DON QUIJOTE CABALGA POR MECKLEMBURGO EN BICICLETA Y CON PARAGUAS

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    «Don Quijote» a secas es el título del volumen de 135 páginas que acaba de publicar el dibujante alemán Flix, alias de Felix Görmann, con la editorial Carlsen en un homenaje al idealismo caballeresco de Miguel de Cervantes trasladado a la actualidad en una de las regiones más despobladas de Alemania.

    Alonso de Quijano es en esta versión un flaco anciano alemán «de 82 años y 1,95 metros de estatura» que tiende a una «violencia incontrolada», según la descripción de su hija en la historia, y que lucha contra la construcción de un parque eólico en su pueblo de Tobosow.

    La localidad imaginaria es una clara referencia al pueblo español de El Toboso, al igual que el cartel de carretera que indica la dirección a Toledow, teniendo en cuenta además que esa «w» final no se pronuncia en alemán, si bien sirve para «germanizar» esos ficticios puntos geográficos.

    Este «Don Quijote» de Mecklemburgo fue publicado por capítulos entre octubre de 2011 y mayo de 2012 en los diarios Frankfurter Allgemeinen Zeitung y Märkischen Volksfreund y ampliado en algunas páginas para su versión en libro que acaba de ver la luz.

    En su prólogo comentado, Frank Schirmmacher, coeditor del último de los periódicos citados, subraya que la historia de este nuevo caballero de la triste figura no es, según Flix, una adaptación, sino «una nueva puesta en escena».

    «Don Quijote» es el segundo experimento de nueva puesta en escena de Flix con un clásico de la literatura universal, después de que hace dos años cosechara éxitos en Alemania con su versión en novela gráfica del «Fausto» de Johann Wolfgang von Goethe.

    El Alonso de Quijano alemán vive solo y aislado en las llanuras en torno al idílico lago de Müritz en una vieja mansión, sumido en los libros de su amplia biblioteca y con un objetivo obsesivo: rechazar la venta de sus tierras y evitar que sus vecinos lo hagan para facilitar la construcción de un parque eólico.

    Sin embargo, el nuevo caballero andante no carga contra los molinos con la lanza en la mano, sino con la pluma y el teclado de su vieja máquina de escribir, con la que escribe incontables cartas de protesta a medios e instituciones para denunciar la agresión paisajística.

    Sus únicos contactos con la realidad son los que tiene con el cartero, que le visita una vez a la semana, y con Sancho Panza, propietario del comercio de ultramarinos y única tienda abierta que queda en Tobosow, localidad por lo demás despoblada, al igual que muchas otras de la región.

    En el quijote de Mecklemburgo no falta ni Dulcinea, aunque en esta ocasión se trata de su gata a la que describe como «el más bello ser que se contorsiona bajo el sol de Dios», ni un malvado, en la figura del especulador inmobiliario que compra las tierras para el parque de molinos.

    La versión de Don Quijote de Flix es una tragicomedia en la que su protagonista lucha además por evitar que su hija le ingrese en la «Residencia Cervantes» para la tercera edad y que, tras uno de sus ataques furiosos es atendido de sus lesiones en el imaginario «Francisco Goya Klinikum» de Berlín.

    Fuente: EL INFORMADOR

     

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