VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Como era de esperarse, pese al fracaso que representó la jornada electoral producto de la reforma al poder judicial, Morena, comenzando por la presidente Claudia y por López Obrador, que por fin reapareció, festejan el que apenas uno de cada diez ciudadanos hayan acudido a las urnas, pues con ello concretan el golpe de estado y la desaparición de la República con la división de poderes, pero en esencia representa un fracaso y una bofetada del pueblo a Morena.
Es lamentable que no solo se concrete la concentración de poder en una sola persona y que con ello se allane el camino para la instauración de una dictadura, sino que en lo sucesivo tendremos un poder judicial sometido a los intereses políticos de quienes les impulsaron y promovieron, otros estarán al servicio de poderes fácticos, especialmente caciques con gran poder económico, mientras que muchos otros responderán a instrucciones de la delincuencia organizada.
Lo que pudo haber sido una verdadera reforma al poder judicial para evitar casos de nepotismo y corrupción, que los hay, se convirtió en una farsa, en un mecanismo para desaparecer la división de poderes y eliminar la autonomía del poder judicial, de tal forma que ahora tendrán a su mando juzgadores que les protegerán y les brindarán total impunidad luego de los múltiples saqueos de fondos públicos que desde que estaba López fueron descubiertos y exhibidos. El caso de SEGALMEX y los múltiples negocios que hicieron los hijos de AMLO en complicidad con familiares y sus amigos cercanos, ahora tienen impunidad garantizada; nada les preocupa de que se presenten denuncias por enriquecimiento inexplicable, por malversación o desvío de recursos, pues los juzgadores siempre estarán de su lado y, si no, para eso se creó también un órgano de disciplina judicial que los tendrá sometidos si es que no actúan en favor del estado.
Consumada la traición a México por parte de Morena, los juzgadores que resultaron electos deberían preguntarse si su ejercicio tendrá la legitimidad real de los votos ciudadanos, cuando lo que realmente expresó la sociedad es el rechazo a esta reforma, a sus propósitos de autoritarismo y dictadura, más cuando, en sí misma, la elección resultó una burla por todas las irregularidades presentadas y la nula certidumbre que ofrecen las cifras que presenta el INE. Recordemos el hecho de que los votos no fueron contados por ciudadanos y tampoco se inutilizaron las boletas sobrantes.
Claudia presumía e insistía en su discurso en campaña de que la reforma al poder judicial respondía a una demanda constante de la sociedad, cuando fue su tutor quien impuso esa idea atendiendo su postura revanchista, nunca para buscar una verdadera reforma estructural en materia de procuración y administración de justicia. De hecho, eso sigue siendo una gran demanda y urgencia; una reforma que no solo atienda el fortalecimiento de los mecanismos para la selección y ascenso de juzgadores en la necesaria carrera judicial, sino que también atienda las deficiencias administrativas, operativas, los procesos y procedimientos que están inter relacionados con las fiscalías, con los ministerios públicos, con las policías y con todo el aparato de procuración y administración de justicia, sin dejar de lado el tema carcelario o penitenciario que también requieren de una revisión profunda.
Y aunque el golpe a la República está dado, resulta alentador que la sociedad mexicana está cada vez más consciente, más informada y más comprometida para ser parte de una resistencia que ponga freno a las pretensiones comunistas o socialistas de Morena. Por eso se manifestaron miles en decenas de ciudades de todo el país y por eso también poco a poco se fortalecen las organizaciones de la sociedad civil. Se preparan para que en los comicios del 2027 se le pueda quitar a morena su mayoría legislativa, por lo pronto en los comicios celebrados en Durango y en Veracruz ya se pudo apreciar como la 4T está perdiendo adeptos y por ello perdió muchas presidencias municipales.
Después de esta derrota que desde luego no reconocen, podrán seguir con su narrativa triunfalista y de que son demócratas, así como respetuosos de la ley: “que no mienten no traicionan ni roban”, cuando ha quedado ampliamente probada su falsedad y, en su momento, tendrán que responder de ello. Pero lo que también se les olvida, es que pesan sobre muchos de ellos las acusaciones y las carpetas de investigación abiertas en Estados Unidos, tanto por huachicol fiscal, como por nexos con las organizaciones criminales, así que mienten descaradamente cuando dicen que están tranquilos. Tan están preocupados que muchos de ellos ni siquiera se atreven a salir del país.
La unidad nacional, la resistencia y la organización social están tomando fuerza y ni siquiera con los peores actos represivos o amenazas podrán detener lo que va en camino de ser imparable, menos cuando van a seguir saliendo a la luz las denuncias por actos de corrupción, fraudes y malos manejos financieros, así como complicidades con la delincuencia cometidos, por Morena.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

