Estacion Sufragio

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    Ese mismo grupito de chamacos se trasladó entonces a Las Parotas de Comala, pero antes se asomaron al estacionamiento del Megapalenque de Villa de Álvarez, habilitado como chelódromo luego que la alcaldesa Brenda Gutiérrez negó el permiso para que se abriera un espacio de convivencia en el nuevo parque industrial que está por el rumbo del panteón municipal.

    Pese al duro intercambio de declaraciones que sostuvieron el gobernador Mario Anguiano y la edil villalvarense, al final se impuso el Ayuntamiento en el caso del parque industrial, pero la iniciativa privada pesó más que el régimen público cuando el propietario del Megapalenque puso a la disposición de la Sejuve su amplio estacionamiento.

    De todas maneras, el chelódromo del Megapalenque no tuvo el éxito que se esperaba, al menos no como para constituirse en una eventual alternativa a la parotera en caso de que las autoridades estatal y municipal cedan a las presiones de los influyentes vecinos que habitan en los fraccionamientos residenciales de esa periferia de Comala, por varias razones:
    Porque no todos los jóvenes se enteraron de que también podrían estacionarse ahí; porque cerraron los retornos y, desde la glorieta de Los Perritos Danzarines, había que subir hasta el CBTA para poder tomar el sentido sur de la carretera VdeA-Comala (como ocurre cuando hay un espectáculo en el Megapalenque); y porque muy cerca de ahí, a tiro de piedra, el ayuntamiento instaló su temido retén de Vialidad y Seguridad Pública.
    Como el primer fin de semana, el chelódromo de Las Parotas concentró al mayor número de jóvenes. La lateral fue insuficiente para acomodar tantos coches y la circulación se volvió lenta, estrangulada por la aplicación del alcoholímetro, al salir del corredor. Ahí se podían ver automóviles de todas las marcas y modelos, chavos de todas las clases sociales. Y para sorpresa de los adultos que nos asomamos a su espacio, muchos de los concurrentes se conocen y comparten gustos musicales.

    La fuerte presencia policial desalentó posibles riñas, que son inevitables cuando hay altas concentraciones de alcohol, alcaloides y hormonas. Más complicados fue evitar los embotellamientos. E imposible mantener los baños limpios. Me consta que las principales quejas que recibió el secretario de la Juventud, Roberto Ramírez, fue con respecto a la falta de aseo de los sanitarios. Estaban limpios cuando se abrió el espacio, pero no faltó alguna que hiciera del dos y dejara casi inutilizable el excusado. La solución será concesionar los baños a un particular que pueda garantizar la higiene.

    Para mi sorpresa no hubo quejas con respecto a la estricta aplicación del alcoholímetro a la salida de la parotera. Los chavos que no pasaban el examen eran obligados a estacionar su vehículo y esperar, esperar a que bajaran los niveles de alcohol en la sangre, a menos que encontraran alguien, bueno y sano, que manejara por ellos. Surgió entonces una extraña forma de competencia: los jóvenes comparaban con sus conocidos el grado de alcoholemia registrado, y calculaban divertidos el tiempo que tardarían en dar positivo.

    Más sorprendido quedé al observar que los jóvenes reconocían la hora pactada. Y se enfilaron a la salida mucho antes de que los patrulleros les dijeran que ya eran las dos y media y debían desalojar el lugar. A quienes no los movió el civismo, los corrió el frio. De hecho, el gran éxito de Las Parotas se debe a que no es lo mismo estar expuesto al sereno, como les pasó a quienes se estacionaron frente a cualquiera de los palenques, que cobijarse bajo la fronda de esos inmensos árboles.

    He comentado antes que el chelódromo se habrá institucionalizado cuando se instalen taqueros para atender a la concurrencia. Pronto los taxis empezarán a hacer sitio. Y nacerá un oficio: el de los jóvenes que se alquilen como conductores designados.

    PÉSAME:
    Expreso mis sinceras condolencias a la familia del joven doctor Roberto Aceves Themsel. A sus padres, el doctor Roberto y la señora Rocío, a su hermana Rocío, a su esposa Xóchitl de Jesús Mata y a su pequeña hija Eira, mis deseos de una pronta resignación.

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