ESTRENO DE DIPUTADOS

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TAREA PÚBLICA

Por: Carlos Orozco Galeana

“En caridad de Dios” es una más de las expresiones religiosas del pueblo mexicano que, entre otros motivos, usa para describir algo que significa una molestia o se presenta con visos catastróficos y que no ocurrió “gracias a Dios” o tal vez a “ la Divina Providencia”,   o para agradecer al Creador lo magnífico  de sus quehaceres (todo lo que procede de EL es bueno). Hoy, Tarea Pública lo usa para agradecer que los diputados de la legislatura 58 dejaron de serlo,”en caridad de Dios”.

Estoy seguro que muchos lectores comparten esta noción porque a lo largo de tres años externaron su insatisfacción por el mal proceder de la mayoría de los integrantes de esa legislatura. Unos, se vendieron al mejor postor, al que puede pagar más que cualquiera; otros, se tiraron a la hamaca y se dedicaron a dormitar o, ya apoltronados en sus curules, a levantar el dedo para aprobar lo que, quizás, no entendían cabalmente. Otros, se dedicaron a sus negocios y dedicaron poco tiempo a su trabajo legislativo. Y los ciudadanos, apá?

Pero en fin, ya se fueron, dejaron referencias para los diputados entrantes; la principal es que no hagan lo que hicieron ellos: traicionar los ideales de justicia, honradez y de procuración de la verdad, darle prioridad al interés oficial por sobre el de los ciudadanos, desertar de su conciencia, a la que no pudieron ni podrán engañar como tampoco lo lograron con la de nosotros.

Olvidaron que tenían un mandato inexcusable: servir al pueblo por encima de cualquier interés por grande o importante que fuera éste. Algunos se plantaron en su soberbia. Estuvieron desatentos a escuchar su voz para cumplir sus demandas. Otros pasaron por alto que los diputados también son personas, no semidioses,   que debieron venerar el voto de los demás legislando para el bien; por ello, si los nuevos diputados estuvieran escasos de conocimientos o de ganas para involucrarse en sus quehaceres para dar resultados positivos, tendrían que dar un paso al costado para que sus suplentes hagan lo que ellos no puedan hacer.

Los que se estrenan, han de entender que son protagonistas de los cambios que la sociedad quiere para alcanzar sus anhelos. No son servidores de ningún poderoso o de un grupo político, ni empleados del gobernador; están ahí, en el congreso, para llevar adelante iniciativas que mejoren el buen vivir de todos, no el buen vivir de cada uno de ellos. Tienen que ocuparse en el bien común, luchar con todas sus fuerzas para qué la vida en Colima transcurra en paz y sea fructífera. Olvidar esa desagradable y vieja conseja de que cuando un político dice que acabará con la pobreza es porque se refiere a la suya.

Tienen que cuidar como si fuera suyo el presupuesto público, que cada peso destinado a equis proyecto se aplique al sector donde está computado; impedir también los desvíos de recursos pues a río revuelto ganancia de pescadores. Tienen que ponerse muy duchos ante las licitaciones de las dependencias, suelen autorizarse propuestas muy altas y las que menos garantías ofrecen solo porque antes ya hubo acuerdos en lo oscuro, ya hubo los consabidos “moches”, y entonces la obra pública resulta más cara de lo establecido y a menudo entregada con faltantes notables y vicios en su construcción como el famoso puente del Libramiento Norte. ¡ No queremos más “servidores” millonarios al fin del sexenio! Como dijo José Múgica, el prócer uruguayo de la honradez, si quieren plata (cualquier funcionario) que trabaje en lo que sea lícito, es válido todo esfuerzo para hacer un patrimonio. Pero que éste no se frague traficando influencias desde el poder.

Morena, como mayoría que es, resulta ser la esperanza de que haya una representación popular activa, propositiva y digna. “En caridad de Dios” que no me equivoque con esta apreciación.   Este Movimiento luchó muchos años para alcanzar el poder por lo que sería una desgracia que se apartara de sus ideales habiendo como hay en sus filas personas pertenecientes a otros partidos políticos que pudieran jalar para otro lado por sus intereses personales.

Los nuevos diputados tienen que ser exigentes ante el gobierno local y los ayuntamientos a fin de que rindan cuentas periódicas (trimestralmente )del uso de los recursos conforme a lo establecido por la ley, pues las secretarias de finanzas de los estados “tienen discrecionalidad total para modificar los presupuestos, que terminan siendo presupuestos de juguete”, según juzgó el Instituto Mexicano para la Competitividad.

Los senadores de Morena dijeron el uno de este mes que irían “por los peces gordos” de pasadas administraciones – del 2006 al 2018. Intuyo que esa línea política podría seguirse localmente y esperar tiempos distintos en los que se exija el comportamiento ético de los que dicen que nos sirven o servirán,  y evitar así que se sirvan a sí mismos.

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