VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
El Segundo Informe de Claudia Sheinbaum dejó una impresión difícil de ignorar: la presidente habló de un México que parece vivir en otra realidad.
Un país que crece, que atrae inversiones, que reduce la violencia, que recupera el sistema de salud, que avanza en infraestructura y que marcha hacia la prosperidad compartida.
El problema es que existe otro México. El de los hospitales sin medicamentos suficientes, el de las familias que padecen la inseguridad, el de los empresarios que enfrentan incertidumbre, el de los ciudadanos que sufren extorsiones y el de unas finanzas públicas cada vez más comprometidas para sostener proyectos que todavía no demuestran su rentabilidad.
No se trata de decir que todo lo presentado por la presidente sea falso. Hay datos ciertos. El problema está en la selección de los datos, en lo que se omite y en la conclusión triunfalista que se pretende imponer, incluso con nuevas promesas como lo hizo el sábado en Colima.
Por ejemplo, Sheinbaum presumió una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios. Es un indicador que merece ser reconocido si se sostiene con las estadísticas oficiales. Pero de las extorsiones, desapariciones, desplazamiento de comunidades, control territorial de grupos criminales y regiones donde el miedo forma parte de la vida cotidiana con hechos como el ataque con un coche bomba en Zacatecas, no dijo nada.
Y es que una reducción estadística de homicidios no significa necesariamente que el Estado haya recuperado el control de todos los territorios.
Y mientras desde Palacio Nacional se presume seguridad, la presión internacional sobre México por narcotráfico, violencia y presuntos vínculos entre políticos y organizaciones criminales es cada vez mayor.
En materia de salud ocurre algo parecido, pues mientras el gobierno habla de nuevos hospitales, camas, médicos, especialistas y medicamentos, la realidad es que los ciudadanos siguen padeciendo largas esperas, falta de medicinas y dificultades para acceder oportunamente a servicios especializados.
Una cama hospitalaria nueva y moderna no sirve de mucho si el paciente espera meses para utilizarla. Y un hospital nuevo tampoco resuelve el problema si carece de especialistas, equipo o medicamentos. Ahora se habla de un nuevo programa que incluye instalar 198 nuevos consultorios en Colima. Habrá que ver donde y cómo se instalarán.
Por otra parte, la presidente presentó una de las mayores contradicciones del discurso presidencial al ensalzar las obras faraónicas como el Tren Maya, el AIFA, Dos Bocas y el Corredor Interoceánico, pues son obras que siguen teniendo pérdidas multimillonarias todos los días por ineficaces, mal construidas, mal planeadas y mal operadas.
El caso del Tren Maya es particularmente revelador. De acuerdo con sus estados financieros reportados por medios especializados, durante el primer semestre de 2026 acumuló pérdidas por 5,013 millones de pesos, unos 27.7 millones diarios. Desde su inauguración hasta junio, los gastos y pérdidas llegaron a 14,104 millones de pesos, mientras los ingresos apenas sumaron 1,060 millones.
Sin embargo, en el informe presidencial el dato que prevaleció fue otro: 2.5 millones de pasajeros y la afirmación de que el proyecto evoluciona conforme a lo planeado. Omite las pérdidas.
Lo mismo ocurre con Dos Bocas. La presidenta aseguró que la refinería ha permitido enfrentar mejor los precios de los combustibles. Pero Pemex continúa cargando una enorme deuda y registró pérdidas netas de 27,968 millones de pesos solamente durante el primer semestre de 2026.
Y aunque Pemex asegura que Dos Bocas ha recuperado su operación después de periodos de mantenimiento, la propia empresa reconoce variaciones operativas durante el año.
El AIFA y el Tren Interoceánico también pueden presumir pasajeros y toneladas transportadas. Pero transportar pasajeros o mercancías no equivale automáticamente a ser un negocio rentable, menos cuando las fallas, descarrilamientos y accidentes son una constante.
Sheinbaum también habló de crecimiento, inversión extranjera, empleo y estabilidad. Pero México necesita algo más que indicadores macroeconómicos favorables; necesita crecimiento sostenido, productividad, inversión privada, seguridad jurídica y empleos mejor remunerados.
El informe presidencial llega además en un momento político particularmente complicado para la Cuarta Transformación. Son muchos los reclamos y las inconformidades que incluso ella pudo palpar en el evento del sábado.
Las disputas internas por las candidaturas de 2027 son cada vez más evidentes. La propia presidenta tuvo que insistir en que dentro del movimiento no existen divisiones ni rompimientos. Pero mientras más se insiste en la unidad, más evidente resulta que existen tensiones que preocupan al poder.
Morena está demostrando cada vez más que no sabe gobernar con altura de miras para México, sino que trabaja sólo para mantener el poder y no es capaz de la mínima autocrítica y de aceptar propuestas de la oposición.
Un informe presidencial debería ser un ejercicio de rendición de cuentas, no un catálogo de éxitos.
Porque mientras se habla de prosperidad compartida, millones de mexicanos siguen enfrentando una realidad muy distinta. Y el problema es que Claudia cada vez está más empeñada en presentarnos un México que solamente existe en el discurso oficial.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






