida de medios de vida para las comunidades pesqueras y salineras, así como afectaciones a actividades ecoturísticas basadas en la biodiversidad.
Cuyutlán es un humedal costero que comprende cuatro vasos lagunares y el Estero Palo Verde.
Este sistema hídrico se distingue por su alta biodiversidad y funciones ecológicas indispensables. Los manglares, los humedales y la Isla Cocodrilos II que el proyecto amenaza con modificar o destruir constituyen hábitats esenciales para una gran variedad de especies acuáticas, terrestres y aves migratorias, algunas en peligro de extinción o de alto valor ecológico.
Entre las especies que dependen de este ecosistema se encuentran tortugas marinas, mamíferos y al menos 57 especies de aves migratorias, como la espátula rosada, el pelícano blanco y el gavilán caracolero, que no solo contribuyen a la riqueza natural sino que son indicadores clave de la salud ambiental.
Adicionalmente, la laguna alberga las históricas salinas de Cuyutlán, una tradición artesanal que data de más de 570 años y que hoy da sustento a más de 190 familias, generando cerca de 400 empleos indirectos. La alteración del flujo natural del agua y el aumento o disminución de la salinidad pondrían en riesgo la producción de sal, afectando la identidad cultural y la economía local.
Demandaron a las autoridades a reconsiderar y realizar estudios técnicos rigurosos, así como a implementar medidas reales de mitigación y compensación, como la construcción de canales que mantengan el flujo de agua limpia hacia vasos lagunares aún preservados, la declaratoria inmediata de Áreas Naturales Protegidas para dichos vasos, y el fortalecimiento del Centro Ecológico de Cuyutlán como espacio de investigación y protección ambiental.

