Carlos Pérez Contreras, es una persona que se dedica desde hace mas de 8 años a esta actividad, pues de aquí sacar para mantener a su familia “sé que es riesgosa este trabajo pero ocupamos trabajar, a nosotros nadie nos ayuda, solo nosotros y nuestras familias son los que laboramos aquí” aclara Carlos quien solo trae un cubre bocas, pero sus manos se encuentran desprotegidas.
Los pepenadores viven de los desperdicios y arriesgan su vida para mantener y educar a su familia.
Carlos Pérez es una de las casi 20 personas que laboran en el basurero municipal, y sin vergüenza dice que comen de los desperdicios de otros, pero reconoció que de aquí sacan para medio vivir y para educar a sus hijos.





