“En esto, como ya he dicho, cuentan con nuestro apoyo y cooperación incondicionales”, dice el comunicado.
“Permítanme ser claro: la ley debe seguir su curso. Mientras este proceso continúe, no sería correcto que hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, finalizó.
Lo firmó como “Charles R” en la más directa de sus comunicaciones sobre el caso de su hermano, donde no menciona el vínculo.
El rey Carlos tiene previsto asistir a un acto público en la Semana de la Moda de Londres. Nadie sabe si hablará o no de la situación de su hermano. La reina Camila asistió a un concierto en Westminster, toda vestida de negro y extremadamente tensa.
Varios coches patrulleros llegaron a Sandringham poco después de las 8 de la mañana, en el día del cumpleaños de Andrés. Se estacionaron frente a Wood Farm, un cottage de cinco habitaciones donde el príncipe Felipe, esposo de la reina, había pasado su retiro de la vida pública hasta que llegó el Covid.
Andrés vivía allí, en una propiedad del rey y no de la corona, tras recibir la orden de desalojo del Royal Lodge y ser despojado de su título de príncipe por el rey en octubre.
El arresto de Andrés plantea la posibilidad de un juicio penal, tras más de 15 años de escrutinio sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein, el financista pedófilo que se suicidó en su celda en 2019.
Es probable que Andrés no pase la noche detenido sino que sea liberado tras ser interrogado, según penalistas británicos.
Pero la detención no es simbólica. Significa que tienen información que lo incrimina y permite el allanamiento de sus domicilios. Podría haber sido convocado al departamento de la policía a declarar solamente.
Un reino atónito
El reino está atónito frente a esta detención, vinculada al sórdido caso Jeffrey Epstein, a quien el ex príncipe le había aportado documentación confidencial de sus viajes y oportunidades de negocios en Singapur y Afganistán, cuando había sido designado enviado británico.
El primer ministro sir Keir Starmer declaró el jueves por la mañana que “nadie está por encima de la ley”, cuando se le preguntó si Andrés debería presentarse voluntario a la policía.
El posterior silencio del palacio
El palacio de Buckingham no puede declarar nada más sobre el caso porque la ley está hecha en nombre del rey, al igual que la fiscalía de la corona, que debe decidir su suerte judicial.
Los medios británicos también están limitados porque pueden considerar que sus informaciones son condicionantes y no permiten llevar adelante el juicio con presunción de inocencia.
Este mes, el palacio de Buckingham declaró que cooperaría con la policía y que el rey se solidarizaba con las víctimas. Un comunicado similar hicieron los príncipes de Gales, William y Kate, futuros reyes.
Los datos de Andrew Lownie
Es un giro sorprendente que pocos podrían haber previsto antes de que el escritor Andrew Lownie publicara su extraordinaria biografía del príncipe Andrés y su exesposa Sarah Ferguson, en agosto del año pasado.
Esta biografía destapó décadas de comportamiento increíblemente escandaloso y difamatorio, además de contener pruebas significativas de malversación y delitos financieros.
No está acusado de tráfico sexual
Lownie siempre ha insistido en que Andrés tenía más probabilidades de enfrentar represalias por sus delitos financieros que por sus delitos sexuales. Parece que eso es exactamente lo que ha sucedido, ya que las declaraciones policiales identifican la “mala conducta en cargo público” como la causa del arresto y no abusos sexuales.
Pero la policía británica también investiga 90 vuelos de Epstein que llegaron al aeropuerto británico de Stansted. Trasladaban chicas desde Rusia, Letonia y otros lugares a los aviones Lolita Express del pedófilo norteamericano. Uno de esos vuelos está vinculado a Andrés.
Los archivos de Epstein mostraron que Andrés, quien habría creído que sus correos electrónicos nunca serían vistos al estar exentos de las normas de libertad de información, transmitió abiertamente a Epstein y sus asociados información gubernamental confidencial y que afectaba al mercado.
El destino de Andrés quedó sellado hace 10 días cuando el rey Carlos III emitió un comunicado en el que afirmaba su apoyo y cooperación con la investigación policial sobre su hermano.
El antecedente Paul Burrell y la reina
Sin embargo, aún queda la duda de si Andrés podría intentar lo que se conoce como la “defensa de Paul Burrell”.
En 2002, Paul Burrell, exmayordomo de la princesa Diana, fue acusado de robar miles de sus pertenencias. El juicio fracasó después de que la reina Isabel II declarara que Burrell le había dicho que estaba custodiando los objetos en su casa por pedido de Diana. Las implicaciones constitucionales de citar a la monarca a declarar pusieron fin al caso.
Andrés podría intentar una estrategia similar. Si afirmara que su hermano, el rey, conocía o había autorizado sus acciones, podría complicar cualquier proceso judicial.
Con información de Carín