El mapa oculto del Golfo de México: descubren 125 arrecifes y ecosistemas submarinos

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CN COLIMANOTICIAS

México. – La primera pista apareció en 2009 en el norte de Veracruz. Ese año, el investigador Javier Martos reportó un arrecife cercano al río Cazones que no estaba en los mapas. Los pescadores lo conocían como Bajo Negro. Hasta entonces, predominaba la idea de que los grandes sistemas arrecifales de Veracruz, en el Golfo de México, estaban concentrados en dos zonas: Lobos-Tuxpan, al norte, y el Sistema Arrecifal Veracruzano, frente a Veracruz, Boca del Río y Alvarado.

La pista hizo todo sentido cuando al revisar la actividad pesquera, los investigadores encontraron que pescadores de localidades donde oficialmente no existían arrecifes capturaban especies estrechamente ligadas a ecosistemas arrecifales.

En 2013, Leonardo Ortíz Lozano, investigador del Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana se hizo una pregunta sencilla: si había aparecido un arrecife que no estaba en los mapas, ¿por qué no podía haber otros?

Ortiz y sus colegas plantearon entonces una hipótesis: los arrecifes conocidos del norte y centro de Veracruz podrían formar parte de un corredor ecológico conectado por otros arrecifes todavía no documentados.

Entonces salieron a buscarlos. Mediante expediciones marinas, levantamientos batimétricos, inmersiones y conversaciones con comunidades pesqueras, comenzaron a reconstruir un paisaje submarino mucho más extenso de lo que hasta entonces se conocía.

En 2013, cuando se planteó por primera vez la existencia de un corredor arrecifal en el suroeste del Golfo de México, se tenía registro de 73 ecosistemas de este tipo, distribuidos a lo largo de aproximadamente 500 kilómetros: desde el sistema arrecifal Lobos Tuxpan en el norte, el área natural protegida del parque arrecifal frente al Puerto de Veracruz y los arrecifes en Los Tuxtlas.

Más de una década después, el mapa ha cambiado. El número de arrecifes conocidos aumentó a 125 —80 coralinos y 43 rocosos—, un crecimiento del 71 % respecto a los reportados en 2013, y el número podría continuar creciendo porque aún hay zonas sin explorar.

Descubrir el fondo marino

En la última década, en 650 kilómetros de costa, entre Veracruz y Tabasco, se han encontrado arrecifes rocosos, dunas sumergidas, chimeneas de gas natural, arrecifes coralinos sumergidos, emergidos y bordeantes. Toda esta diversidad de ecosistemas, agrupada en lo que se ha llamado el Corredor Arrecifal, ha permitido compilar un inventario de 525 especies de peces y entre cinco o seis especies de esponjas nuevas para el conocimiento científico.

Para el equipo de investigadores, estos hallazgos no solo son de alto valor para la ciencia, sino también para las más de 15 000 familias pesqueras que viven en estos lugares: «Todos estos arrecifes sumergidos son el sustento de las pesquerías artesanales. Es el sustento de la seguridad alimentaria y vida de la pesca de gran parte de México. Y todo esto hace 10 años no se conocía”, dice Ortiz.

Para el investigador y su equipo, integrado por la doctora Ana Gutiérrez, la investigadora Aileen Aja Arteaga y el doctor Jimmy Argüelles, además de estudiantes y colaboradores de otras instituciones, el conocimiento generacional de los pescadores fue clave para el hallazgo de los arrecifes. Sin embargo, convencerlos de compartir con ellos la ubicación de esos lugares no fue fácil.

“Un sitio productivo puede ser un patrimonio transmitido durante generaciones. Las coordenadas se mantienen en secreto porque representan sustento, experiencia y conocimiento acumulado de los pescadores”, explica el científico.

Encontrar arrecifes no es una tarea sencilla porque desde la superficie muchos son invisibles, por eso la principal guía son los pescadores: “Ellos conocen los lugares donde las redes encuentran roca, donde se concentran determinadas especies o donde durante generaciones sus familias han acudido a pescar”.

Aileen Aja, bióloga marina, quien participa en los levantamientos batimétricos, las inmersiones, la búsqueda de nuevos sitios y la transformación de miles de datos de profundidad y coordenadas en modelos tridimensionales del fondo marino, dice que la tecnología utilizada en las expediciones está lejos de ser sofisticada, pero es efectiva.

Una vez que un pescador acepta compartir el sitio, los científicos suben a una lancha con tanques de buceo, cámaras y una pequeña ecosonda básica, que consta de una pantalla y un aparato que se llama transductor y durante horas recorren lentamente la zona.

El transductor emite sonido desde la superficie hacia el fondo: “El sonido baja, rebota y, según el tiempo que tarda, la ecosonda calcula la profundidad. Al avanzar el barco, el sistema dibuja el relieve del fondo marino, registra su ubicación con el GPS y muestra si hay peces”. Cuando la ecosonda detecta una estructura, Aja Arteaga comienza a observar la forma.

Lo que sigue es un trabajo arduo. Si la profundidad no es mayor a 40 metros, los científicos bajan al fondo marino para explorar el arrecife. Si la profundidad es mayor, utilizan un vehículo operado remotamente, conocido como ROV. El robot puede descender hasta aproximadamente 200 metros y está equipado con cámaras y luces.

Durante años, la ciencia sostuvo que los arrecifes coralinos necesitaban aguas claras, escasos sedimentos y bajas concentraciones de nutrientes para sobrevivir. Pero frente a las costas de Veracruz, Tabasco y otras zonas del Golfo de México, ocurre algo distinto: arrecifes sometidos a descargas de ríos, alta sedimentación, contaminación, actividad petrolera, tráfico marítimo, expansión portuaria, pesca y aumento de la temperatura siguen albergando una importante diversidad biológica.

Las investigaciones del equipo han identificado aproximadamente 42 especies de corales duros. La cifra es relevante porque estos organismos viven en condiciones que contradicen la imagen tradicional de los arrecifes coralinos: “Tradicionalmente se creía que los corales solo estaban en aguas muy cristalinas, como las del Caribe. Pero en el Golfo sobreviven bajo condiciones muy diferentes”, dice Ana Gutiérrez.

 

Con información de Aristegui Noticias