Refiere Fernando Moreno Peña en esta segunda parte de la entrevista que le realizó este medio de comunicación el pasado martes 24 de mayo en su residencia ubicada a un costado de la avenida Sevilla del Ríos de esta ciudad, en donde además asegura que en su administración estatal nunca se evidenció que, como ahora, existieran narcotraficantes peleándose la plaza local.
El exgobernador sostiene que es preocupante que la procuradora Yolanda Verduzco haya dicho en febrero que cerca del 20 por ciento de los policías estatales estarían coludidos con el crimen organizado, y asegura que durante su gestión tuvo “un excelente procurador, un excelente cuerpo de policía y nunca nos señalaron de estar coludidos a nosotros.”
En una última parte, el también exrector de la Universidad de Colima niega ser propietario de diferentes terrenos que existen por la carretera que lleva al Isenco, “creen que son mías las hectáreas, pero ahí están los nombres en el Registro Público”, dice al confirmar que el proyecto de desarrollo que inició en su administración al frente del gobierno del estado ha sido bloqueado por gente que ha promovido tapar lo que durante su periodo realizó.
Avanzada (A).— En cuanto al problema del narcotráfico, durante muchos años se comentó que Colima era un lugar pacífico para vivir y que si existían (narcos) aquí solo estaban viviendo, que no se confrontaban aquí.
Fernando Moreno Peña (F)— ¿Y eso quién lo ha dicho, que vivían aquí?
A.— Vox populi.
F.— Sí, hay mucha vox populi, hay mucha vox populi, pero eso no es oficial.
A.— Entonces vamos a las declaraciones oficiales: Silverio Cavazos decía que mataban a los que andaban en esas cosas, y él murió en manos de sicarios. Al doctor Saúl Adame —excoordinador de asesores del gobierno estatal— lo encontraron en una narcofosa. Eso nos está hablando de un sistema que pudiera tener infiltraciones con gente no adecuada para la sociedad. En su periodo como gobernador me resulta impensable que no operaran cárteles de la droga aquí, incluso yo recuerdo que detuvieron a los hermanos Amezcua. Cuando se va un capo, llegan otros. ¿Ustedes tenían identificados a estos criminales?
F.— No, no los teníamos detectados. Yo tuve un excelente Procurador, que logró mantener, con mi dirección desde luego, tranquilo y seguro el estado. Yo tuve cinco secuestros en seis años, este año ya van más de 20, este mes de mayo van cuatro. Entonces no se puede argumentar ni probar que yo era lo suficientemente manipulador para haber manipulado a los cárteles que habrían existido, no, la dinámica del narcotráfico también era diferente, no es la de hoy, hoy el panismo gobernante, su estrategia ha hecho que la violencia ensangriente las calles y las ciudades, ese es el gran error de Calderón, que nos ha pegado también en Colima.
Aquí siempre, en el gobierno de Silverio (Cavazos), y en el inicio del de Mario (Anguiano), ellos siempre negaron la presencia de los cárteles, hasta que el gobierno federal les dijo ahí está, después con Mario se aceptó la presencia. Luego negaron la disputa por la plaza y después la aceptaron.
A.— Entonces con Mario la aceptan, con Silverio la niegan y con usted ¿la ignoraban?
F.— No, no la ignorábamos.
A.— ¿Entonces sí había?
F.— No, no sé, yo siempre estuve en contacto con el general de la zona, siempre a la disposición y nunca tuve la información en ese sentido, el único caso grande fue el de los Amezcua, que fue un operativo federal.
A.— ¿Y en su lugar quién se quedó?
F.— No lo sé, no sé quien se quedó. No era mi tema tampoco.
A.— Usted tenía una gente eficiente en la procuración de justicia, y todos reconocemos que los índices de violencia eran menores, hoy se ha transformado, por lo tanto suena increíble que él no le reportara quiénes estaban operando…
F.— No, no, ni el general de la zona tampoco.
A.— ¿Posiblemente la información existía pero usted la desconocía?
F.— No, no puedo yo, yo incluso le dije al presidente de la república, Vicente Fox, que le pedía que si no tenía pruebas el gobierno federal, que no se refiriera al cártel de Colima porque nos afectaba a todos, está publicado eso.
Si el presidente (Fox) me haya dicho que había (el cártel de Colima), pero nunca me lo dijo, y eso es una prueba de que ni tenía conocimiento ni creo que hayan operado, porque había un grupo que operaba y que fue detenido por el gobierno federal, no participábamos en eso porque estaba muy marcado, ahora se pide más colaboración, hay operativos conjuntos, en mi gobierno no hubo operativos conjuntos en ese sentido.
A.— Sin embargo, el puerto de Manzanillo es la puerta de acceso más grande para lo que usted guste. Si operaban estas personas de apellido Amezcua, y en su lugar debió haberse quedado alguien.
F.— Le puedes peguntar a la PGR que son los que tienen la información de puertos. Si ahora el gobierno no tiene mucha información del puerto mucho menos antes.
Nosotros peleamos porque en la administración portuaria tuviera el gobierno del estado y el municipio de Manzanillo tuvieran voz, voto y utilidades, Fox canceló la iniciativa, o sea, el puerto siempre ha sido un recinto federal, donde ni los ayuntamientos se pueden meter.
Lo que se haga en el puerto es una responsabilidad plenamente federal. Está inundado de funcionarios y autoridades federales, el estado no tiene nada qué ver con el puerto.
A.— Yo recuerdo que los índices de adicción en Colima se han ido incrementando gradualmente, sin embargo es un problema que viene de tiempo atrás.
F.— Mira, lo que ha pasado también es que ha cambiado mucho eso a partir del 11 de septiembre, el paso de droga de Estados Unidos, por las propias medidas que ellos implementaron, ha hecho que parte de esa droga se quede en el país y eso ha aumentado el consumo nacional, antes éramos un país de paso, y Colima también, por lo que señalas del puerto, todavía los grandes decomisos de cocaína y de insumo para preparar droga se dan, no porque sea un puerto con vocación de narcos, no, porque es la puerta de entrada de toda Asia, y de todo lo que viene del Sur. Es el puerto que más carga recibe del país, y muchos componentes para la elaboración de drogas vienen de Asia, entre otras cosas, entonces el aumento de la droga en consumo se ha incrementado.
También los norteamericanos han tratado de que nosotros como país detengamos el paso de la droga, pero no para que no la consuman allá, sino para que allá la vendan cara, es un problema de mercado, si pasa la droga las calles se inundan y no vale o vale barata, se les acaba del negocio. A los consumidores les quieren vender una droga cara. Eso ha hecho que se quede en el estado, si a eso le agregas la producción de las nuevas drogas sintéticas, más baratas para el consumidor, y le agregas que hay una permisividad para que se dé, hay quienes abogan porque el narcomenudeo se despenalice cada vez más, eso incrementa el consumo. Cuando nosotros estábamos en el gobierno no se daba esa situación, el consumo nacional no era tanto.
A.— El consumo no era tanto, ¿pero el trasiego sí se daba?
F.— El trasiego, me acuerdo yo que antes de mi gobierno agarraron dos barcos con 8 y 12 toneladas de cocaína, el Córdoba y Chimborazo, por la razón del puerto, no porque sea de narcos, sino que es un puerto que eventualmente recibe millón y medio de contenedores, el uno por ciento del millón y medio de contenedores son 15 mil contenedores, el 0.1 por ciento, son 150 contenedores.
A.— ¿Es una consecuencia entonces del gobierno federal, desde su punto de vista?
F.— Yo creo que la nueva realidad del narcotráfico, mira, por un lado es un gobierno de derecha, se pliega a los intereses norteamericanos, está bien que el país detenga la droga, hay que revisar si esta estrategia es la adecuada. La violencia es un asunto que es lo que la gente ha rechazado, porque en la violencia hay mucho daño colateral, hay mucha gente que sin deberla ni tenerla ha perdido la vida.
La primera estrategia es la reducción de la violencia, esa debe de ser, y Calderón se equivocó, porque también él para hacerles caso a los gringos, cuando entró, de inmediato, tuvo dos errores:
Sacó al ejército a las calles sin tener un plan de estrategia contra la delincuencia, sacó al ejército para legitimarse como presidente de la república pensando que López Obrador iba a andar en las calles, esa fue la razón, no fue una estrategia policiaca ni militar de combate al crimen, fue decir el ejército está conmigo ante el cuestionamiento de la elección y ante la amenaza de López obrador de tomar las calles del país.
A los pocos días, el presidente, a petición de los gringos, extradita a diez grandes capos, está bien cuando hay la razón para ello, pero eso generó una realidad, que abajo los cárteles lucharon por los liderazgos, y en esta lucha los sicarios llevan los mismos cárteles.
Si tú ves cómo los Zetas eran el brazo armando del Cártel del Golfo (inaudible). El liderazgo que había los mandaron a Estados Unidos. Los Beltrán Leyva eran el brazo armado del Chapo y crearon su cártel. Entonces los sicarios han ido creando sus propias organizaciones, eso es también lo que ha dificultado el combate al narcotráfico, porque antes había grupos muy identificados, y ahora se han creado muchos grupos.
Y la estrategia yo creo que en primer lugar lo que la gente quiere es que disminuya la violencia, ahí ha fallado el presidente, porque su estrategia de guerra lo ha llevado a generar más violencia, daño colateral, violación a los derechos humanos.
Nadie está en contra del combate al narcotráfico, yo creo que todos los mexicanos están de acuerdo con ello, el problema es la estrategia y el empecinamiento del presidente en no corregir la estrategia, dice (Calderón) ‘denme otra’, bueno, pero él es el presidente de la República, él tiene que resolver los problemas del país.
En Colima el propio gobernador lo dijo ‘estamos infiltrados’, ‘hay policías infiltrados’, cuando se llevan a los policías judiciales la procuradora (Yolanda Verduzco), dice ‘el 20 por ciento de los policías, aproximadamente’…. ¡Ah, caray! Entonces la gente qué dice. Y cuando el propio presidente y el gobernador dicen que en la muerte del exgobernador Silverio Cavazos participó un policía del estado, entonces los policías están metidos, la estrategia también es esa, que quienes están en los cuerpos de seguridad no estén metidos, si es que lo están. No es de armas, no es de eficacia, es de compromisos en el sentido de la responsabilidad.
A.— Suena increíble que si los hermanos Amezcua (estaban aquí), Vicente Fox los nombró el cártel de Colima, supongo yo que a ellos se refería; ¿no existía otro?
F.— Sí, pero nosotros le pedimos…
A.— Y no contestó, lo que no significa que no existiera…
F.— No, no, no, no, pero nos hubiera dicho, Calderón cuando le dicen algo contesta
A.— Son estilos…
F.— No, pero no tenía elementos porque habían sido detenidos en el gobierno de Zedillo.
A.—En fin, si el 20 por ciento de la policía está infiltrada, dicho por la procuradora como usted bien lo acaba de mencionar, y antes estaban operando los Amezcua, se puede entender que la corporación estaba coludida desde aquél entonces, no puede ser de otra manera ¿No?
F.— No, no lo sé, yo tuve un excelente Procurador. Un excelente cuerpo de policía y nunca nos señalaron de estar coludidos a nosotros. Si hubiéramos estado coludidos hubiera salido, sobre todo en la transición, cuando como partido perdimos el poder presidencial, si el PAN gobierno hubiera detectado que un gobierno priista estaba coludido, pues nos hubieran sacado los trapos afuera.
A.— Que quede claro, yo no estoy diciendo que usted, estoy hablando de una corporación policiaca.
F.— No, en última instancia el gobernador a través de las líneas de mando tiene la responsabilidad también, eso no puede ser ajeno.
A.— Quiere decir que si no puede ser ajeno, Silverio Cavazos estaba involucrado?
F.— Eso le toca determinar a las autoridades que llevan a cabo la investigación, yo no la llevo.
A.— ¿Quién mató a Silverio?
F.— Yo creo que la pista la tiene el gobernador Anguiano porque él dijo que un policía había participado, entonces yo creo que ellos ya tienen los elementos. Ellos a los dos días ya tenían una grabación del asesino material, ya la tenían.
A.— El mismo que mató a Silverio mató al doctor Saúl Adame?
F.— No, no lo sé. No está en mis tareas ni en mis pasatiempos. Yo únicamente me refiero a lo que se publica y a lo que dicen las autoridades. El señor gobernador y el presidente de la república dijeron: un policía del gobierno del estado, adscrito a Ixtlahuacán, participó. Y luego se extrañan porque estamos en el lugar 26 (de corrupción). Y la procuradora dijo ‘el 20 por ciento’ (de policía corrupta), cuando la procuradora dijo eso yo escribí diciendo que esperaba que estuviera equivocada, porque eso sería muy grave.
A.— En un tema más amable: El Isenco es una construcción que se hizo durante su administración…
F.— No, la construyó Gustavo Vázquez, yo lo acompañé a poner la primera piedra.
A.— Se hizo con la visión de desarrollar otra zona ¿A qué se debe que ese proyecto esté parado?
F.— Pues a que es un proyecto que se inició en mi gobierno y el gobierno que siguió tuvo la política que todo lo que se había promovido en mi gobierno tratar de que, o no avanzara, o de taparlo, hay cosas que no lo han podido hacer, desde luego. Bueno, el Hospital Regional trataron de acabárselo, eh. De que no tuviera ni gasas siquiera, ya vimos el tercer anillo, el periférico. Y las obras importantes que hizo el gobierno siempre le han pegado, y como son muchos de los mismos que están, heredaron también esa forma de actuar, entonces tratan de pegarle.
Ayer se quejaba el director del tecnológico de que no tenían espacios, por eso yo le di cinco hectáreas allá, y les donamos también a la Universidad y al Isenco, nosotros compramos 200 hectáreas ahí y le vendimos al PT 12 ó 10, a los de Transporte urbano para sus talleres, corralones, cinco hectáreas y pusimos para los empresarios de la construcción, de la vivienda, más de 100 hectáreas y ellos decidieron quiénes las compraban.
A.— Hay un bloqueo por un móvil político
F.— Creen que son mías las hectáreas, pero ahí están los nombres en el registro público.
A.— ¿Usted no es dueño de ningún terreno ahí?
F.— No, la carretera que se hizo, lo hice con la utilidad de la venta de los terrenos, yo lo compré a 7 pesos el metro a través del Ivecol, y el Ivecol se los dio a 22 a los empresarios, el Ivecol ahí tiene terrenos, ahí compraron terrenos los trabajadores del Supremo Tribunal de Justicia, también.
“A mí no me ha perjudicado, todos compraron en esa zona, los de la Canadevi están ahí los nombres de los socios que compraron. Nosotros compramos a 7 pesos y lo vendimos a 22 a través del Ivecol, quedaron por hectárea 150 mil pesos, les vendió en 120 a ellos, nos quedó una cantidad muy importante y nosotros con eso hicimos la vialidad de cuatro carriles, y de Macsa hacia allá hay miles de hectáreas que tienen nombre y dueños, son funcionarios del gobierno, gente de este gobierno que ahí tiene propiedades, a lo largo de esa avenida que nosotros hicimos.
A.— ¿Ellos cómo se enteraron de la venta de terrenos ahí?
F.— Los compraron ahora que se abrió la avenida a los ejidatarios que vendieron.
A.— ¿Entonces sí hay un bloqueo político?
F.— No, no sé si sea bloque político, ni aspiro a que lo hagan, no tengo utilidad en eso ni interés, si ellos deciden bloqueárselo a la gente pues que se quejen ellos, yo no me quejo. Pensamos nosotros en su momento también ofertarle cinco hectáreas por una a la zona militar, para que se pasara por allá, yo fui a hablar con el Secretario de la Defensa para que se pasaran para allá, pero no aceptaron.
A.— ¿Por qué?
F.— Me decía que ellos ya habían ido perdiendo en algunos centros urbanos espacios que eran muy tradicionales que tenían, comentó lo de Guadalajara y otras zonas que había edificios muy emblemáticos, y me dijo que no. Yo le ofrecí las cinco hectáreas por una y me dijeron que no. Pensamos más que nada en eso, en parte, llevar hacia allá la zona y también tener un espacio más amplio para la feria. Pero en fin, hay toda una reserva de Macsa para allá de miles de hectáreas, si las quieren desarrollar ya será otro, ya no es mi responsabilidad.





