Por: Ángel Durán
Frente al Centro de Reinserción Social de Colima hay un espacio amplio que, durante buena parte del año, parece tener más capacidad de la que aprovecha.
En cambio, afuera del CERESO, sobre la avenida Gonzalo de Sandoval, encontrar un lugar para estacionarse puede convertirse en un problema.
Los vehículos ocupan ambos lados de la vialidad y el tránsito termina concentrándose en el espacio que queda libre.
La pregunta es sencilla: ¿podría el recinto ferial ayudar a resolver, al menos en parte, esa dificultad?

La situación merece atención porque al CERESO acuden familiares de personas privadas de la libertad, trabajadores, proveedores y personas que realizan trámites o visitas.
Para muchas familias, estacionarse cerca no es posible.
Cuando los automóviles se acomodan en los costados de la avenida, la circulación se estrecha y el paso se vuelve más complicado.
No se trata de afirmar, sin un estudio, que esa sea la única causa de los problemas de tránsito; sí de reconocer una condición cotidiana que usuarios pueden observar.
En frente se encuentra los terrenos de la Feria de Todos los Santos, con áreas abiertas y estacionamientos que podrían analizarse para prestar servicio regular, siempre que no interfieran con las actividades programadas ni con la operación de la feria.
No sería necesario convertir todo el terreno en un estacionamiento permanente. Bastaría con estudiar qué zonas pueden habilitarse, en qué horarios y bajo qué reglas para atender a quienes acuden al penal y, eventualmente, a otras personas de la zona.
Incluso; algo mucho más viable es que el estacionamiento que se encuentra en la parte sur de este recinto ferial, lo cambiaron frente al CERESO y sería muy útil durante todo el año, incluso, en la época de feria y se resolvería una necesidad social y un problema de saturación vehicular en horarios laborales.
La propuesta también puede generar ingresos.
Durante la Feria de 2024, se reportaron cobros de entre 50 y 100 pesos en estacionamientos externos habilitados en La Estancia y colonias cercanas, mientras que el estacionamiento oficial tenía una tarifa de 50 pesos.
Esa referencia muestra que existe una demanda de espacios en ciertas temporadas; no demuestra, por sí sola, cuántos automovilistas utilizarían un estacionamiento durante el resto del año.
Para saberlo habría que medir la ocupación, identificar los horarios de mayor afluencia y calcular los costos de vigilancia, iluminación, limpieza y mantenimiento.
La investigación también permite hacer una precisión: el recinto no permanece completamente inactivo entre ferias.
El IFFECOL ofrece en su página oficial la renta de espacios para eventos particulares y comerciales fuera del periodo ferial.
Además, el tianguis conocido como “Las Pulgas” utiliza habitualmente instalaciones del recinto los domingos, aunque en agosto de 2026 tuvo que trasladarse temporalmente por ajustes logísticos.
Por eso, la discusión no debe partir de que todo el lugar está vacío, sino de conocer qué áreas y días tienen disponibilidad real.
El propio Instituto de Fomento de Ferias y Exposiciones es un organismo público descentralizado que promueve el desarrollo comercial y organiza actividades culturales, recreativas y de exposición.
Una gestión más amplia de sus instalaciones podría ser compatible con esos objetivos si se diseña con orden y sin desplazar a comerciantes, expositores ni visitantes.
La Feria puede seguir siendo el centro de su actividad; al mismo tiempo, sus espacios podrían prestar otros servicios cuando estén disponibles.
La propuesta requiere coordinación entre el IFFECOL, las autoridades de seguridad penitenciaria, y el poder judicial local porque ahí hay varios juzgados y Salas penales.
También exige definir accesos, horarios, señalización, vigilancia y una tarifa razonable.
Para las familias que visitan el CERESO, podría estudiarse un esquema de cobro accesible o descuentos; para otros usuarios, una cuota ayudaría a sostener la operación.
Los ingresos tendrían que registrarse con transparencia y destinarse, en parte, al mantenimiento de las instalaciones.
Antes de tomar una decisión, las autoridades podrían realizar un diagnóstico público: cuántos espacios están disponibles, qué uso reciben durante el año, qué eventos están contratados y cuál sería el costo de habilitar un estacionamiento parcial.
También convendría probar el servicio durante un periodo limitado y evaluar sus resultados.
Así se sabría si disminuyen los vehículos estacionados sobre la avenida y si el proyecto es financieramente sostenible.
Los terrenos públicos no deben permanecer sin función cuando pueden responder a necesidades concretas.
Ordenar el estacionamiento en los alrededores del CERESO y dar mayor aprovechamiento al recinto ferial son objetivos que podrían avanzar juntos.
La decisión debe basarse en datos, seguridad y diálogo con quienes usan ambos espacios.
A veces, mejorar la movilidad de una zona empieza por mirar con atención el terreno que está justo enfrente.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.






