Diez de Diez: Marcha del Sombrero en Colima

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Sociedad de la Información

Luis Alfonso Polanco Terríquez

Pese a todo mal augurio que, ¡oh, sorpresa!, existía para la realización este sábado 15 de noviembre de 2025 de la Marcha del Sombrero en Colima para exigir paz, menos corrupción e impunidad, y mejor seguridad (porque claro, ¿quién podría querer eso?), esta tercamente rompió con los estándares esperados. Lo que, para desgracia de algunos, habla por sí solo de la supuesta insatisfacción de la población de Colima con la presente administración.

Ayer, sábado 15, había inseguridad sobre cómo sería la respuesta en Colima sobre la marcha. No había alguien que diera fe quien convocaba. Había demasiadas preguntas. Llegó la hora. Los convocados en el jardín conocida como el Núñez de Colima capital, arrancaron antes de lo previsto, antes de las cinco. La respuesta de los ciudadanos superó las expectativas por eso compartimos los siguiente.

Colima, según los historiadores, es una entidad que tiende más a la envidiable falta de empatía con las problemáticas del centro. ¡Somos tan especiales! No fuimos un estado protagónico ni en la Conquista, ni en el Virreinato, mucho menos en la Independencia o Guerra de Reforma, ni tampoco en la Intervención Francesa, el Porfiriato o la Revolución Mexicana. Hemos perfeccionado el arte de la discreción histórica.

Durante el siglo XX, destacamos por la gran virtudde no ver o no escuchar lo que sucedía en el centro o en otros estados. ¡Pura paz! Quizás una de las participaciones más fuertes fue durante la Guerra Cristera; incluso hay historiadores que afirman que una de las batallas más importantes de esta lucha se libró en el Puerto de Manzanillo, donde está documentado lo que quizás fue uno de los únicos enfrentamientos reales ejército contra ejército en el que las fuerzas del Estado utilizaron aviones de combate. Una hazaña fugaz para romper con la modorra, de ese tiempo.

Esto, por sí solo, junto con otros eventos del siglo XX, nos dice que Colima es más conservador que liberal. ¡Qué moderno! Por ese motivo, mientras el PRI tenía que hacer circo, maroma y teatro para ganar, el PAN, a quien pusiera, hacía temblar al PRI. Por eso no es casualidad que el PRI, para ganar en Colima, tuviera en más de una ocasión que invitar a un representante de los Caballeros de Colón. Un guiño necesario a la “modernidad” social.

¿Llega Morena al poder y cambia lo anterior? ¡Por supuesto que no! Colima sigue siendo conservador. El grupo en el poder es tan comprometido con la causa popular que educa a sus hijos en el mismísimotipo de instituciones conservadoras. Se atienden en clínicas y hospitales conservadores. Viven en colonias populares, no, ¡Dios nos libre!, sino en colonias de alta burguesía. Incluso, qué generosos, otorgan impunidad para ser aceptados entre los conservadores.

En pocas palabras, no hubo cambio, solo hubo una reubicación de personal; solamente llegaron los de Morena a ocupar los lugares calientitos de quienes ya se jubilaron o fueron pensionaron del PRI o PAN. Si lo dudan, tómense la molestia de checar en la administración estatal o en más de un municipio donde gobierne Morena en Colima.

Por lo tanto, en Colima, manifestarse o reunir a alguien para protestar es ridículamente difícil. Ahí radica la “tremenda” importancia de la manifestación de la Marcha del Sombrero. Si el Gobierno Estatal no mide lo que realmente sucedió ese día, puede haber un revés de aquí hasta las elecciones de 2027, máxime cuando se tiene en la cúpula de su partido a personas con un doctorado honoris causa en desconocimiento de historia y una sensibilidad política digna de una piedra, como la actual presidenta de su partido, según afirman más de un cibernauta (que seguro son bots de la oposición, por supuesto).

Para reflexionar: ¿Cuántos marcharon? ¿Tres o cuatro mil, más o menos? ¡Para Colima, eso es una multitud épica! A la gente real no le gusta este tipo de marchas. Otros tantos tienen miedo de perder su trabajo o de ser vetados por el grupo en el poder. O bien, simplemente prefieren la comodidad del sofá. Recuerde que había distractores tan irresistibles para no asistir, como el Buen Fin y la Feria Estatal de Colima. Pese a eso, cerca del setenta por ciento eran jóvenes no identificados con ninguna fuerza política. Jóvenes nacidos, abran los ojos y los oídos, ¡en la gloriosa era de los programas sociales de Morena! Qué ingratitud.

Hubo un contingente menor después del mayor, identificado como de la Generación Z. Para más de uno de los participantes en el primer contingente, eran jóvenes claramente pagados por el mismo sistema para tumbar lo realizado. Debe ser cierto, producto de que iban con la cara cubierta. Nunca se identificaron y, además, realizaron actividades de violencia que ninguno de los que marcharon al principio aceptaba. Una jugada maestra del establishment para desvirtuar a la “gente de bien.”

Tenemos más dudas porque, no había seguridad dentro de Palacio Gobierno de Colima como en otras ocasiones, agregamos además que en días previos a la marcha, el columnista Baldomero Díaz dio a conocer que esta generación tenía la desfachatez de no querer a nadie en sus filas que estuviera en algún partido político, incluso que su propia bandera así lo manifestaba. En segundo lugar, quienes hicieron uso de la voz tuvieron la decencia de pedir disculpas por los actos que iban a realizar en más de una ocasión, pidiendo a los asistentes que quienes no estuvieran de acuerdo se retiraran o se alejaran.

Resaltamos que quienes participamos ya sea para cubrir el espacio periodístico o de marcha, así como la mayor parte de quienes hacemos narrativa, rechazamos todo este tipo de manifestaciones, ya que ¡Dios no lo quiera!, no abonan nada para la paz y la concordia que se busca. Salió la sociedad civil y los jóvenes a manifestarse en casi la mayor parte de las ciudades de México: El Clamor, Justicia y Seguridad.

Los jóvenes que estudian tienen la osadía de desear mejores salarios y trabajo, no depender de Morena o ser un cargador de maletín de algún político en el poder. La fuerza opositora en contra de las autoridades es mayor que quienes están con Morena. El cuestionamiento es: ¿Habrá alguien que se digne a aglutinar esta problemática social en Colima? No lo sabemos con seguridad. Lo cierto es que la forma de gobernar puede provocar una mega alianza entre MC, PRI y PAN y la historia hacia el 2027 puede cambiar. Que tiemble el Olimpo. El tiempo, que siempre tiene la última palabra y cero presupuestos, lo dirá.

Para despedirme: En Morena es muy usual decir: “Amor con amor se paga”. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expone una magnífica y muy oportuna referencia sobre la Gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno, en su libro. Sin embargo, un proyecto pilar de la Presidencia en Colima simplemente no camina en el estado: hay un proyecto de construir 26 mil casas del bienestar en la entidad, pero no han podido arrancar en Manzanillo con un lote suficientemente claro para la construcción, ¡ni siquiera de una casa!, externan a los morenistas de Manzanillo. Una prueba de que la Cuarta Transformación tiene mucha prisa, pero cero terrenos. Nos vemos en otra entrega.