EDUCACIÓN: DESANDAR EL CAMINO

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TAREA PÚBLICA

Por: Carlos Orozco Galeana

Por estos días recuerdo, un tanto decepcionado, los esfuerzos que se hicieron durante el gobierno anterior para darle a la educación un sentido distinto, dotándola de nuevos métodos y fijándose un cúmulo de obligaciones para los que intervienen en sus procesos.

Ha habido diagnósticos   que nos hablaron claramente, desde hace muchos años, de una catástrofe silenciosa si no se hacía algo de fondo. Y así, se optó por acondicionar una nueva ley denominada del servicio profesional docente dentro de un contexto denominado reforma educativa, mediante la cual se garantizaría una necesaria conversión acerca de las formas y modos en que la educación transcurría. Pero he aquí que, como ha sido históricamente, vamos nuevamente para atrás. Se anularon las inteligencias de los que sí saben (recortes y quizás desaparición del INEE, se da más crédito a profesores revoltosos, los líderes sindicales siguen haciendo su agosto y son intocables como lo han sido siempre, se cierran programas fundamentales sin dar razón, la educación naufraga en un mar de desorden y decepción. Y de pilón, la SEP despedirá a 3’ por ciento de su plantilla laboral.

Con la reforma educativa, amigos lectores, habría un nuevo modelo educativo en México, mediante el que los jóvenes terminarían su educación siendo bilingües, “con habilidades socioemocionales que los enseñaran a ser felices, tendrían un amplio dominio del español, disfrutarían las matemáticas”. Los maestros tendrían una mayor autonomía escolar, podrían decidir algunos contenidos con alumnos; además aumentarían su capacitación docente.

Y qué es lo que ha pasado últimamente? La Federación, según declaró el secretario de Educación Jaime Flores Merlo, “desapareció” 3 de los 17 programas que aplica esa Secretaría, el resto sufrió recortes y los que ya no operarán serán el de Escuelas de tiempo completo, Enseñanza del inglés y Capacitación para docentes. Especial preocupación, dijo, es por lo que ocurrirá con el programa de inclusión digital ya que las escuelas estatales “dejarán de tener internet”. Amplió su crítica Flores Merlo y dijo que la disminución de recursos para este programa frena el crecimiento en el uso de las tecnologías educativas, y acusó a la Federación de centralizar recursos.

Pienso en que hay consenso en el país acerca de que siendo el sector educativo un monstruo ( hablando en el sentido meramente burocrático, donde conviven gavilanes y palomas), deben adecuarse continuamente estrategias, planes y programas que respondan a intereses reales, avances que lo fortalezcan, garantizar la continuidad de lo que sí funciona. Es triste que muchos esfuerzos  se vayan a la basura solo porque algunas acciones se hicieron sin el debido cuidado. ¿ Por qué desandar el camino? ¿ Por qué renunciar a los beneficios de una educación transformadora, liberadora, moderna, de más calidad ?

Hace falta una gran sacudida al andamiaje institucional desde hace lustros, pero de forma inteligente y visionaria. Gilberto Guevara Niebla, nos alertó de una catástrofe silenciosa en la década de los 80 demostrando que el sistema educativo estaba anquilosado, aprisionado, asfixiado por el burocratismo y por una presencia sindical que le peleaba al tú por tú el poder al Estado para dirigir la educación.

Y esta lucha continúa. El Estado, con Peña Nieto, mantuvo a raya a líderes deshonestos, vividores del presupuesto educativo en numerosas regiones, y hoy existen negociaciones que podrían perjudicar a la larga al país porque se dejan de aplicar recursos en programas que si funcionan.

Porque pareciese que hay que desmontar algunas cosas solo porque ocurrieron en el gobierno anterior. Ni todo lo que hizo el régimen peñista fue bueno ni todo fue malo. Hubo cosas buenas, claro que sí, pero también subsisten rezagos importantes. Un sexenio no alcanza para corregir lo que se torció por décadas.

Es tiempo hoy de reflexionar lo que estamos haciendo para no seguir perdiendo tiempo y dinero. Las generaciones posteriores nos echarán en cara nuestros desaciertos e inseguridades. Hoy, la SE colimense alza su voz inconforme, no dudo que haya otros sistemas estatales que están haciendo o harán lo mismo.

 

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